jueves, 16 de junio de 2022

Educación Sexual Integral - ESI

El informe elaborado por el Instituto Guttmacher de Estados Unidos y la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), a través del Centro de Investigación Interdisciplinaria en Sexualidad, Sida y Sociedad (CIISSS), reunió a científicos y pedagogos expertos en las multidisciplinarias áreas que cubren la salud sexual y reproductiva, así como la educación sexual (1).

 

El informe, denominado “De la Normativa a la Práctica: la Política de Educación Sexual y su Implementación en el Perú”, nos explica, en el resumen ejecutivo, que:

 

“La Educación Sexual Integral (ESI) es una propuesta educativa fundamental para mejorar la salud sexual y reproductiva de los adolescentes (SSRA), garantizar una vivencia de la sexualidad responsable y placentera y prevenir la violencia de género. La ESI cobra particular relevancia en el Perú, país que muestra cifras críticas referidas a la SSRA. La educación sexual desde un enfoque integral que contempla tanto las dimensiones socioculturales, biológicas y psicológicas como éticas de la sexualidad, así como los enfoques de derechos humanos, género, empoderamiento, igualdad y el reconocimiento de la actividad sexual en la adolescencia como una realidad, ha demostrado ser la propuesta con resultados más efectivos a nivel global en cuanto a la mejora de la SSRA”.



Históricamente, si bien las Escuelas Alternativas y algunos colegios particulares asumen la educación sexual (ES) como eje transversal y dedican proyectos específicos para desarrollar habilidades, actitudes y conocimientos (competencias) positivas y saludables desde la década de los 80 del siglo pasado, la educación estatal tuvo un proceso más lento, engarzado en la evolución de las políticas públicas en toda Latinoamérica. Veamos.

 

Las preocupaciones en torno al control demográfico de los inicios de la década de los 70, dan lugar a políticas educativas de tipo “educación en población”. Se firman tratados internacionales donde los países de Latinoamérica enfatizan la Educación Sexual (desde 1974 en adelante), el enfoque de derechos, -siendo el derecho a la educación el relevante-, la igualdad de género y los derechos sexuales y reproductivos. Por último, en el 2008, se incluye la prevención del VIH/sida mediante la ESI, promoviendo el trabajo conjunto entre los sectores de salud, educación y la sociedad civil (2).

 

La implementación de estas políticas y la dación de leyes que las sustenten en cada país ha sido heterogénea. Frente a países de América latina que se encuentran a la vanguardia en ESI, el Perú va junto con algunos otros, a la zaga, en buena medida por la oposición sistemática de sectores conservadores de la sociedad, tipo el colectivo “Con mis hijos no te metas” por ejemplo, quienes cuentan con respaldo eclesiástico.



La Organización de Naciones Unidas (ONU o NNUU) y sus instancias especializadas, tales como el Fondo de Población (UNFPA), la Organización Mundial de la Salud (OMS), las NNUU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), entre otras, fueron las pioneras en proponerle a la humanidad una comprensión integral de la sexualidad, para hacer prevención mediante la educación, dentro y fuera de las aulas.

 

Por ello, el Informe “De la Normativa a la Práctica”, del Instituto Guttmacher y la UPCH, define la Educación Sexual Integral (ESI), basándose en los aportes del Fondo de Población de las NNUU (UNFPA), de la siguiente manera:



A lo que añade criterios adicionales en su comprensión, que aparecen en los cuadros adjuntos, tomados del mismo informe.




Estos criterios fueron adoptados por la Educación Peruana, como política del sector, desde el 2008, año en que el Ministerio de Educación publicó los “Lineamientos Educativos y Orientación Pedagógica para la Educación Sexual Integral”. Los lineamientos pautan y ofrecen recomendaciones a ser aplicadas en las aulas por docentes y tutores de EBR. “(…) Su implementación ha sido débil por falta de voluntad política, reflejada en escasa capacitación docente y ausencia de sistemas de evaluación”, afirman los expertos en los Puntos Clave del informe. Eso se debe a que “En el Perú no existe una normativa nacional con rango de ley que respalde un programa de educación sexual desde un enfoque integral (ESI)”, continúan.

 

   Finalmente, el Informe Guttmacher UPCH concluye que: “La ESI en el Perú debe fortalecerse, elevando la normativa; estableciendo un Programa Nacional de ESI obligatorio a nivel de la educación primaria y secundaria, con apoyo técnico y presupuestario; e incluyendo un sistema de monitoreo y evaluación”. También recomienda que “la ESI debe implementarse con total respeto de la laicidad del Estado”.

 

Pero, ¿por qué es tan importante la educación sexual integral y por qué las iglesias cristianas del Perú y los conglomerados civiles en torno a ellas, vienen generando polémica y retardando su implementación desde el Congreso de la República?

 

En el próximo artículo culminaremos estas reflexiones sobre la sexualidad humana y revisaremos cómo afecta su pobre enseñanza a la inhibición del despliegue de competencias saludables y democráticas no solo en la vida de niñas, niños y adolescentes, sino de la colectividad nacional en su conjunto. No se lo pierda.

                                                                                                Carlos Ureña Gayoso

                                                                                              Integrante de EDUCALTER

 

(1)     “De la Normativa a la Práctica: la Política de Educación Sexual y su Implementación en el Perú”. Autores: Angélica MottaArón Núnez-Curto, Carlos F. Cáceres y Kelika Konda del Centro de Investigación Interdisciplinaria en Sexualidad, Sida y Sociedad (CIISSS) de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH); Sarah Keogh y Melissa Stillman del Guttmacher Institute (GI),  Elena Prada (Consultora independiente). Mayo 2017.


Informe revisado por otros colegas del CIISS-UPCH y del GI, así como por expertos y consultores externos de GRADE, UNFPA, IPPF/WHR. Asimismo, el Comité Técnico Asesor del Perú, cuya orientación y apoyo técnico durante el desarrollo del proyecto, su aporte a las recomendaciones de política y su visión de la incidencia política de los resultados, fue invaluable. El Comité Técnico Asesor estuvo integrado por especialistas e investigadores de SPAJ, del MINEDU, de la PUCP, del UNFPA, del IES y del INPPARES. El Apoyo económico provino del Ministerio de Asuntos Exteriores de los Países Bajos y de la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo, así como de la William and Flora Hewlett Foundation y de la David and Lucile Packard Foundation.

 

Web: https://www.guttmacher.org/sites/default/files/report_pdf/de-la-normativa-a-la-practica-educacion-sexual-peru.pdf

 

(2)     Numeral 3 del Informe Guttmacher / UPCH: La Educación Sexual en el Perú.


sábado, 4 de junio de 2022

Educación Sexual

No fue hasta la década de los 80 que la Educación Sexual pasó a ser un componente explícitamente afrontado dentro de los planes educativos en las escuelas y colegios. En los encuentros de instituciones educativas alternativas, de los que el Colegio La Casa de Cartón fuera parte integrante y uno de los líderes para realizarlos y socializar ideas y propuestas, la sexualidad humana pasó a ser uno de los temas de mayor interés, dada su trascendencia para la forja de identidad, autoestima, actitudes positivas y valores en las niñas, niños y adolescentes.


 

La revolución sexual de los años 60, la moda unisex en el vestido y el cabello, la liberación y equidad de las mujeres al exigir derechos sobre su vida sexual y reproductiva, el feminismo como contrapeso al machismo y al patriarcado socio culturales imperantes,

-que buscó y busca equidad entre hombres y mujeres al considerar la igualdad de derechos y deberes, así como el mayor acceso femenino a las responsabilidades laborales de toda índole con resultados tan eficientes o superiores a los que creían tener los varones-, llevó a las sociedades a un replanteamiento de roles, responsabilidades y manera de comprender y asumir la equidad entre los géneros.

 

Esos cambios se agudizaron por la mayor fragilidad de la vida en pareja, sean matrimonios o convivencias, frente al alto número de separaciones o rupturas que ponían en cuestión con quién se quedaban los hijos e hijas y quién cubriría la manutención, obligando a las mujeres a buscar fuentes de ingreso, muchas veces ante la irresponsabilidad y abandono de los padres. También se agudizaron ante las demandas respecto a poder decidir si se continuaba o no con un embarazo no deseado. El divorcio y el aborto, que ya ocurrían desde siempre en la historia, se convirtieron en asuntos de debate abierto y legislación.

 


De forma análoga, la homosexualidad, vivida clandestina y culposamente al igual que las separaciones y abortos, “salió del closet” y se hizo evidente que no solo existían dos maneras de ser en el mundo y la vida (hombre y mujer), sino diferentes orientaciones sexuales, que exigían innovaciones sociales y culturales para integrar y aceptar la diversidad en toda su dimensión y complejidad.

 

En los Encuentros de Experiencias Educativas Alternativas, como les llamamos a esas reuniones de nidos (educación inicial), escuelas (educación primaria) y colegios (educación secundaria o de los tres niveles), que propulsaban cambios sustantivos en sus propuestas pedagógicas, la necesidad urgente de incorporar la educación sexual fue una de esas innovaciones relevantes. 

 

Dos de nuestras promotoras fundadoras, por ejemplo, inspiradas en la ancestral costumbre de los pueblos de preguntarle y hacer consultas a los ancianos o al oráculo, inventaron el juego “Pregúntale al genio”, en un mix creativo con la lámpara maravillosa. El juego consistía en que los estudiantes podían hacer cualquier pregunta, de manera anónima, a este supuesto genio y recibir información de la más alta calidad. ¿Y qué creen? Un vasto espectro de cuestiones, aludían a temas sexuales.


 

¿Cómo se tienen bebés? O ¿cómo nace un niño? ¿Por qué la mamá lleva a bebé en su panza? Y cientos de inquietudes de este calibre, permitieron diseñar los proyectos de acuerdo a las áreas de interés y motivación de las niñas y niños del colegio. No todas las indagaciones eran de corte sexual, pero el Proyecto del Cuerpo Humano devino en un espacio tremendamente creativo para forjar autoestima e identidad en torno a atender de forma natural, espontánea y saludable un aspecto tan cotidiano y vital como la sexualidad humana.

 

Venciendo los miedos, las vergüenzas y los sentimientos de culpa promovidos por todo un aparato cultural que censura una vida plena en base a una vivencia saludable de la sexualidad, que es además, la base de la existencia de todo ser vivo, los colegios alternativos, primero, las escuelas y colegios particulares, después, y recién, tras el nuevo milenio, los pininos de la educación pública para introducir en el currículo aspectos relativos a la educación sexual, se han desarrollado lentamente. El mito de la cigüeña y la exclusiva representación de la sexualidad humana tomando a la abejita que va llevando el polen del estambre al pistilo como paradigma ejemplar, pasaron a ser obsoletos.


 

En el próximo artículo veremos cómo la Educación Sexual (ES) dio lugar a un tipo particular de enfoque, la Educación Sexual Integral (ESI), la que se implementa en las instituciones educativas públicas y privadas desde la segunda década del siglo XXI, en base a investigaciones de expertos y planteamientos científicos fundamentados.

 

Frente a los criterios de científicos, investigadores y pedagogos de instituciones sumamente sólidas y calificadas por sus estándares de calidad, ¿estaremos preparados las madres y padres de familia, miembros de las comunidades educativas de cada colegio, para dar opiniones y tomar decisiones sobre cómo enfocar la educación sexual? La opinión de todos los estamentos de la Comunidad Educativa es bienvenida, pero ¿es posible otorgar tal poder a uno de ellos –el de las madres y padres-, como para vetar las publicaciones que utilizan las instituciones educativas en base a las conclusiones de los especialistas?

 

No se pierda la continuación de esta interesante reflexión, sobre un asunto francamente polémico en la actual coyuntura, en la siguiente entrega del blog de La Casa de Cartón. Hasta pronto.

 

                                                                                                    

                                                                                                     Carlos Ureña Gayoso

                                                                                                   Integrante de EDUCALTER

 

 


jueves, 12 de mayo de 2022

“Disfruto y aprendo en el colegio, valorando cada momento”

El colegio volvió a ser testigo y promotor de los correteos, risas, juegos y estudios de las niñas, niños y adolescentes, quienes volvieron a clases semi presenciales, dentro del estilo que caracteriza a este periodo de paulatino retorno a una nueva normalidad, posterior a la pandemia. Desde el año pasado, distintos grados o ciclos asistían a su colegio a reencontrarse con compañeros y docentes. Las familias, los estudiantes y los docentes se volvían a encaminar, con mucha intensidad, hacia lo que fueron y son actividades rutinarias, más valoradas ahora que nunca antes.

 

Para la totalidad de nuestros estudiantes y sus familias, el colegio se ha convertido en un ambiente positivo que favorece los procesos de socialización e individuación, promoviendo la formación y afirmación de la autoestima, forjando identidades, desplegando habilidades sociales y haciendo manifiestas las potencialidades actitudinales y cognitivas de todos los participantes.



Desarrollar actitudes positivas, en base a una creativa consolidación de hábitos, para llegar a constituirse en valores, es un reto permanente en las aulas del Colegio La Casa de Cartón. Promover, a su vez y en paralelo, las competencias cognitivas e intelectuales, así como las destrezas artísticas, productivas y manuales, configura el tipo de formación integral en el que anhelamos, crezcan nuestras alumnas y alumnos.

 

Por eso la primera consigna de este año hace énfasis en el disfrute y en el aprendizaje: disfruto y aprendo son las primeras palabras de ella. Como decía Celestín Freinet: del juego al trabajo y del trabajo al juego. Nosotros diseñamos en equipo tanto el proyecto educativo en su conjunto como las sesiones de aprendizaje de cada grado y ciclo. En el planteamiento macro como en la aplicación al nivel evolutivo de cada grupo de edades, el ludismo, la creatividad, el movimiento y la comunicación son los ejes sobre los cuales se aprende jugando y se juega aprendiendo.


 

Hasta los adultos conservamos mejor lo que aprendemos de manera lúdica. Los niños y adolescentes, con mayor vigor y entusiasmo que nosotros, ya que está más cerca de su propia etapa de desarrollo. Si nos divertimos, las enseñanzas o aprendizajes fluyen más naturalmente y les podemos sacar mejor provecho. En el juego, asimismo, aplicamos normas de respeto, nos reímos “con y no de”, establecemos pautas que nos permiten vivir con mayor intensidad los momentos de diversión y relajo, obteniendo verificaciones de aprendizajes o aprendiendo a aplicar lo aprendido. El juego, como diversión inherente, y el trabajo, como esfuerzo por indagar y aprender, van de la mano.

 

El otro elemento de la consigna es valorar cada momento. El 15 de marzo del 2020, de un instante a otro, todo cambió. Al recordar el sin fin de nuevos procedimientos para salir a la calle y retornar a nuestros hogares, para reorganizarnos en casa, para asumir los quehaceres laborales y escolares de los miembros de cada familia y todo el trajín para adecuar la enseñanza del colegio al modo virtual, así como la cantidad de nuevos retos nacionales y mundiales para afrontar y combatir la pandemia, podemos tomar consciencia de lo frágil y voluble que puede pasar a ser la existencia. No es usual que se produzcan cambios tan devastadores, pero pueden ocurrir, ocurren y, de hecho, ocurrieron.


 

Por eso, se propone a toda la comunidad educativa que apreciemos las cosas que vivimos en este preciso segundo. Vivir el presente y agradecer lo que está a nuestro alcance ahora y aquí, nos permite ser conscientes y ampliar nuestros horizontes como personas en formación y como adultos responsables de los niños a nuestro cargo, así como a ellos quererse y valorarse, a la vez que querer y valorar todo cuanto les es dado hoy.

 

Especialmente en el colegio, pero replicable en cualquier ambiente donde nos movamos, hoy disfrutamos y aprendemos valorando cada momento.


  

     Carlos Ureña Gayoso  Integrante de EDUCALTER

                                                                                             

                                                          

 

domingo, 1 de mayo de 2022

Autoestima e identidad - II

Todos pasamos por una serie de etapas de desarrollo que nos permiten transitar de la dependencia absoluta de algún o algunos adultos, quienes nos cuidan y ayudan a satisfacer nuestras necesidades básicas, a una creciente independencia de movimientos y acciones que van encaminándonos hacia la autonomía y la afirmación de cualidades y destrezas.

 


 

De ser el centro del universo (narcisismo, egocentrismo, dependencia), vamos incrementando la consciencia de nuestro cuerpo y diferenciándonos del entorno y de las personas que nos atienden en nuestra inicial indefensión. Las necesidades básicas, las de seguridad y las de reconocimiento van siendo cubiertas de alguna forma y en determinados niveles por nuestros tutores (madres, padres, otros familiares o sustitutos de ellos).

 

 Conforme el cuerpo crece y aumenta nuestra maduración neurológica y fisiológica, los adultos que nos cuidan nos enseñan a valernos por nosotros mismos y vamos siendo cada vez más conscientes de que somos individuos que pertenecemos a una colectividad (familia, escuela, sociedad).

 

El proceso de socialización e individuación nos permite diferenciarnos a la vez que sentirnos integrados, mediante la evolución y despliegue de nuestras capacidades físicas, mentales, socio culturales y espirituales. La cobertura que nos brinda nuestra familia favorece el aprendizaje de hábitos, actitudes y el desarrollo de habilidades y destrezas que poco a poco, vamos reconociendo como propias. Reconocer y aceptar nuestro cuerpo como el eje sobre el cual aprendemos a desempeñarnos en la vida, formándonos una imagen corporal y una idea de quienes somos, constituyen el cimiento de la autoestima.

 

De recibir insumos materiales y afectivos para satisfacer las necesidades de sobrevivencia, las de seguridad y las de reconocimiento de los demás, vamos pasando a ser capaces de dar y expresar lo que sentimos, a desempeñarnos por nosotros mismos para atender nuestros propios requerimientos como personas. La autonomía y la independencia personales dentro del marco de la adquisición de actitudes de respeto, buen trato, sentirnos parte de un colectivo y ser aceptados en él, promueven que en nuestro fuero interno hagamos lo mismo: que nos sintamos bien con nosotros mismos, que tengamos una imagen corporal positiva y un buen concepto de nosotros, y que podamos respetar, tratar bien y valorar a las personas de nuestro entorno.



 

Empezamos a visualizar nuestras cualidades y limitaciones con mayor claridad. La incorporación de hábitos, actitudes, normas de comportamiento y principios éticos se van plasmando en mayores niveles de libertad, solidaridad y consciencia de uno mismo. Aprendemos a aceptarnos tal cual somos, a aceptar a nuestras familias y seres queridos y el entorno donde nos tocó vivir.

 

Esa valoración de uno mismo, ese respeto y aceptación de nosotros, de nuestras cualidades, retos y aspectos por mejorar, así como de nuestra ubicación en el mundo y la sociedad, es lo que se suele llamar autoestima. Si aprendemos a queremos a nosotros mismos, podremos aprender a amar a los demás, ya que es prácticamente imposible dar lo que no se tiene.

 

En base a la imagen de uno mismo (auto imagen), a la idea de quiénes y cómo somos (auto concepto), al grado de reconocimiento de cualidades y limitaciones (auto aceptación), a la capacidad de auto abastecerse (autonomía), la autoestima se construye combinando percepciones internas y respuestas externas de las personas que amamos y/o respetamos y hemos aprendido a valorar.



 

Pero, ¿qué factores pueden interferir en este proceso?

 

Considerando la procedencia de nuestros estudiantes –y para no entrar en toda la nomenclatura clínica a la que podríamos referirnos-, baste simplificar en dos los factores que pueden dañar el proceso de afirmación personal. Tanto las carencias como los excesos interfieren en la formación y expresión de la autoestima.

 

Las carencias o déficits de amor pueden vivirse como sequedad afectiva o desamor, indiferencia, abandono y, en el peor de los casos, como maltrato y violencia: desvalorizaciones, humillaciones, levantadas de voz severas o gritos, golpes y acoso sexual. Por el lado de los excesos, la sobreprotección es la máxima expresión de interferencia negativa en la formación de la autoestima. El pretender que nuestros niños y niñas no sufran, evitarles que pasen por lo que nosotros pasamos o hacerles la vida más cómoda, ocasiona daños tan intensos como los que causan las carencias.

 

Los niños y niñas, para desarrollar su autoestima, requieren sentir y escuchar expresamente el amor que se les tiene, y si tenemos limitaciones para manifestar ese amor debido a nuestra propia historia personal, al menos evidenciarlo a través de cuidados, seguridad, reconocimiento de lo positivo y puesta de límites ante lo negativo.



 

El colegio puede convertirse, y de hecho lo hace, en un ambiente positivo que favorece los procesos de socialización e individuación, que promueve la formación y afirmación de la autoestima, así como la sanación de los efectos negativos provocados por las carencias o los excesos. Del papel cicatrizante y reparador del colegio en la vida de nuestras niñas y niños hablaremos en el próximo artículo del blog, tomando como base el reciente lanzamiento de la consigna: “Disfruto y aprendo en el colegio, valorando cada momento”. Hasta pronto.



Nota:  Al igual que en los artículos anteriores, estamos fundamentando nuestro acercamiento al tema de la autoestima en base a los aportes de la Psicología Humanista de: William James, Abraham Maslow y Carl Rogers, entre otros.

jueves, 7 de abril de 2022

Autoestima e identidad

Según nos relata la historia de la psicología, sería Abraham Maslow (1908-1970), psicólogo y psiquiatra norteamericano, propulsor de la Psicología Humanista, el pionero que planteó la autoestima dentro del esquema general de las necesidades humanas, dando lugar a una teoría de la motivación.

El ser humano, pensaba este autor, nace, crece y se desarrolla con una serie de necesidades que pueden ser ordenadas jerárquicamente y que explican el comportamiento y afanes de la especie sapiens, dando sentido a la actividad que realizamos a lo largo de la vida. Las necesidades elementales para la sobrevivencia son las fisiológicas: oxigenarnos, beber, alimentarnos, acceder al abrigo y calor que proporcionan la ropa y la vivienda, el movimiento alternado con el descanso, son las que corresponden a este nivel básico.

Pirámide de las Necesidades de Maslow

 

Luego vienen las necesidades de seguridad: la atención y el cuidado protector de adultos que satisfacen lo básico, de personas que garantizan nuestra protección (ojo, no la sobreprotección); las normas de ética y moral que facilitan o posibilitan la convivencia, se encuentran en este segundo nivel de necesidades humanas y dan pie a la siguiente dimensión de esta jerarquía.

El sentirse querido, parte de, identificado con, posibilita la satisfacción de necesidades afectivas y de aceptación social. Recibir amor para poder darlo, aprendiendo a querer siendo miembro de una familia, grupo, colectividad, poder desarrollar vínculos de intimidad saludables, así como un adecuado manejo de emociones, es fundamental en el camino de convertirnos en humanos. Así lo postulan Maslow y sus seguidores, siendo Carl Rogers el continuador más emblemático del humanismo psicológico.

La imagen corporal y el auto concepto son componentes para construir la autoestima


Sobre la estructuración de este tercer nivel afectivo y de aceptación social se configuran las necesidades de autoestima o estima personal. Si han confiado en nosotros, nos han respetado y querido, nos han valorado, será bastante probable que podamos llegar a confiar en nosotros mismos, a respetarnos y querernos, a comprendernos y comprender, a valorarnos y valorar. Estas nociones se asemejan mucho a varias filosofías que nos enseñan que nadie da lo que no tiene y que nadie tiene lo que no le es dado.

No hay hogares perfectos, ni familias Ingalls, ni sociedades incuestionables. A pesar de existir error al encaminarse a los aciertos, un sólido afecto en la familia y en la sociedad, facilita la presencia de autoestima en los individuos particulares. Casi todas las dolencias o síntomas psicológicos y psicosomáticos tienen que ver con carencias afectivas y socioemocionales en algún momento de la evolución de cada persona, usualmente en la infancia o niñez.

Sentirse queridos es decisivo para podernos querer

 

Luego viene el quinto y último nivel, el de las necesidades de autorrealización. Aquí los valores, actitudes, esquemas de pensamiento y comportamiento pueden desplegarse con creatividad y espontaneidad, permitiendo a los individuos y colectividades sentirse satisfechos, plenos y agradecidos de ser quienes son, aun con toda la carga de retos y dificultades que representa la vida tal cual es.

Hasta aquí, Maslow. Para ustedes, estimados docentes, madres, padres y abuelos de familia, estudiantes:

¿Tienes autoestima? ¿Te quieres y te respetas? ¿Eres tú misma/o? ¿Te sientes bien en tu cuerpo, con tu mente, con tu ser personal? Te sientes bien en tu casa, con tus familiares o con tus amigos/as? ¿Tienes amigos/as? ¿Puedes intimar con ellas o ellos, es decir, ser tal cual tú eres, sin máscaras ni poses para agradar?

 

Sentirnos parte del grupo, aceptados y valorados va configurando la autoestima

 

¿Es autoestima lo que percibes o es ego inflado o desinflado? ¿Te crees más o mejor que los demás? ¿Por qué? Si respondieras que sí, por ahí anda el ego inflado. Ojo. Si respondieras que no, por ahí puede estar el “pobrecito de mí”, con la autocompasión, la vergüenza, la culpa y demás destructores de la autoestima.

Si se animan, por favor, y es la nueva tendencia de este blog, generemos un debate sobre el tema o compartamos nuestras experiencias con la autoestima y el ego (inflado o desinflado). ¿Te atreves? Vamos, compartamos lo que sintamos o pensemos de este tema. Incluso, convérsalo con los que amas y elaboren algunas conclusiones previas. Esperamos publiques en el blog del cole tus comentarios. Fuertes abrazos y hasta pronto.

 

                                                                                                                                                                                                    Carlos Ureña

                                                             Co-Promotor de EDUCALTER