sábado, 9 de enero de 2021

Cómo afrontar el miedo y la desconfianza que genera la pandemia

En el artículo anterior, revisamos someramente algunos cambios importantes que se vienen instalando en la mentalidad de las personas, ocasionados por la pandemia. El temor al contagio y a contagiar, con el subsecuente miedo a morir o causar daño a personas cercanas y queridas que conlleva el COVID-19, sería la perturbación que afecta con mayor intensidad la psicología de las personas en esta época de cambios por la emergencia sanitaria (1).

El miedo, una de las emociones básicas de los seres humanos, que puede llegar a ser una fobia si es exagerado, tiene diferentes niveles de intensidad. Nace de un temor o profundo respeto ante una amenaza real o fantaseada, puede incrementarse hasta hacer titubear o lentificar las reacciones de las personas con miedo, o puede manifestarse exageradamente con pánico o terror paralizando o provocando una huida desesperada, cuasi paranoica o propiamente fóbica. Los diferentes grados del miedo también se expresan en sentido inverso mediante la contra fobia, es decir, atacando y mostrando agresividad hacia el elemento amenazante o siendo indiferentes ante aquello que genera temores.

Las personas vienen reaccionando con una variada gama de respuestas ante la adversidad o peligro real que representa el SARS-COV-2 o COVID-19. Por un lado, están aquellos que se cuidan, los fóbicos digamos, y, por el otro, aquellos que se descuidan, los contra fóbicos, por así decir. Los que se cuidan pueden ser desde muy previsores, tanto que parecen seres del futuro, con una especie de escafandra tipo sobre todo, que les cubre desde la cabeza a los pies, mascarilla y protector facial, hasta personas que se cuidan lo suficiente y evitan el contagio al cumplir las recomendaciones de los especialistas en salud (mascarilla y protector facial, higiene permanente de manos, distancia social, ventilación de ambientes y evitar reuniones y zonas concurridas). Los que se descuidan o contra fóbicos, se bajan la mascarilla haciéndola protectora de papada y no de boca y nariz, llevan el protector facial en la mano sin usarlo o con la mica levantada, no les importa participar de conglomeraciones, colas sin distancia mínima o, ya en el peor de los casos, asistir a discotecas infestadas de personas o moverse en una especie de procesión multitudinaria en Polvos Azules, el Mercado Central o en Mesa Redonda por las fiestas de fin de año, tal como hemos visto en la tele. 

El miedo genera inseguridad y desconfianza, lo que desgasta mucho a las personas. Encima, es preferible no mostrar afectuosidad. Ya no es época de abrazos ni de besos. Todos sabemos que el amor es el antídoto a la desconfianza y la inseguridad y, justo ahora, no es prudente expresarlos porque podríamos contagiarnos, incluso entre familiares. Esta inhibición en la expresividad afectiva es uno de los cambios más devastadores de esta época de cambios a los que debemos adaptarnos, nos guste o no.

Entre estas dos modalidades extremas de reacción ante el peligro de contagio y la desconfianza en los demás (posibles portadores del virus), que va por un lado, desde la fobia que puede desencadenar en obsesión y compulsión por la higiene, hasta la negligencia irresponsable  y la soberbia del “a mí no me pasa nada”, que está detrás de la contra fobia, por el otro; se encuentran las respuestas saludables, en un término medio sereno y sensato de prevención y acatamiento de las medidas sanitarias recomendadas por los expertos en salud.

 La fatiga estaba haciendo decaer algunas de las medidas preventivas o provocando la ilusión de “ya pasó”, … “volvemos a la normalidad”, pero el conocimiento público (recién en diciembre 2020) de una nueva variante o cepa del coronavirus (aparecida tres meses antes en el sureste de Inglaterra), ha recrudecido los más arraigados temores en la población mundial. El caso del Reino Unido así lo demuestra (2). Por otro lado, ya está comprobado que las personas que tuvieron el Covid 19, luego de un período de tres meses aproximadamente, se pueden volver a infectar, así que nadie parece escaparse de esa prevención continua que es prudente y solidaria para con los demás

Entonces, ¿Cómo afrontamos esta segunda ola de la pandemia que viene atacando a la humanidad? ¿Qué hacemos con el miedo, la inseguridad y la desconfianza que ocasiona este virus mutante que se vuelve más infeccioso y que desbarata las defensas que nuestro organismo elabora?

Con muchísima filosofía, sería la primera sugerencia. Las fechas de fin de año representan para un vasto sector de personas, la oportunidad de hacer un balance entre logros y retos, así como de proyectar algunos ajustes para mejorar: los famosos buenos propósitos de fin de año. Hoy más que nunca, es preciso evaluar personalmente y en familia, de qué manera nos está afectando la pandemia para encontrar mecanismos que nos afirmen en el valor, el coraje y el esfuerzo sostenido.

Si la afectación es grave o está causando una crisis personal o familiar, se recomienda acudir a especialistas en salud mental. El colegio tiene un equipo psicopedagógico que podemos consultar. Si podemos manejar los impactos en casa, revisar nuestra filosofía de vida, el sentido y los valores que sustentan nuestra cotidianidad, ayuda mucho a poner en claro por qué y para qué vivimos. Reforzar nuestras creencias o convicciones no resuelve el hecho de que exista una amenaza, pero le da contexto y perspectiva para afrontarla mejor. Adoptar un Ideario con determinados valores y –lo que siempre se plantea desde La Casa de Cartón- aplicarlo en la vida cotidiana, puede redimensionar los cambios de mentalidad y forma de comportarnos que venimos experimentando.

Conversar con nuestros seres queridos, en una asamblea familiar, sobre cómo vamos a hacer frente a esta nueva ola pandémica, nos exige sacar lo mejor de cada uno de nosotros para establecer de qué manera vamos a comprender e interpretar lo que está pasando, delinear nuestros valores, principios filosóficos, éticos y espirituales para preservar la salud física, mental, social y espiritual de todos en la familia, así como las pautas concretas de organización y espacios familiares para contrarrestar sus efectos.

Rendirnos ante la evidencia de que no tenemos control ante esta situación, aceptarla tal cual es y definir nuestra propia hoja de ruta existencial, nos permitirá tomar las mejores resoluciones para afrontarla, le da sentido al tránsito que vivimos y nos protege ante el miedo, la desconfianza y la fatiga. 

Muchas cosas se pueden hacer en familia, que retan nuestra creatividad para respetar espacios individuales y para organizar actividades grupales, ya sea volviendo a antiguos juegos o inventando nuevos, así como redefiniendo responsabilidades, reordenando espacios o realizando innovaciones en ambientes y tareas. Pero hay algo que no podemos olvidar: los virus y las nuevas cepas que aparezcan son una expresión de algo que no marcha bien y que supone un cambio radical de nuestros hábitos como seres humanos frente al planeta que habitamos.

Los virus seguirán mientras sigamos con los mismos niveles de consumo de productos no reciclables, mientras nuestros hábitos alimenticios no cuestionen y se informen de los perjuicios de comer carne vacuna, mientras se siga priorizando el traslado en carros particulares, mientras se sigan vaciando en la naturaleza los residuos tóxicos de todas las industrias y fábricas humanas, es decir, todas aquellas cosas que sabemos que contribuyen al calentamiento global que modifica la configuración de la naturaleza, la altera y la va convirtiendo en un lugar menos habitable. Si no somos conscientes y responsables, individualmente, familiarmente y colectivamente de esto, es muy probable que al Covid 19 le sigan otras pandemias. No se trata de asustar con miedo fóbico, se trata de invocar e invocarnos para una actitud responsable con la tierra y de una actitud solidaria para con las nuevas generaciones.

En muchos artículos publicados en este mismo blog, se han propuesto diferentes ideas y técnicas como complemento práctico de este marco referencial filosófico que nos ayude a superar la crisis sanitaria que puede llegar a agobiarnos. Entre ellas destacamos:

·     Mantener actitudes y valores positivos como la solidaridad, la búsqueda de la verdad, la libertad (aunque respetando las restricciones y medidas preventivas) y la creatividad, que dan lugar a una ciudadanía democrática y medio ambiental.

·  Organizar el hogar y a la familia en torno a espacios, lugares para cada cosa, orden, responsabilidades personales y grupales, así como pautas de utilización de espacios y lugares mediante horarios flexibles y negociables.

·     Hacer un esquema de actividades personales y grupales de tipo profesional, laboral y/o académico, así como pautear las distracciones, pasatiempos, dedicación a las artes y al recreo, tanto en espacios individuales como familiares.

·       Vivir el presente, el aquí y el ahora. Una vez organizada nuestra escala de valores y nuestra casa, con responsabilidades, responsables y horarios, con tareas de tipo laboral o escolar, deportivo, artístico y recreacional, tranquilamente podemos avocarnos a vivir en el presente. Ya tenemos nuestra hoja de ruta y a seguirla se ha dicho, intentando ser plenamente conscientes de cada acto, movimiento, pensamiento y sentimiento.

Les recomendamos revisar la variedad de artículos sobre este tema que ya se han publicado en el blog del Cole, ya que el rebrote les ha devuelto su vigencia. En el próximo artículo veremos las bondades del afecto, de la comprensión y el amor en este escenario pandémico. Hasta pronto (3).


(1)     Las investigaciones de expertos de varias universidades del mundo, sintetizadas en el artículo Coronavirus: cómo el miedo a la enfermedad covid-19 está cambiando nuestra psicología”, publicado por la BBC News Mundo (bbc.com/mundo/noticias), establecen el miedo al contagio y a la muerte como el desencadenante de modificaciones en el pensamiento, los sentimientos y emociones, así como en el comportamiento de las personas en todo el mundo. Los científicos de la Universidad Católica y los de la Universidad Cayetano Heredia en el Perú, confirman para la población peruana las tendencias a nivel mundial (PuntoEdu PUCP y Facultad de Psicología, FAPSI UPCH).

(2)     Se recomienda revisar el artículo “Coronavirus: cómo identificar la fatiga por pandemia y tratar de combatirla”, de Jay Maddock para la BBC News Mundo, del 29 octubre 2020; así como varias publicaciones sobre las mutaciones que viene mostrando el virus expuestas en esa misma fuente (bbc.com/mundo/noticias).

(3)     Se sugiere mantener todas las medidas protocolares de precaución ante el riesgo de contagio. La pandemia sigue, no se ha ido. Extrememos nuestra cautela y mantengamos todas las estrategias de cuidado.



 

martes, 15 de diciembre de 2020

Cambios en nuestra manera de pensar, sentir y actuar debidos a la pandemia

Han pasado nueve meses calendario desde que se declaró la cuarentena y el estado de emergencia en el Perú; aquel 15 de marzo del 2020. Nueve meses que han hecho de este año un año que se pasó volando, en términos de las pocas actividades usuales que pudimos realizar plenamente, pero que parece “una eternidad”, en términos de acostumbrarnos a una situación inusual y desconcertante.

Venimos adecuándonos a una serie de cambios, muy evidentes algunos y más sutiles, otros, frente a esta “nueva normalidad” que ha traído este profundo disloque en nuestra forma de vida.

Nos hemos acostumbrado a quedarnos más en casa, al comienzo obligadamente, pero cuando se empezaron a “suavizar” las medidas restrictivas a la libertad de movimiento, muchos igual, preferimos permanecer en vigilancia preventiva y no salir en demasía, para no exponer a nuestros seres queridos.

La suspensión de clases escolares durante todo el año lectivo ha ocasionado acomodos y reacomodos a esta permanente presencia de la familia en el hogar. En muchos casos ha sido favorable para la integración familiar y el redimensionamiento del disfrute que proporciona estar cerca de los que amamos; pero en otros casos, el confinamiento ha desencadenado crisis, con secuelas de fatiga y estrés.

El solo hecho de que los menores de edad, especialmente los niños y niñas de nivel inicial y primaria, no puedan correr y jugar al aire libre, no puedan tocar, ni explorar libremente, no puedan expresar sus sentimientos hacia aquellos que quieren y que no viven en casa, ni abrazar, besar o ser acariciados por sus abuelos o tíos, supone un quiebre en la forma de ser y estar en el mundo de estos pequeños en formación. Algo parecido, pero quizás un tanto más manejable, les ocurre a los adolescentes, por la imposibilidad de frecuentar a sus amigas y amigos y salir a recorrer las calles con ellos y ellas, o visitarlos en sus domicilios.

Para las nuevas generaciones ya era un reto contener el uso de las “pantallas”: celulares, tablets, televisión y computadoras. Ahora no queda de otra: tenemos que vincularnos con los demás por estos medios. Las relaciones humanas han devenido on line y celebramos cumpleaños, aniversarios y hasta la clausura del año escolar en línea, de manera virtual.

Algunos de estos cambios han provocado nuevos hábitos que, a pesar de las consecuencias negativas en la salud y la economía de la ciudadanía, se vienen consolidando como positivos. Entre ellos tenemos: (i) La revaloración de la higiene (lavado de manos especialmente) y la utilización de protectores faciales y mascarillas; (ii) el control del aforo en establecimientos públicos y en los medios de transporte (ya nadie viaja de pie); (iii) el mayor uso de bicicletas y el trazo de ciclovías por toda la ciudad; (iv) el menor impacto ambiental por la reducción de vehículos, dada la generalización del trabajo en casa, entre las más importantes.

Pero, aún si fuésemos sumamente positivos en nuestra mirada al cambio de vida que venimos experimentando, las investigaciones de expertos nos indican que estamos pagando un costo psicológico considerable para adaptarnos a éste.

En la revista PuntoEdu de la Universidad Católica, se menciona el estudio realizado por el Ministerio de Salud y la Organización Panamericana de la Salud. En el que “se señala que siete de cada diez peruanos han visto afectada su salud mental durante el periodo de emergencia sanitaria”. PuntoEdu añade que: “Esta coyuntura evidencia la importancia del cuidado de nuestra salud mental en nuestro bienestar integral” (1).

Según la misma fuente, la Dra. Mónica Cassaretto, docente del Departamento de Psicología de la PUCP y presidenta del Comité de Promoción y Cuidado de la Salud Mental de dicha universidad, explicó a PuntoEdu que: “En general, se ve que hay un impacto debido a la pandemia. Las relaciones interpersonales se han visto afectadas por el cambio de modalidad de interacción”. Añadió que se ha elevado la intensidad de los síntomas ligados a la depresión, ansiedad y el estrés dentro de la población universitaria (vienen atendiendo alrededor de 400 casos). 

El temor al contagio y a contagiar, con el subsecuente miedo a morir o causar daño mortal a personas cercanas y queridas que conlleva el COVID-19, sería la perturbación que afecta con mayor intensidad la psicología de las personas en esta época de cambios por la pandemia.

Las investigaciones de expertos de la Universidad de Hong Kong; de Yoel Inbar, de la Universidad de Toronto; de Mark Schaller de la Universidad de Columbia Británica, en Vancouver (ambas en Canadá); de David Robson, de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), así como las de Lene Aarøe, de la Universidad de Aarhus (Dinamarca), publicadas por la BBC News Mundo, establecen el miedo al contagio y a la muerte como el desencadenante de modificaciones en el pensamiento, los sentimientos y emociones, así como en el comportamiento de las personas en todo el mundo.   

En el próximo artículo revisaremos algunos de estos cambios en la manera de entender, sentir y actuar de la gente, dada la proximidad de las fiestas de fin de año y los dilemas que causa la decisión de si reunirse o no en familia. Desde estas páginas y de manera preventiva, se sugiere mantener todas las medidas protocolares de precaución ante el riesgo de contagio. La pandemia sigue, no se ha ido. Mantengamos todas las estrategias de cuidado y extrememos nuestra cautela.

El solo hecho de realizar estas medidas preventivas implica todo un cambio psicológico frente a las nuevas condiciones de vida, pero –como dicen el sabio refrán popular- más vale prevenir que lamentar. 

Hasta pronto.

 

(1)    Salud Mental PUCP: una política de cuidado integral (29 de noviembre de 2020)

Fuente: https://puntoedu.pucp.edu.pe/noticias/salud-mental-pucp-una-politica-de-cuidado-integral

martes, 24 de noviembre de 2020

Participación de las Familias en el Colegio La Casa de Cartón

El colegio promueve y da cabida a por lo menos tres instancias de participación de las familias de nuestros estudiantes: (i) Reuniones personalizadas para cada grupo familiar. (ii) Eventos generales y asambleas de familiares. Y (iii) Comités de Aula, para mantener un vínculo constante con las familias de cada grado.

Las reuniones personalizadas le permiten a cada familia, por un lado, expresar sus inquietudes y necesidades en torno al seguimiento de sus hijas e hijos en la casa, así como, por otro lado, recibir retroalimentación de los tutores u otros miembros del equipo institucional sobre el desempeño escolar de sus descendientes.


Son espacios de intercambio de información entre las familias y el colegio donde se atienden las vicisitudes personales, individualizadas, de cada estudiante y su entorno familiar. Cada familia puede estar interesada en cómo ser mejores educadores en el hogar, de las maneras más eficientes para contribuir al despliegue de las potencialidades de sus hijos, de formas apropiadas para canalizar determinadas características de sus vástagos, de cómo ser mejores madres o padres y recibir el acompañamiento del colegio. Las autoridades escolares, las tutoras o tutores, o el psicopedagógico pueden ayudar a las familias a afinar la conducción del proceso educativo en casa.

Desde el colegio, los miembros del equipo docente pueden aportar a cada familia, lineamientos y sugerencias para una relación saludable y pedagógicamente creativa. El conocimiento acumulado de cada estudiante, registrado por las y los docentes y el psicopedagógico con diversos instrumentos que aluden al desempeño personal, social y académico en todas las aristas del Ideario y la propuesta educativa de La Casa de Cartón, constituyen una data valiosísima a ser compartida con las familias para fortalecer el proceso de personalización de cada uno o una de nuestros educandos.

Esta instancia es fundamental en la óptica de la formación integral que propone el colegio y que los familiares hacen suya, a su vez, como paradigma educativo para sus hijos e hijas.    


Los eventos generales y las Asambleas de Familiares son espacios colectivos de articulación de la propuesta educativa con las familias, donde se comparte información, trabajo, inquietudes y resultados de los procesos pedagógicos.

La Asamblea General de inicio de año, dirigida a madres, padres u otros tutores de las y los estudiantes, la Minka Escolar, las Olimpiadas, la celebración del Aniversario del colegio, los Juegos Florales, la Feria de Ciencias y la Clausura, son eventos que promueven la integración de la Comunidad Educativa del colegio, donde estudiantes, familiares y docentes intercambian, comparten y realizan acciones informativas, lúdicas, creativas, deportivas o laborales, según sea el evento, en conjunto.

Cada año con más fluidez, puede observarse con gratitud, la mayor afluencia de familiares a eventos convocados por el colegio. En estas fiestas escolares –en que se han convertido los eventos generales-, las familias intercambian entre sí y las relaciones entre el equipo docente y aquellas permite un contacto más informal y festivo. Las asambleas de familias mantienen un formato más formal durante su realización, pero favorecen intercambios más espontáneos antes y después de ellas, sin excluir la buena onda durante las mismas. 


El sentirse parte, el participar e identificarse, el valorar y ser valorado, el compartir en buena onda, el hacerse servicios mutuamente, son elementos importantes de la vida afectiva y socio cultural, que se manifiestan en estos encuentros colectivos entre el colegio y las familias que incluye. 

Por último, los Comités de Aula, son espacios colectivos entre familias y escuela por grados, que permiten mirar en conjunto las características de cada grupo, sus rasgos positivos y los retos a afrontar como salón, así como revisar temas comunes del tipo Escuela de Familias. Las peculiaridades de cada edad, el perfil del estudiante que cursa ese grado, las necesidades de apoyo que requiere el colegio de las familias que lo integran, el cómo ser mejores docentes, madres y padres, son temas usuales en la perspectiva de una suerte de escuela de familias y que, de acuerdo al momento que pasa el grupo, son atendidas en el comité.

Formar a las familias y compartir la lógica del proyecto educativo de La Casa de Cartón es el objetivo más ambicioso de los Comités de Aula. Pero también lo es el coordinar las actividades conjuntas por trimestre, en las que se informa y se llega a acuerdos grupales, se ven los apoyos de las familias a determinadas actividades, se prevén roles y responsabilidades, se nombran delegados y delegadas de aula y se establece la organización y estilo de funcionamiento del comité.   


La agenda operativa de los Comités de Aula puede dejar menos tiempo para la temática formativa. También puede darse una ausencia significativa de familiares a las reuniones del comité. En ambos casos, el liderazgo de las o los Coordinadores de Ciclo y del Consejo Directivo puede generar momentos para revisar qué tal están yendo cada uno de los comités, así como verificar que los aspectos formativos tengan un espacio claro en cada reunión. 

En estos tiempos de pandemia, conscientes de las consecuencias en la salud o en la vida de muchísimas personas, hay ciertos aspectos a rescatar. Uno de ellos es la disponibilidad, práctica y versátil, de plataformas que permiten interactuar virtualmente. Si bien suponen cierta experticia técnica para lograr los enlaces y convocar a las reuniones, mediante las aplicaciones: whatsaap, el zoom o el google meets, es posible conectarse sencilla y rápidamente. Ya no hay que invertir en trasladarse.

Ya no hay pretextos para reunirse en Comités de Aula y atender las características de los y las chicas/os de cada grado, los requerimientos de coordinación e información de cada grupo en particular y –especialmente- la necesidad de formar y compartir con las familias los lineamientos de la escuela alternativa La Casa de Cartón.

Gracias por su atención y hasta pronto.


 





jueves, 19 de noviembre de 2020

La Importancia de las Familias en el Proyecto Educativo del Colegio La Casa de Cartón

La educación de nuestras hijas e hijos o nietos, es un esfuerzo compartido entre los hogares de donde provienen y la escuela. Las familias y el colegio suman esfuerzos para formar personas solidarias, buscadoras de verdad, libres y creativas para una sociedad democrática y un mundo ecológicamente viable.

 Este esfuerzo educativo no es una tarea sencilla. Es, por el contrario, un reto enorme que implica una aventura conjunta fascinante. La propuesta educativa alternativa del colegio supone asumir juntos, familiares y equipo escolar, el apasionante quehacer de formar integralmente a nuestros niños, niñas y adolescentes, promoviendo en ellas y ellos el desarrollo de actitudes, habilidades intelectuales y destrezas.

 Para realizar de manera mancomunada esta labor pedagógica es preciso que las familias (madres, padres, abuelos y otros adultos en casa), conozcan, estén de acuerdo, compartan y practiquen el Ideario y la Propuesta Educativa del colegio.

Un primer acercamiento al proyecto institucional, que contiene el Ideario y la propuesta pedagógica, son las reuniones informativas previas al ingreso de las y los estudiantes, dirigidas a los familiares del postulante.

Se sugiere encarecidamente, a familias postulantes y a todos los que ya son parte de la Comunidad Educativa del Colegio La Casa de Cartón, leer la información existente en la página web institucional. Ahí encontrarán un resumen de los postulados básicos del colegio, así como documentos que les permitirán profundizar en los lineamientos del Ideario y de la Propuesta Educativa, también llamados Proyecto Educativo Institucional (PEI).

 La lectura y comprensión, aplicadas al entorno familiar, de la página web del colegio, de los Fascículos “Hacia la escuela posible” (tres tomos) y del libro “Hacia la escuela posible” que dio origen a los fascículos, permitirá a las familias hacer suyos: el Ideario; los grandes objetivos, ya sean, actitudinales, del desarrollo de habilidades cognitivas e intelectuales, de conocimiento e información, o del desarrollo de destrezas artísticas, psicomotrices y manuales. También les permitirá incorporar en sus vidas los principales principios pedagógicos y los recursos metodológicos para cada grupo de objetivos, así como empaparse respecto los criterios de evaluación y la implementación cotidiana de toda la propuesta educativa.


Si cada familia hace suyo el Ideario y la propuesta pedagógica de La casa de Cartón, entonces tendremos una mirada común de las implicancias educativas y podremos actuar en concordancia. Eso sí, respetando el ámbito de influencia de cada quien. Por su parte, las familias tienen la responsabilidad de aplicar los lineamientos educativos en el hogar, cada quien en su propio estilo y lo mejor que pueda; mientras que el colegio, con su equipo de autoridades escolares, docentes y administrativos, tiene la responsabilidad de atender las necesidades individuales de cada estudiante dentro del grupo de aula, ciclo y del colegio en su conjunto, al tiempo que aporta la experiencia profesional pedagógica.

Junto con las reuniones informativas y las lecturas de la página web institucional, el colegio promueve y da cabida a: (i) reuniones personalizadas para cada familia, (ii) realiza eventos generales y asambleas de familiares, al tiempo que (iii) organiza los comités de aula para mantener un vínculo constante con las familias de cada grado.

Estos tres niveles de participación de las familias en la vida escolar se mantienen vigentes gracias a las plataformas virtuales, en los tiempos de crisis sanitaria que nos ha tocado vivir. En el próximo artículo, revisaremos con mayor detalle los aspectos fundamentales de cada uno de estos niveles de participación familiar. Hasta pronto.


 

 

 

lunes, 26 de octubre de 2020

Biología, química y física en casa (3ra. Parte)

 

Para motivar a nuestras hijas e hijos, estudiantes del colegio, hacia las ciencias, tomando en cuenta la biología y comenzando por el proyecto El Cuerpo Humano, por ejemplo, podemos realizar varias mediciones corporales. 

Medirnos la temperatura con termómetros, el pulso o ritmo cardiaco (si conseguimos un estetoscopio, mejor; si no, presionando los dedos medio e índice en la cara interna de la muñeca del evaluado), la presión arterial (con tensiómetros), la vista (simulando una visita al oculista y colocando a 3 metros mínimo cartillas con letras de diferente tamaño del más grande al más pequeño); el oído (bajando el volumen gradualmente de un audio no musical sino informativo, seleccionado en familia), el tacto para reconocer texturas y niveles de presión cutánea (de la piel contra objetos), el olfato y el gusto para distinguir calidades de olores y sabores. Todo como un juego.

Con la ayuda de internet precisamos cada término. Buscamos las nociones de temperatura, calor, frío, presión, pulso, tensión, vista, oído, gusto, olfato y demás palabras pertinentes. Las definimos y buscamos todo aquello que podamos relacionar con esas ideas y que se encuentre en casa. Si no hay, buscamos en la web. 

Así, de la presión arterial podemos pasar a la presión del agua en el tanque, a la olla de presión, a la tensión en las llantas de la bicicleta o del carro. 

Revisamos las características básicas y las necesidades para existir de los seres vivos: aire, agua, luz, calor, abrigo, cobijo, compañía o protección, un grupo o familia, y vemos qué seres requieren más y cuáles menos de estas variables para vivir. Las plantas de la casa y las mascotas pueden sernos de enorme utilidad. Entre un cactus y un geranio, este último requiere mucho más agua, por poner solo un ejemplo. Los cachorros caninos requieren mayor atención que los gatunos y así hasta abarcar la flora y la fauna que les genere interés a los miembros de la familia.

Otra entrada, súper poderosa a la bilogía y la química, la constituyen los alimentos que ingerimos. Averiguar por qué son tan recomendables las frutas y las verduras y por qué es “chatarra” la comida así denominada, nos introduce a temas de calorías, de nutrientes, de proteínas, lípidos (grasas), carbohidratos (almidones, azúcares y fibras), vitaminas y aminoácidos. ¿Qué es cada una de estas categorías y qué alimentos las contienen? En las ferias de ciencias del Cole se ha trabajado mucho sobre estos aspectos.



Relacionar el hierro, por ejemplo, con la cantidad de glóbulos rojos en la sangre y con la producción de hemoglobina -la transportadora de oxígeno por excelencia-, permite valorar a la espinaca y los frutos secos como portadores de este mineral en nuestra dieta. El calcio y el fortalecimiento de los huesos, nos llevarán a buscar qué alimentos son ricos en este elemento químico y necesario nutriente para el cuerpo sano.

Como vamos encontrar referencias a lo “maravillosas” que son las carnes para abastecer de todas las proteínas necesarias al organismo, buscamos opiniones más científicas sobre las consecuencias de ingerir carnes rojas y embutidos, especialmente. Y así, la cuestión dietética permitirá la investigación y la conversación en familia, aportando a su unidad aún si hay diferentes opiniones, al tiempo que permitirá escoger mejor los alimentos.

Mirar la etiqueta nutricional de los productos envasados y los hexágonos preventivos, nos posibilita comprender que existen sustancias químicas nocivas para el cuerpo y la salud (colorantes, saborizantes y conservantes, fundamentalmente), así como elementos químicos naturales altamente benéficos para el consumo humano.

Además de revisar toda la lista de nutrientes y elementos químicos saludables en la dieta, la alimentación nos conecta con el agua y el aire, imprescindibles para la vida. ¿Qué compone el agua y el aire? ¿Cómo así es que no teniendo vida propia son vitales para los tipos de vida que conocemos?

Surgen muchas preguntas y ahora hay dónde buscar respuestas rápida y sencillamente. Eso es investigar o, adecuándonos a las edades y posibilidades de nuestros hijos e hijas, indagar científicamente. Además de la web, buscar amigos o familiares con profesiones ligadas a estos temas (doctoras y médicos, veterinarios, enfermeras, nutricionistas, químicos o ingenieros biomédicos y similares, ya sean alternativos o tradicionales), permitirá enriquecer lo que sabemos. Casi todos tenemos campos preferenciales de saberes que podemos aprovechar para indagar por respuestas. Seamos madres, padres, abuelos o docentes, todos conocemos mejor ciertos temas en los que podemos aportar a nuestros estudiantes.

La vida nos abre a las proposiciones de la física. El agua cae con determinada fuerza en las cataratas o en la corriente de un río o la marea del mar tiene una intensidad que se puede medir. En casa, a nivel micro, ocurre lo mismo con la presión del agua al salir por los caños y con la fuerza de la caída para pasar los restos del inodoro. Igual ocurre con el aire, cuya potencia puede mover molinos y generar energía; o con la electricidad de los rayos en una tormenta. En casa usamos el aire para ventilar las habitaciones y ambientes, así como para secar la ropa, pero podemos profundizar en estas ideas si contamos con una lavadora y secadora de ropa. Materia y energía se nos proponen como un universo interesantísimo a ser descubierto en los equipos domésticos.


En la casa, desde que abrimos la puerta estamos frente al mundo de la física y la química, que podemos hacer muy sencillos de entender para todos en la familia si les dedicamos un mínimo de revisión creativa. Con tan solo preguntarnos de qué están hechos y cómo funciona todo lo que vemos en nuestros hogares, tendremos a nuestra disposición muchos de los fenómenos estudiados por esas dos disciplinas, que pueden generar hasta dolores de cabeza en los estudiantes porque no entienden lo prácticas que son.

La chapa de la puerta es una palanca que al girarla, aplicando una fuerza en un sentido, jala el pestillo en sentido contrario. La palanca del wáter hace idéntico trabajo: jalas para abajo y se levanta hacia arriba la tapa del tanque de agua que limpiará el inodoro. Hay palancas por toda la casa: pestillos de puertas y ventanas, llaves de agua, interruptores de luz, cualquier aparato de cuerda, en fin; y con las palancas vienen las fuerzas y los vectores para señalar la dirección de dichas potencias.

Nuestro hogar puede convertirse en un dinámico laboratorio científico si tan solo cambiamos nuestras actitudes hacia las ciencias y sacamos a flote nuestra natural curiosidad por averiguar cómo funciona y de qué materiales están hechos todo lo que nos rodea. Las viviendas cuentan con sistemas eléctricos conectados a la red troncal que la trae mediante postes. ¿Cómo es que tenemos electricidad en casa? ¿Qué es y cómo funciona todo el circuito? Lo mismo para el agua. Si vivimos en edificios o la vivienda tiene cisterna, ¿cómo funcionan los tanques de agua? ¿Por qué y para qué están ubicados siempre en lo alto? ¿Cómo llega el agua a casa, si estamos conectados a la red pública? También tenemos aparatos con motores: además de la lavadora, la licuadora, la batidora y la refrigeradora tienen motores pequeños que podemos estudiar. Si algo pasa a ser desechable, aprovechamos para desarmarlo y ver qué contiene. Averiguamos todo lo que podamos o buscamos al técnico cercano para que nos comente o explique. Si un familiar es ingeniero, nos sacamos la lotería en materia de explicaciones. 

Si tenemos auto, en ese solo vehículo se hacen presentes todos los fenómenos físicos que podamos imaginar (con excepción de algunos muy complejos). Indagar por las computadoras y los celulares puede tener un gran nivel de motivación ya que son altamente utilizados por nuestras hijas e hijos. Los legos y mecanos, los juguetes a control remoto y la misma casa (arquitectura e ingeniería), son herramientas útiles.


Por último, revisar en internet toda la gama de experimentos adecuados a cada edad resulta fascinante. Hay ideas sumamente interesantes y prácticas sobre los asuntos de biología, física y química de los que se ha tan solo bocetado aquí. Los alentamos a buscar información y a jugar a los científicos en casa. Resulta apasionante.

Nota: Al buscar en Google (todas las imágenes son de ahí), imágenes de biología, de ciencias, de instrumental médico para niños, de agua y aire, de interiores de viviendas, etcétera, se encuentran muchísimas posibilidades para explorar. Igual, si ponemos cualquiera de los temas propuestos o anotamos los que vayan surgiendo en ustedes, las posibilidades de búsqueda en la web, son casi inagotables. Que lo disfruten.

miércoles, 14 de octubre de 2020

Motivar hacia las ciencias en casa (2da. Parte)

     En el artículo anterior vimos algunas ideas, fáciles y prácticas, para motivar a nuestras hijas e hijos hacia temas científicos. En éste, continuaremos revisando posibilidades para interesarlos en las ciencias. El gran requisito es hacerlo como jugando.

          

    Podemos pesarnos todos en casa y pesar todos los objetos o alimentos que queramos si contamos con balanzas. Descubriremos o afirmaremos el kilo, el gramo y los miligramos como medidas de masa y unidades para pesar cualquier cosa. Al adquirir un kilo de frejoles, garbanzos o lentejas, podemos jugar a separar en 10 partes cada kilo y cada parte tendrá 100 gramos. Si esos 100 gramos los separamos en otras 10 partes, aparecerán grupos de 10 gramos y así hasta llegar al gramo.

    También es factible imaginar el peso de un auto, de un avión o de un barco y establecer la tonelada como medida al tiempo que reforzamos el sistema decimal.  

    Podemos fabricar balanzas poniendo una tabla sobre un vértice con una bolsa de kilo a un extremo y cualquier objeto al otro. No será exacto el cálculo, pero nos permitirá jugar a las aproximaciones en relación al peso de las cosas. Lo mismo es posible hacer con las compras en tiendas: al adquirir 100, 200 gramos o medio kilo de algún producto, el queso, por ejemplo, le pedimos a nuestro hijo o hija que encuentre algo que tenga un peso semejante. Si la familia conoce de arrobas o libras, establecemos las comparaciones: ¿Cuántos kilos tiene una arroba o libra? ¿En qué países se pesa con libras y cuándo con arrobas?

    Igual se puede hacer con las medidas de capacidad o volumen. Al preparar jugos, refrescos o la leche, les apoyamos a ubicar el litro y cómo 4 tazas hacen un litro. Observamos la taza medidora y vemos las equivalencias en mililitros y onzas. Si contamos con auto, averiguamos cuántos litros tiene un galón. En la terma, vemos cuántos litros de agua calienta y de ahí, podríamos establecer –de acuerdo a la edad- que un litro equivale a mil centímetros cúbicos. Si la terma calienta 40 litros de agua, entonces tenemos a nuestra disposición 40 mil centímetros cúbicos para que la familia se duche. Con los mayores vemos la relación entre el centímetro y el metro cúbicos y evaluamos la capacidad del tanque de agua de la casa o el contenido de una piscina a la que acceda la familia.


     También con los mayores podemos relacionar la masa (peso) con el volumen (capacidad), mediante la noción de densidad[1]. Un litro de agua pesa un kilo, es decir, el agua tiene una densidad de 1Kg/l. La densidad mide la cantidad de masa que cabe en un volumen determinado. Se puede medir la densidad de los líquidos mediante fórmulas que conseguimos en internet. ¿Qué densidad tienen los jugos de frutas, la leche y el aceite?

    Con los pequeños, es posible jugar a ¿qué pesa más: un kilo de fierro o un kilo de plumas? También es ilustrativo utilizar envases de diversas formas (alargados o muy anchos), donde verter líquidos para aprender la noción de reversibilidad: la cantidad es independiente de la forma del envase.

    Otro ejercicio práctico, lúdico y esclarecedor consiste en juntar o enumerar todos los objetos de la casa que hayan sido fabricados en moldes. Lapiceros, vasos, llaves, lámparas, adornos, lap tops o computadoras, por poner unos cuantos ejemplos, han sido fabricados vaciando vidrio, cerámica, losa, plástico, vinílico, acrílico o metales diversos en moldes o matrices. Los moldes o matrices donde se vierte la materia prima que produce un objeto se diseñan mediante ecuaciones. Las ecuaciones de primer grado con una o más incógnitas se representan en los gráficos mediante una línea recta ubicada en el plano cartesiano dependiendo de los puntos que la direccionan. Las ecuaciones de segundo grado se representan mediante líneas curvas o pedazos de ellas (segmentos). Las de tercer y cuarto grados se representan mediante parábolas, elipses e hipérboles, que permiten a los diseñadores de matrices, darles las formas que desean a los moldes que servirán para fabricar objetos de múltiples aspectos y hacerlo en serie.



  Al comprender la utilidad de las matrices en la elaboración de los productos que usamos constantemente en la vida diaria, el álgebra y las benditas ecuaciones cobran sentido y sentido práctico. Si una familia puede acceder a una fábrica donde se utilizan moldes, cuando terminemos de adaptarnos a esta “nueva normalidad”, la experiencia será mucho más motivadora.



    La geometría y la trigonometría están evidenciadas en la arquitectura de toda la vivienda y en el diseño de casi todos los objetos domésticos. Podemos buscar líneas, cuadrados, triángulos, círculos, trapecios, rombos y demás formas geométricas en todo el ámbito de la casa. Igual es posible encontrar prismas, cubos, cilindros, pirámides y esferas. Si los objetos son muebles, camas, o electrodomésticos, tendrá más sentido y será más motivador, averiguar el perímetro, el área o el volumen para saber cuánta tela comprar para forrarlos o si ese objeto va a entrar en el lugar donde pensamos colocarlo.

    Seguiremos con biología, química y física en el próximo artículo. Hasta pronto.



[1] En los estudios más profundos, el peso no corresponde a la masa de manera directa. Los lectores interesados en ampliar sus conocimientos pueden revisar el artículo “Mito o realidad: ¿Qué pesa más, un kilo de plumas o uno de plomo?”, publicado por La Vanguardia en:

https://www.lavanguardia.com/vida/20151114/54439825701/mito-realidad-plumas-plomo.html 

jueves, 1 de octubre de 2020

¿Cómo motivar hacia las ciencias a nuestras hijas e hijos?

A muchas chicas y chicos en edad escolar se les hacen difíciles las ciencias, en especial las matemáticas. Ahora que las circunstancias nos obligan a estar más en casa y que podemos contar con más tiempo para la familia, tenemos al alcance recursos muy fáciles de utilizar para motivarlos hacia los temas y métodos cienficos.

 


La curiosidad natural de las niñas y niños es el más maravilloso recurso con el que contamos, Solo hay que desplegarlo considerando los intereses y posibilidades de nuestros hijos e hijas y tomar en cuenta el rápido y fácil acceso a nuestra realidad inmediata: el hogar donde vivimos y el entorno alrededor de él.

 

El siguiente recurso tiene que ver con nosotros como deres de procesos de motivación y aprendizaje. Si puedo tomar esta actividad de promover las ciencias como un juego y me divierto hacndolo, todo va bien. Si me pico rápidamente, o me enterco y me sale el “regañón o el “autoritario, mejor le dejo a otro miembro de la familia la oportunidad de impulsar el gusto por la biología, la matemática, la química y la física; las ciencias naturales de antes y la ciencia y ambiente de ahora. De lo contrario, se corre el riesgo de aumentar el rechazo en lugar de influir positivamente.

  

También podemos reconocer que, de entrada, ya contamos con dos herramientas adicionales muy prácticas para inspirarlos en temas cienficos. Una: en el colegio les enseñan a trabajar por proyectos, a hacerse preguntas sobre aspectos que se observan en la realidad y que se quieren conocer más a fondo; a justificar la importancia de un tema, a plantear hipótesis que respondan a las preguntas formuladas, a ubicar objetivos de investigación, procedimientos y plazos. Y dos: conocemos a nuestras hijas e hijos y sabemos cuáles son sus temas preferidos y cuáles sus carencias, qué les gusta y qué no; ese aspecto que en el colegio llaman partir de los intereses, posibilidades y necesidades de los estudiantes, y que en casa lo vemos directamente cada día. Aprovechemos para dar una revisión al Ideario y a la propuesta educativa del Colegio La Casa de Cartón.

 

Tomando como punto de partida los criterios y herramientas que se vienen mencionando y asumiendo como un juego, alegre, divertido y lúdico, el promover en nuestros hijos e hijas mayor gusto por asuntos cienficos, podemos empezar con un recorrido turístico por el hogar, enfocándonos en las oportunidades de aprendizaje que ofrece.


Cualquier espacio de la casa sirve para mediciones de longitud y cálculos de áreas y volúmenes. Medir con centímetros y huinchas el tamaño de cosas y ambientes nos introduce al conteo y a operaciones cada vez más sofisticadas, dependiendo de la edad del aprendiz. Distinguir milímetros de centímetros y metros, para luego, si salimos en auto, medir kilómetros (¿Cuánto hay de distancia de aquí a la casa del o, del abuelo o del colegio?, por ejemplo). Empezamos con perímetros (medir contornos de los objetos o ambientes), para pasar a áreas o superficies (dos dimensiones: largo x ancho), hasta llegar a volúmenes (tres dimensiones: largo x ancho x altura o grosor). Podemos medir libros y cuadernos, muebles, camas y hasta los ambientes de la casa, tomando en cuenta una, dos o tres dimensiones (perímetro, área o volumen). Hasta las fichas de los juegos de mesa o salón tienen medidas y, al medirlas, lo hacemos más entretenido. También, podemos medir para hacer comparaciones matemáticas: la cama es 4 veces mayor que la mesa de noche, por ejemplo.

 

Con nuestras piernas podemos establecer un patrón de medida: ¿cuántos pasos hacen un metro? O medio metro si las piernas son todavía pequeñas. Y entramos casi sin darnos cuenta, a las fracciones: ¿cuál es la mitad de…? ¿ y la tercera parte? Etcétera. Con las pizzas (perdón a los de alimentación saludable) o los queques redondos o cuadrados que preparemos, podemos profundizar en las partes de algo (y seguimos con fracciones, que al toque nos llevan a decimales).


Asimismo, podemos entrar a geometría al empezar a distinguir formas: círculos, cuadrados, trngulos y ¿cómo medirlos? ¿Qué elementos tienen? Considerar los ángulos rectos en cualquier borde de muebles simétricos o esquinas de la casa, resulta muy vivible y sencillo de comprender. De allí a ángulos llanos (180°) o a ángulos giro (360°), a agudos (<s de 90°) y obtusos (>s de 90°), se va viendo conforme sean mayores.

 

En la cocina, por ejemplo, se plasma todo el tema de las temperaturas. Lo frío en la refrigeradora y lo caliente en el horno o en el fuego o calor de las hornillas. ¿Cómo se mide el calor o el frío? Con termómetros. Nos medimos la temperatura corporal y establecemos comparaciones con los grados requeridos para conservar alimentos y para congelarlos en la refri o los necesarios para cocer alimentos. El horno puede llegar a 360 grados centígrados de calor, quizás. ¿A qué temperatura estará el sol? Y proponer más ejemplos. Podemos pasar de ahí, a medir el clima (o mirar en los celulares o en la compu la temperatura del ambiente). ¿Por qué en invierno es más frío y en verano más cálido? Y así por el estilo, aplicar a todo cuerpo (el gato, el perro, el hámster), objeto o lugar las mediciones (o simplemente calcularlas si no podemos medirlas) o leer sobre ello.

 

El peso y la capacidad pueden surgir y ser comprendidos también en la cocina o en otro ambiente de la casa. Igual, podemos descubrir la utilidad e importancia del álgebra y de la trigonometría en diferentes ambientes de la casa. La biología a partir de los alimentos y sus nutrientes, así como la química y la física los encontramos en múltiples objetos y lugares de nuestros hogares. Revisaremos estos aspectos en la próxima entrega. No se la pierda.