martes, 23 de julio de 2019

Las Olimpiadas del Colegio La Casa de Cartón

  Son las Olimpiadas de La Casa de Cartón
Venimos a jugar, venimos a competir
Queremos ganar, sabemos perder…  

La psicomotricidad y la educación física son espacios del quehacer pedagógico donde se estimula la maduración del cuerpo y se fortalecen las destrezas y funciones corporales. El trabajo psicomotriz, con niñas y niños del Primer Ciclo, así como actividades gimnásticas, atléticas y deportivas dentro de la Educación Física, con l@s estudiantes de los demás ciclos, permite a los docentes desplegar al máximo la potencialidad inherente al organismo humano y perfeccionar mediante la ejercitación ciertas habilidades y destrezas.



El trabajo del y con el cuerpo, tanto en psicomotricidad como en educación física, nos permite ser conscientes de: la respiración y de la necesidad de aire puro; del requerimiento de agua para la hidratación corporal; de alimento sano y nutritivo para el desarrollo de huesos, músculos y demás tejidos de nuestro organismo; de la importancia del sistema nervioso tanto para la coordinación y precisión de todo tipo de movimiento como para la realización de las funciones involuntarias pero trascendentes del cuerpo.

El óptimo rendimiento físico traerá consigo una mejora en los aspectos cognitivos, socio afectivos y en la autoestima, dada la activación de endorfinas1 en el cerebro . Mente sana en cuerpo sano, parafraseando a los griegos, quienes –dicho sea de paso- inventaron las olimpiadas en homenaje a sus deidades.

El cuerpo es el hábitat personal, el organismo vivo donde existimos y donde se organizan todas y cada una de las funciones y mecanismos que hacen posible nuestro estar en el mundo. El cuerpo nos permite percibir la realidad mediante los órganos de los sentidos. Hace posible decodificar lo percibido e interpretarlo a través del lenguaje y del pensamiento. En el cerebro podemos irle dando crecientemente significado simbólico y práctico a las vivencias sociales, con los aspectos emocionales y sentimentales que involucra la afectividad, para construir identidad y autoestima.
Asimismo, el cuerpo que habitamos posibilita descubrir, conocer, comprender, analizar, sintetizar y evaluar los aprendizajes mediante el despliegue de la cognición y el intelecto, afirmando la construcción de las inteligencias. Las experiencias y aprendizajes inteligentes van generando conocimiento, consciencia de sí mismo, voluntad y decisión. Estas cualidades netamente humanas, tienden al afronte y superación de retos y dificultades, al logro de valores e ideales, a la búsqueda de la felicidad y realización humanas… todo gracias al cuerpo donde vivimos. 



Lo anterior es posible, siempre y cuando todo vaya “mínimamente bien” en el desarrollo de cada persona y del entorno que la cobija. Que los niños y niñas puedan satisfacer por encima de cierto umbral elemental -como para garantizar calidad de vida- las necesidades básicas, afectivas, cognitivas, culturales y recreativas, que posibilitan al individuo en sociedad crecer y madurar fuerte y sano, capaz de adaptarse y ser él mismo, sensible y sólido, libre, solidario, creativo, honesto y veraz. Que le permitan –en suma-, convertirse en persona plena y cabal.

La estimulación psicomotriz y la educación física tienen la privilegiada posibilidad de apoyar sustantivamente el proceso de humanización de los “cachorros” de nuestra especie. Una adecuada imagen corporal está a la base de la construcción de la autoestima. Imagen auténtica de sí mismo/a, aceptación del cuerpo y del sexo, auto concepto  positivo, autocontrol y auto afirmación de aspectos físicos, psicológicos y socio culturales, devienen en autoestima.



Las Olimpiadas de La Casa de Cartón brindan cada año la oportunidad de desarrollar o afirmar habilidades y destrezas corporales, especialmente, a todo el estudiantado y profesorado. Se constituyen como una fiesta en equipo de los deportes, del atletismo y de la gimnasia que capitaliza el trabajo realizado en las áreas de psicomotricidad y educación física. En las Olimpiadas se sintetizan todos los esfuerzos por desplegar al máximo el potencial corporal, social y anímico de la comunidad educativa del colegio.

Es tradicional la organización de cuatro grandes equipos: verde, rojo, amarillo y azul, con profesoras y profesores a cargo de cada uno y con árbitros evaluadores de color blanco. Las barras de los equipos, la presentación de lemas y canciones alusivas, el entusiasmo dirigido creativamente al inaugurarse los juegos, hace de ésta una de las épocas mejor valoradas y más recordadas por la comunidad de La Casa de Cartón.


Las distintas disciplinas deportivas van jugando sus respectivos partidos en espacios y tiempos ubicados en una agenda que prioriza las olimpiadas durante ese periodo. Todo el mundo tiene que ver con cada actividad olímpica. Se espera con ansia los resultados de cada día, aprendiendo tanto a ganar como a perder, sin piconerías ni malas actitudes, sino con altura, respeto y honestidad, desarrollando también tolerancia a la frustración y sana competencia, que incluye aceptar que otro equipo (o persona) ganó.


El evento cumbre dentro de este gran marco olímpico se realiza en el Estadio Gálvez Chipoco de Barranco, que sirve de sede para las pruebas de atletismo. Ahí se reúne la comunidad educativa en pleno, con las madres y padres alentando y, dependiendo del resultado, consolando a sus hijos e hijas.
Todo un despliegue de esfuerzos para enaltecer a la “maravillosa máquina” que es el cuerpo humano, en un ambiente de camaradería y solidaridad para aprender y aplicar valores en mancomunidad.

Felices juegos olímpicos del 2019.

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1 Las endorfinas son neurotransmisores cerebrales producidos por las glándulas hipotálamo y pituitaria que generan, entre otras funciones, las sensaciones de bienestar y felicidad, así como un extraordinario rendimiento general. 


Entre ser profesor y ser maestro

Estudié en un colegio particular religioso, con salones de 60 estudiantes y tres secciones por grado o año. Fui aplicado en la primaria y hasta sobresalí con altos promedios alguna vez. En la secundaria, todo cambió; ya se debiera a una adolescencia tumultuosa, al descubrir las limitaciones del sistema educativo o a mi total nulidad para las matemáticas. Me jalaron de primero a quinto y todos los maravillosos veranos, tenía que restarle horas a la playa para darme tiempo de estudiar aquel odioso curso de mis más aborrecibles pesadillas.

El examen de cargo, para reprobados de cualquier materia, se rendía en marzo en un colegio fiscal, como se les llamaba a las instituciones educativas estatales. Era de miedo ir a dar la prueba: escrita, oral y práctica, con balotas o sin ellas, debido a profesores que más parecían jueces implacables que lo miraban a uno hacia abajo, desde lo alto del estrado. Pocas veces me sentí tan pequeño, a pesar de que estaba en pleno “estirón”.


La historia se repitió casi idéntica hasta quinto de secundaria. Ese año memorable, mi padre y mi primo me animaron a presentarme a la universidad. Me matriculé en una academia y empezaron clases simultáneas entre el colegio y la preparatoria: a dedicar todo el día al estudio.

Quería estudiar la carrera de Economía, pero… se tenía que saber matemáticas. Todos mis sueños y ambiciones profesionales estuvieron a punto de desmoronarse por este requisito, hasta que en la clase de Álgebra, se presentó Jorge Salazar como el profesor. Explicó que la mayoría de personas le tienen miedo o rechazo a los números, que si uno las toma como un juego científico que tiene ciertas reglas y las usa entonces se van haciendo más comprensibles. Que conocer en qué campo de la vida se utilizan sirve mucho para revalorarlas y así, clase tras clase fue develando el oscuro misterio de los ejercicios algebraicos, geométricos, trigonométricos y aritméticos.

El profesor Jorge nos trató como personas, con respeto y comprensión a pesar de nuestra ignorancia. Digo “nuestra” ya que fuimos tres compañeros del colegio estudiando en la academia y porque –salvo extrañísima excepción- todos los estudiantes matriculados adolecíamos de interés, menos aún gusto y habilidades por los números. Se interesaba por nuestras vidas y sueños y nos preguntaba por lo que vivíamos cotidianamente. Era un ejemplo de afecto, actividad, democracia, curiosidad e investigación, relacionando los temas de matemática con la realidad de manera globalizada e integral. Se ubicó en nuestro desgano y apatía y desde ese punto de partida, empezó a jugar y a permitir que tomáramos como juego las matemáticas. Luego, cuando sentimos una mínima confianza y comenzaron a salirnos bien los ejercicios elementales, fue combinando exigencia con momentos lúdicos. Hasta instauró la hora del chiste, donde un estudiante contaba algo gracioso y seguíamos la clase. También fomentó la hora de Pitágoras, de Euclides y hasta de Baldor. Introdujo el razonamiento lógico matemático para trabajar aritmética y nos permitía resolver los problemas más difíciles de cualquier dominio matemático con álgebra, siempre y cuando después de resolverlo lo explicáramos según el dominio requerido. De la misma forma, le pedía por favor al que terminaba rápido, porque había aprendido y ahora sabía, que le enseñe al que todavía no se destapaba.
Ingresamos los tres compañeros de colegio a la primera y con buen nivel. Nunca más me volvieron a desaprobar. Seguí ayudando a mis padres en asuntos de la farmacia que tenían, pero para ayudar más y mejor, me puse a dar clases de matemática a escolares que como yo, jalaban y jalaban y no entendían de números ni ciencias. Dejé de pedir propinas y me pude mantener durante y después de los estudios universitarios con las clases particulares o institucionales de matemáticas. Todo esto de lo debo a un gran maestro de los números. Gracias Jorge.

De profesor habías pasado a ser Un Maestro. Tu habilidad para sacar de dentro de nosotros las habilidades dormidas, para hacer que tus estudiantes plasmen el potencial que ellos mismo se venían negando y para lograr que disfrutemos con pasión la satisfacción de hacer entender algo a alguien cuando uno descubre su ser docente, las agradeceré por siempre. Tenía 16 años cuando fui tu alumno. A los 63 sigo enseñando matemáticas. Gracias querido maestro.

Al maestro con cariño y La sociedad de los poetas muertos, dos películas que causaron alto impacto por la extraordinaria caracterización del rol de maestro por Sidney Poitier y Robin Williams, así como por el cuestionamiento a la educación convencional.


En el Colegio La Casa de Cartón los y las docentes hemos buscado convertirnos en maestros. Para alcanzar esa distinción: “A pesar de todo, estamos dispuestos a mantener firme la utopía de contribuir a hacer un Perú solidario, con personas veraces, libres y creativas. A formar ciudadanos que se sientan sujetos de derechos y deberes, que apuesten por una sociedad más justa y un mundo ecológicamente viable”1.

La manera práctica de alcanzar ese ideal es mimetizarse con los principios pedagógicos del colegio: ser ciudadanos democráticos con consciencia ecológica que valoren y apliquen en la docencia el afecto, el ejemplo, la actividad, la realidad, la democracia, el espíritu científico (investigación, ciencia y tecnología), el respeto a los intereses, posibilidades y necesidades de los estudiantes; la actitud lúdica y trabajo, la globalización, la personalización, la integralidad y el descubrimiento.

¿A qué distancia está mi proceder docente con aquello que considero digno de
una maestra o de un maestro?

¡¡¡ FELIZ DÍA PROFESORAS, PROFESORES, MAESTRAS Y MAESTROS !!!


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1 Parafraseando el “Todavía soñamos” (Pág. 13, último párrafo), del Fascículo I de Hacia la escuela posible, EDUCALTER. Lima 2009. 








Abejas y ciudadanía ambiental (2da. Parte)


En el artículo anterior, revisamos el rol fundamental de las abejas en el mantenimiento de la biodiversidad planetaria y su importancia para la alimentación humana, dada la función polinizadora que tienen estos insectos en la reproducción de especies vegetales. También vimos el alto riesgo de extinción al que están expuestas por efecto de la actividad humana.
En este artículo veremos cómo las y los ciudadan@s ecológicos pueden aportar concretamente a la promoción de acciones coherentes y consecuentes con la preservación de la vida y del ambiente que la sustenta.

¿Qué puede hacer una o un ciudadan@ ambiental por las abejas, por la biodiversidad del planeta y por el desarrollo sostenible?
Por las abejas
Sensibilizar a la población, en general, y a la Comunidad Educativa, en particular, sobre el importante papel de estas especies de insectos en la biodiversidad planetaria y en la alimentación humana; sobre todo si la tendencia más saludable pareciera apuntar hacia el vegetarianismo y la mayoría de verduras y frutas requieren ser polinizadas.
Aprender más sobre las abejas y vencer los temores hacia ellas. Estudiar sobre su imprescindible desempeño, conocerlas y perderles el miedo, ya que no son peligrosas. Atacan, como casi la totalidad de seres vivos, cuando son atacadas. Exploran y observan pero no toman la iniciativa de un ataque. Si la persona observadora las molesta o espanta con miedo, ellas reaccionan adversamente y pueden picar. Pero si uno se retira suavemente o las queda mirando, no pasa nada; se cansan y se van.  Si eres alérgico, hay que extremar precauciones o si son especies no nativas, como las africanas, también. Mejor es respetar su hábitat y mantenerse a prudente distancia.
Sembrar y cultivar plantas nativas con flores. Estas plantas les sirven de alimento y uno estaría ayudando a su sobrevivencia al brindarles polen. Asimismo, ellas les corresponderían polinizando sus macetas, jardín, huerta doméstica o escolar.
Instalar una fuente de agua para las abejas. En un tazón o recipiente se coloca agua limpia poco profunda, con palos y piedras para que puedan pararse a beber sin ahogarse. Tendrían donde descansar y refrescarse, especialmente si vives en ambientes campestres donde suelen buscar flores las abejas.
Comprar miel cruda a los agricultores artesanales en las bioferias o mercados locales. Pequeños agricultores o comunidades rurales utilizan técnicas sostenibles en la apicultura, así que ¿por qué no comprarles a ellos más que a las grandes industrias de la miel?
Evitar herbicidas, fungicidas y pesticidas industriales. Buscar alternativas naturales para hacer frente a plagas en las plantas de tus macetas, jardín o huerta.
No hacerles daño, menos aún matarlas, ni usarlas como parte de ningún “juego”.


Por la biodiversidad planetaria y el desarrollo sostenible
Pueden promover la reflexión y la acción sobre estos temas participando activamente en la realización de las consignas, en los murales, revistas, redes sociales, periodismo escolar y/o en los ambientes donde las familias ligadas al colegio se desempeñen (tanto en casa como dónde trabajan).
Pueden poner en marcha un movimiento escolar a través del Consejo Estudiantil (COES), o eligiendo delegados de aula, que den un impulso paralelo a las iniciativas del colegio sobre ciudadanía ambiental, ya sean las consignas como otras ligadas a las áreas donde se proponen temas ecológicos.
Pueden participar en marchas de defensa del medio ambiente y en iniciativas globales sobre estos temas, por ejemplo: hacer suyas las celebraciones del calendario escolar ecológico y cívico, o –mejor aún- las fechas de celebración mundial de las Naciones Unidas (Días Internacionales, Semanas Mundiales, Años y Décadas que promueven la toma de consciencia e invitan a una acción eficaz globalizada) respecto asuntos ambientales.


Existen Días Mundiales1 para las cuestiones políticas o vinculadas a la ciudadanía democrática, y, asimismo, fechas calendarizadas para promover y dar relieve a la importancia que tienen en la conservación del ambiente, específicamente ligadas al eje “consciencia ecológica”. Para ver los Días Internacionales de Naciones Unidas haga clic aquí y para los Días específicos de Consciencia Ambiental, click aquí

También se puede evaluar la posibilidad de participar como colectivo en la campaña “Lunes sin carne” y volver a revisar los temas de huella hídrica en relación al consumo de carnes vacunas especialmente, comparando sus efectos con la producción de vegetales y demás especies de menor costo hídrico al planeta.

En términos prácticos se ha insistido, con mucha fuerza y convicción, en una serie de medidas a ser aplicadas en la vida diaria de l@s ciudadan@s ambientales:
- Cuidar el agua: al ducharse y lavarse manos y dientes cerrando el caño, colocando envases debajo para rehusar el agua con que se enjuagan productos sin detergente, reparando fugas de agua en caños y tuberías, etc.
- Cuidar el aire eliminando el uso de aerosoles, denunciando la quema de basura especialmente si contiene plásticos, promover espacios libres de tabaco, etc.
- Cuidar los suelos mediante el reciclaje de residuos, tal como lo viene haciendo La Casa de Cartón con el circuito ecológico. Evitar el uso de plásticos y tecnopor. Investigar sobre alternativas para embolsar productos (bolsas de tela o papel), en fin, una serie de recomendaciones que el colegio viene brindando como parte de la formación integral de l@s estudiantes y comunidad educativa.
Existe una amplia gama de recomendaciones elaboradas por el colectivo directivo y docente del colegio sobre estos temas.  


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1 La información sobre los “días mundiales” y las “semanas, años y décadas internacionales” propuestas por la ONU y sus organismos especializados se encuentran en www.un.org 

martes, 11 de junio de 2019

Abejas y ciudadanía ambiental (Primera parte)

El artículo del blog institucional que se presenta hoy, trata de dos temas complementarios: las abejas, su importancia en la biología planetaria y en la alimentación humana; y el asunto del comportamiento de las ciudadanas y los ciudadanos ecológicos para promover acciones coherentes y consecuentes con la preservación de la vida y del ambiente que la hace posible.

El 20 de mayo se celebró el Día Mundial de las Abejas, declarado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) e implementado por la oficina especializada en Alimentación y Agricultura de dicha organización (FAO). La idea es hacer que las personas se den cuenta de la importancia de las abejas en la preservación del equilibrio ecológico, de su trascendencia para la alimentación y la agricultura, así como de los riesgos de extinción que enfrentan.



Las abejas son fundamentales para el equilibrio planetario ya que resguardan la biodiversidad de la flora terrestre. Gracias a las abejas las plantas se pueden reproducir y se procrean las múltiples especies vegetales que existen.

Expertos como Dave Goulson, biólogo y catedrático de la Universidad de Sussex en Inglaterra, afirman que “el destino de la humanidad y las abejas está íntimamente entrelazado” (Publimetro del 20/05/2019). Eso se debe a que las abejas son vitales en la polinización del 90% de las flores silvestres para producir semillas y del 35% de las tierras agrícolas del planeta. “Aproximadamente la tercera parte de los alimentos que consumimos, incluyendo la mayoría de verduras y frutas, dependen de estos polinizadores”, explica el especialista.

La polinización es el proceso vital que lleva el polen de las flores desde el estambre (órgano floral masculino), hasta el pistilo o estigma (órgano floral femenino). Esa transferencia de polen provoca la germinación o fecundación de óvulos de la flor, lo que origina la producción de nuevas semillas y frutos.

En la página web de las Naciones Unidas, sobre el Día Mundial de las Abejas, se expresa que:
“La polinización es un proceso fundamental para la supervivencia de los ecosistemas, esencial para la producción y reproducción de muchos cultivos y plantas silvestres. Los polinizadores no solo contribuyen directamente a la seguridad alimentaria, sino que además son indispensables para conservar la biodiversidad, piedra angular en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Asimismo, sirven para alertarnos sobre los nuevos riesgos ambientales, indicando la salud de los ecosistemas locales”.

  “Al polinizar las plantas y los árboles, los polinizadores son indispensables en los ecosistemas agrícolas para el cultivo de frutas, la horticultura y la producción de forraje, así como para la producción de semillas de muchas plantas que de las que se extraen sus raíces y sus fibras, como el algodón o el lino. Sirven también como productos básicos para la elaboración de medicamentos, biocombustibles o materiales de construcción.
La gran mayoría de las especies de plantas con flores producen semillas solo si los animales polinizadores transportan el polen desde las anteras hasta los estigmas de las flores. Sin este trabajo, desaparecerían muchas especies y muchos procesos del mismo ecosistema.
La polinización es, por lo tanto, un proceso clave tanto para los ecosistemas naturales como para aquellos gestionados por el ser humano. Se trata de una contribución esencial en la producción de alimentos y los medios de subsistencia humana, y vincula directamente los ecosistemas silvestres con los sistemas de producción agrícola” .




Las abejas son estimadas como los principales polinizadores ya que existen no menos de 20,000 especies diseminadas en todos los continentes, salvo en la Antártida . Las abejas son insectos invertebrados de la misma familia que las hormigas y avispas. Además de ellas, son polinizadores las mariposas, las polillas, las moscas, los escarabajos, los colibríes y los murciélagos.

La actividad humana es la principal amenaza para la supervivencia de las abejas, a pesar de ser ellas aliadas fundamentales en la preservación de la vida y de la alimentación de las personas. El uso de pesticidas, los cambios en el uso de las tierras y los monocultivos pueden reducir los nutrientes disponibles y suponer un peligro para las colonias de abejas. Peor aún, la destrucción directa del hábitat natural de estos insectos puede costarles su existencia. Otros riesgos son: la pérdida de zonas geográficas ricas en flores, la invasión de insectos o parásitos no nativos, y los efectos del cambio climático.

“Conservar la biodiversidad de este tipo de especies es crucial para la resiliencia de los agro eco sistemas y la adaptación al cambio climático”, concluyen los expertos de Naciones Unidas.

Para conocer otros datos interesantes sobre las abejas la Infografía y el documento Sobre las abejas elaborados por NNUU.



¿Por qué se celebra el 20 de mayo del Día Mundial de las Abejas?
El 20 de mayo coincide con el aniversario del nacimiento de Anton Janša que, en el siglo XVIII, fue pionero de la apicultura moderna en su Eslovenia natal. Janša elogiaba lo buenas trabajadoras que son las abejas y la poca supervisión que necesitan de su trabajo.

¿Qué puede hacer una o un ciudadano ambiental por las abejas y por la biodiversidad del planeta?

No se pierda la continuación de estas interesantes reflexiones … en la próxima entrega para el blog de ¡¡¡ La Casa de Cartón !!!

martes, 21 de mayo de 2019

Ciudadanía ambiental y minkas en el Colegio La Casa de Cartón

Ser ciudadanos(as) ambientales en el Cole

Llegar a ser una ciudadana o un ciudadano, en cuanto a ciudadanía democrática, significa: Pensar, sentir y actuar con conocimiento, respeto y compromiso en relación a los derechos de los demás y de uno mismo. Supone ser consciente y asumir con responsabilidad los deberes que implica tener derechos y convertirse en defensor de las libertades fundamentales de toda persona y de toda sociedad. En cuanto conciencia ambiental, supone el cuestionamiento de un sistema y modo de vida depredador y anti ecológico, asumiendo la defensa activa y preservación del entorno que nos brinda los recursos naturales para satisfacer las necesidades de todos(as).

La ciudadanía ambiental o ecológica es un concepto que integra los ejes transversales de formación ciudadana y conciencia ecológica del Colegio La Casa de Cartón. De esa integración resulta que formar ciudadanos y ciudadanas ambientales en el colegio, puede entenderse como la formación de personas solidarias, libres, creativas y buscadoras de verdad, que participan activa y democráticamente en la sociedad, con acciones inclusivas y de respeto a las diferencias y minorías, siendo agentes de cambio para una distribución más justa y no depredadora de los bienes y recursos naturales; personas que valoran lo que tienen, saben y son; que desean compartirlo y promoverlo en los demás y que se sienten comprometidas con la conservación y defensa del medio ambiente, por ser el patrimonio fundamental de toda la vida terrestre.



Las minkas escolares son un espacio de interacción de la comunidad educativa y un recurso pedagógico para el ejercicio de la ciudadanía ambiental

       Desde sus inicios, el Colegio La Casa de Cartón acogió la tradicional minka andina entre las actividades participativas de la comunidad educativa en su quehacer pedagógico.
Entre los años de 1984 y 1994, especialmente, faltaban manos para realizar labores que iban desde la ambientación de los salones, hasta el pintado de paredes de las aulas y de la fachada, reparación del mobiliario escolar o habilitación de espacios para pequeños huertos. Entre estudiantes y profesores se había tratado de organizar ese trabajo durante o después del horario escolar, pero había tareas que los niños no podían ejecutar y que para el equipo docente resultaba superior a sus capacidades físicas y técnicas. Se contaba con la relación de madres y padres y se observó que muchos tenían habilidades para el arte, la ciencia y la técnica… así que ¿por qué no contar con su apoyo?
        Las minkas escolares intentan emular el espíritu comunitario de nuestros ancestros para organizar festivamente el trabajo mancomunado a favor de una causa común: el mantenimiento del colegio. En los inicios, el colegio invitaba a las familias de los estudiantes y se organizaban por salones para establecer las necesidades prioritarias. La dirección y el psicopedagógico establecían con la AMAPAFA y los representantes de los Comités de Aula, los requerimientos a nivel de toda la escuela. Las familias de nuestros(as) estudiantes aportaban el trabajo y la sapiencia, mientras que el colegio les retribuía con refrescos y alimentos, aunque desde la primera minka, varias familias colaboraron llevando ollas llenas para compartir solidariamente entre los participantes.


        Ayer y hoy, las minkas son fiestas de trabajo solidario compartido. Hoy son más variadas en las actividades y el espacio escolar hace posible que asistan todos: familias, estudiantes y docentes… la Comunidad Educativa en pleno, aunque actualmente, con la participación de todos, quedan mucho menos pendientes por hacer.
        Junto con el trabajo comunitario por la mejora, habilitación o reparación de un bien común del colegio, se ha vuelto tradicional que se promuevan variadas actividades complementarias para satisfacer expectativas y recreación de los diferentes rangos de edad: Talleres para padres, madres y niñ@s, que son desarrollados por madres o padres expertos en algún campo de la ciencia, la técnica o el arte; expendio de comidas ya sea para el desayuno, al inicio, o para el almuerzo, al mediodía, están a cargo de la promoción que egresa ese año; exposiciones de trabajos escolares y de productos artesanales fabricados por algunas madres o padres de familia o bienes manufacturados con los que trabajan otros familiares de los estudiantes. Una especie de feria comunal que ofrece al visitante una serie de alternativas en las que conocemos y compartimos lo que los integrantes de la comunidad educativa realizan como trabajo fuera y los estudiantes dentro, del colegio.
         La faena comunal se sigue realizando dentro de los salones para cubrir algún aspecto que lo requiera y, especialmente, a nivel de todo el local colegial. El equipo docente, con las autoridades escolares, se responsabilizan del conjunto de actividades centrales que conglomeran en torno a un escenario estratégicamente ubicado a todos los participantes. 
         Este momento o acto central comienza con la ofrenda a la Madre Tierra, la Pachamama. Luego se realza el sentido de la minka escolar y se presentan los resultados de los talleres. También se alude a la consigna y su importancia para la vida escolar. Este año sobresalió la canción compuesta por el profesor de música y su grupo de intérpretes, que con un vals criollo que remata en un tondero, fortalece la toma de consciencia sobre el no consumismo y la necesidad del cuidado ecológico: “Si en un mejor ambiente quiero vivir, mi consumo debo cuidar y reducir”. Asimismo, se presentaron varios números artísticos preparados por los diferentes salones o por ciclos. 




          En las minkas del colegio participa la Asociación de Madres y Padres de Familia  (AMAPAFA), que suele hacerse cargo de la organización de los talleres para niños y adultos; los Comités de Aula en coordinación con las o los profesores responsables de cada ciclo; el Consejo Estudiantil (COES), que apoya tanto a la promoción que egresa como al colegio en general; el Consejo de Dirección (CODI), a cargo de la organización general del evento coordinando con los ciclos y el equipo administrativo que brinda logística y mantenimiento durante toda la minka. En un clima democrático y de manera integral, participa la Comunidad Educativa del Colegio La Casa de Cartón, promoviendo participación democrática y consciencia ecológica, es decir, aportando un granito de arena para construir en conjunto ciudadanía ambiental.
          ¡¡¡ Felicitaciones a todos(as) por su entusiasmo, participación y valioso aporte al colegio !!!


martes, 30 de abril de 2019

Las consignas en el Colegio La Casa de Cartón



 El rol de las consignas dentro de la propuesta pedagógica del colegio

El Colegio La Casa de Cartón organiza su propuesta educativa sobre la base de cuatro actitudes y valores fundamentales: la Solidaridad, la Libertad, la Búsqueda de Verdad y la Creatividad. La Solidaridad es el valor nuclear y más importante, que engloba a los otros tres y que articula la formación de los estudiantes con el propósito de hacerlos ciudadanos democráticos para un mundo ecológicamente viable[1].
El trabajo de actitudes y valores, a partir de la formación de hábitos, constituye el quehacer pedagógico prioritario y sirve de soporte al trabajo de habilidades cognitivas, intelectuales y de conocimientos, así como al de destrezas manuales, psicomotrices y artísticas. Los grandes objetivos planteados para estos aspectos educativos determinan los principios pedagógicos y los recursos metodológicos para alcanzarlos.


Los principios pedagógicos del afecto -sobre la base de relaciones interpersonales sanas y saludables-, del ejemplo, de la actividad, del partir de la realidad, de la democracia, del espíritu científico y la investigación; del partir de los intereses, posibilidades y necesidades de los estudiantes; del ludismo y trabajo esforzado, de la globalización, de la personalización, la integralidad y el descubrimiento, que se yuxtaponen en los ejes transversales de la formación ciudadana y de la consciencia ecológica, son las características fundamentales o rasgos típicos que identifican la pedagogía del colegio. Estos principios regulan la vida escolar y matizan todas las actividades que se implementan. A ese esfuerzo se aboca el proyecto educativo.

Los recursos metodológicos o herramientas para el abordaje directo y vivencial de los grandes objetivos –especialmente actitudinales- y de los principios pedagógicos que implican, son los siguientes: Las asambleas, los retos personales y grupales, los acuerdos de aula, la organización estudiantil, las responsabilidades de aula y colegio, las noticias, la consigna, las tutorías, los campamentos y la proyección social, entre los fundamentales. 

La consigna, como uno de los recursos metodológicos sustantivos de La Casa de Cartón, “es una frase corta o eslogan que pretende expresar de forma atractiva y resumida, un llamado a vivir en grupo (aula, ciclo o colegio) y con énfasis, alguna actitud o comportamiento durante un periodo”, explica Mariano en “Hacia la escuela posible”[2].

“El objetivo que se persigue es que los chicos y chicas, como grupo, tengan una meta común a corto plazo, en torno a un punto de referencia motivador, que les ayude a vivenciar determinadas conductas bajo la orientación de la “consigna””. Se busca conseguir “una atención selectiva y controlada del colectivo hacia componentes específicos de las actitudes básicas que postula el colegio, de modo que adquieran cierta fuerza de sugestión o imperativo retador. Es una forma de ir internalizando, colectiva y vivencialmente, determinadas actitudes en relación con valores”; continúa explicando.
La fuerza motivadora de las consignas aumenta “cuando ha surgido de un interés o un problema generalizado que se ha convertido en una necesidad sentida… o cuando… hemos sido capaces de plantearla motivadoramente con una frase “pegajosa” y ha tenido un buen seguimiento”, sigue diciendo nuestro ideólogo fundador. El resultado esperado es fortalecer decididamente una actitud o comportamiento positivo, así como facilitar la convivencia colectiva. 
     El tema del cuidado del ambiente natural y socio cultural, es decir, el eje transversal de la ciudadanía ecológica, ha estado y está presente en múltiples consignas, que para ser implementadas han requerido asambleas, proyectos, talleres de arte, comisiones productivas, atravesando el quehacer del colegio en casi todas sus áreas y utilizando todos los principios pedagógicos y recursos metodológicos. Este año, para el primer trimestre, se está trabajando la consigna: “Si en un mejor ambiente quiero vivir, mi consumo debo cuidar y reducir”.







    Durante los 35 años de vida institucional, el colegio La Casa de Cartón ha promovido una amplia variedad de consignas ligadas a las necesidades de reflexión y acción escolares. Unas promovían los cuatro grandes valores del Ideario, otras, la convivencia armónica, así como algunas, la ciudadanía democrática y la consciencia ecológica.

    Por ejemplo: “A la violencia, tolerancia cero. No la ejerzo ni la promuevo”, se dio en el contexto de casos de violencia de género. “Soy honesto, sin excusas ni pretextos”, se generó en el contexto de los audios de jueces y corrupción. Ambas consignas se trabajaron durante el año 2018.

    “Ordena tu espacio y tu tiempo… y tendrás 100% en cumplimiento” y “Respeta mi espacio y mi esencia, valoremos nuestras diferencias”, fueron implementadas en el 2014. “Si quieres crecer y aprender, ponte pronto a leer” y “Con mis creaciones, comparto mi opiniones y expreso mis emociones” fueron las consignas del 2013.

    “Toma conciencia, escucha a la ciencia” y la segunda “Si la meta quieres alcanzar, comprométete a participar”, fueron las consignas promovidas durante el 2012. “Agua, luz, papel, ahorremos todo a la vez”, “Con fruta y verdura, mi fuerza perdura” y “Respeto, ingrediente secreto para un Perú diverso”, corresponden a las fomentadas en el 2011. Y las consignas del 2008 fueron: “Si llegamos a un acuerdo, que no quede en el recuerdo”, “Me esfuerzo en todo momento hasta quedar contento” y “Si la vida quieres cuidar, entonces a reciclar”, del 2008.




NO LO OLVIDES:
“Si en un mejor ambiente quiero vivir, mi consumo debo cuidar y reducir”.



[1] Ver la página web del colegio.
[2] Mariano Moragues Ribas de Pina, uno de los fundadores, ideólogo y director del colegio durante los primeros 20 años, escribió “Hacia la escuela posible: Sistematización del proyecto educativo del colegio La Casa de Cartón”; que fue publicado en 1996 por TAREA. Se están citando textos de la segunda edición, publicada por EDUCALTER, en el 2014. 

Ciudadanía ambiental en el Colegio La Casa de Cartón


La idea fuerza de la propuesta educativa, explicitada en el Ideario y desarrollada en el libro Hacia la escuela posible, de Mariano Moragues, implica formar personas competentes en todas las áreas que caracterizan lo humano, comprometidas con lo más valioso de la Humanidad y que puedan, si así lo deciden libre y conscientemente, ser transformadores de su vida y de su entorno. O dicho en otras palabras: ser ciudadanos ambientales[1].
Mariano sintetizó la filosofía humanista del Ideario de la siguiente manera:
“La “felicidad” de las personas que tratamos de formar y el aporte que puedan dar a la humanización de su sociedad serán dos de los indicadores sustantivos evaluadores de la validez de nuestras convicciones. (…) Son dos convicciones que darán sustento a la opción por el cambio social y a determinada intencionalidad política, marcada por una búsqueda de una democracia real”[2].






La pretensión de una democracia real, que sea activa, verdaderamente representativa, inclusiva y redistributiva, con opciones para el cambio socio cultural, configuran componentes de la ciudadanía. La humanización de la sociedad pasa no solo por la reivindicación de derechos y libertades, asumiendo responsablemente los deberes, sino además, por el esfuerzo para detener la depredación destructiva que viene sufriendo la fuente de recursos naturales para la vida: el ambiente planetario.
En el acápite “Nuestros fines”, del primero de la serie de tres fascículos, con el mismo título del libro morado[3], puede leerse que: “Nosotros pretendemos que nuestra escuela logre agentes de cambio, gestores del autogobierno, con perspectiva y ética de la solidaridad, asumiendo como valor supremo el respeto a la vida y a la dignidad de todos”. 
Los fines, desagregados en tres áreas: personal, sector educativo nacional y ámbito político social; plantean para lo personal: “que nuestros alumnos sean personas más sanas –física y psicológicamente-, más lúcidas, más solidarias y por lo tanto más éticas y críticas ante la realidad”.
Para el sector educativo nacional se busca: “contribuir a la formación de una red de escuelas innovadoras y a impulsar un movimiento de renovación pedagógica a escala nacional”; y para el ámbito político social: “Apostamos por una verdadera libertad para todos, por la justicia social, la honestidad en el manejo de los recursos públicos, el mejoramiento de las condiciones de vida, la democratización del poder y por una real democracia de participación más directa”[4].

Para lograr estos fines se han diseñado –como componentes sustantivos y distintivos de la propuesta educativa del colegio-, una serie de objetivos actitudinales, de habilidades y destrezas; principios pedagógicos y recursos metodológicos.

Los principios pedagógicos y los valores del Ideario se han reestructurado a través de dos ejes transversales que los organizan: la formación ciudadana y la consciencia ecológica. 
     Con la formación ciudadana, se explica en el mismo fascículo: “buscamos responder al urgente llamado por construir una sociedad justa y democrática. Consideramos a la escuela un espacio de construcción de ciudadanía participativa, porque hace énfasis en la formación de personas capaces de ser parte activa de la sociedad (…)”.
Sobre la consciencia ecológica se expresa que: “… surge como necesidad de dar respuesta urgente e inmediata a la realidad ecológica del planeta. Pretende que el alumno sea capaz de establecer una relación de respeto con su medio ambiente, asumiéndose como sujeto de cambio dentro de su entorno ecológico” [5].
La síntesis de ambos ejes transversales reúne las características sustantivas de la ciudadanía ambiental o ecológica, es decir: formar personas solidarias que participan activa y democráticamente en la sociedad, con acciones inclusivas y de respeto a las diferencias y minorías, siendo agentes de cambio para una distribución más justa y no depredadora de los bienes y recursos naturales; personas que valoran lo que tienen, saben y son; que desean compartirlo y promoverlo en los demás y que se sienten comprometidas con la preservación del medio ambiente por ser la fuente natural de todos los recursos existentes.
Las minkas y las consignas son oportunidades para ejercer la ciudadanía ambiental.



[1] Se está utilizando como sinónimos “Ciudadanía Ambiental” y “Ciudadanía Ecológica”.
[2] El libro morado, como coloquialmente se le denomina a “Hacia la escuela posible”, y los tres fascículos con ese mismo nombre, se encuentran en la página web de La Casa de Cartón.

[3] Páginas 30 y 31 de Hacia la escuela posible: Sistematización del proyecto educativo del colegio La Casa de Cartón; de Mariano Moragues Ribas de Pina, que fue publicado en 1996 por TAREA. Las citas corresponden a la segunda edición, publicada por EDUCALTER, en el 2014. 
[4] Pág. 14 del Fascículo I. Nuestra propuesta pedagógica.
[5] Pág. 18 del mismo Fascículo I.