lunes, 29 de junio de 2020

¿Cómo ser vitales y lúdicos al apoyar la educación virtual de nuestros hijos?


En el artículo anterior, vimos la importancia de estar y sentirnos bien para poder acompañar creativa y positivamente a nuestros hijos e hijas con los aprendizajes virtuales que ellos afrontan en esta época de cambios. Compenetrarnos con la propuesta pedagógica del colegio y, especialmente, con la metodología del trabajo de actitudes, habilidades y destrezas, era, como dijimos, la manera de prepararnos para ser las mejores maestras y maestros de la casa.


Foto: Lamenteesmaravillosa.com

En el presente artículo, vamos a considerar la importancia de las edades de los y las estudiantes virtuales, así como los aspectos lúdicos y vitales al acompañar el proceso de enseñanza aprendizaje.

Con niños y niñas del Primer Ciclo, entre 4 y 7 años, la vitalidad y el juego, la creatividad en cualquiera de los lenguajes de las artes, son las herramientas fundamentales para captar fácilmente su atención y liderar el proceso. El adulto lúdico y entusiasta se hace rápidamente de un lugar privilegiado para acompañar a chicas y chicos en sus aprendizajes.

Se puede empezar con simulaciones, juegos de roles, actuaciones tipo teatrales. canciones, cuentos, dibujos o movimientos corporales, para iniciar un juego donde seamos artistas, exploradores, científicos, astronautas, viajeros, campesinos andinos o selváticos, superhéroes, cocineros o lo que le guste al pequeño aprendiz. Una vez que estemos en el juego, escuchamos lo que la profesora nos explica, los retos del proyecto y lo que se quiere lograr, para adecuarlo a la dinámica divertida en la que nos encontramos. Cuando  sea necesario, utilicemos la computadora para buscar algún dato o para organizar la información que se ha ido recogiendo, tras haberlo hecho en el cuaderno o en el folder, con ilustraciones, dibujos, fotografías, recortes y demás material concreto.




En estas edades, los límites y normas en los juegos que nos llevan al trabajo escolar, son especialmente importantes para apoyar la salida del egocentrismo y la mayor ubicación en el universo socio cultural. El pensamiento concreto que caracteriza la etapa preoperatoria, nos obliga a centrarnos en un objeto o idea por vez, así como a distinguir fantasía de realidad, a establecer por qué algo es bueno o malo y todo lo relativo a causas y consecuencias.

Casi cualquier cosa es oportunidad para hacer un trabajo de aprendizaje si somos lo suficientemente creativos, vitales y juguetones como para descubrir el mundo con ellos. Partamos de un juego virtual o de la realidad cotidiana, se pueden precisar significados de palabras, pronunciarlas correctamente, contar numéricamente desde jugadores de fútbol hasta objetos que hay en la sala o el dormitorio. Apreciar formas, tamaños, colores, cantidades, ponerles símbolos y presentarles gradualmente, los códigos emblemáticos que deseamos aprendan a decodificar, es decir, los meros y las letras. Todo ello fortalecerá el desarrollo de la función simbólica y afirmará el lenguaje, al hablar, escuchar, leer o escribir.

Con los y las estudiantes del Segundo Ciclo, cuyas edades oscilan entre 8 y 10 años, se puede utilizar la misma estrategia vital y divertida pero reduciendo el nivel de fantasía y sacándole más el jugo a las maravillas de la realidad natural y socio cultural. El pensamiento sigue siendo concreto, pero ampliamente divergente,  así  que  el  realismo,  las  inferencias  lógicas  y  las  razones


convincentes, aquí y ahora, en el presente, le permitirán comprender, además de seguir descubriendo, el mundo que los rodea.

Nuestro acompañamiento en ese proceso puede ampararse en un cabal manejo de las computadoras y otras TICs por parte de las chicas y chicos. Si no sabemos usarlas, ellos nos enseñarán. El lenguaje y la función simbólica se afirman plenamente.  La normatividad social está mejor  interiorizada y la  atención descentrada, lo que les permite captar algunos asuntos a la vez.



En el Tercer Ciclo, con púberes entre 11 y 13 años, el rol del familiar que los acompaña puede dar un giro sustantivo hacia el diálogo divertido e interesante, muy vital y creativo, pero un tanto menos lúdico, -o buscando formas lúdicas apropiadas para la edad-, que en los dos ciclos anteriores. Nuestro liderazgo puede haber sido cuestionado, incluso desde el segundo ciclo, pero la idea es ir alternando roles y democratizar la conducción de los procesos de aprendizaje en casa. La afirmación de la identidad sexual y personal deviene en una necesidad fundamental del desarrollo de nuestras hijas e hijos.


El pensamiento se torna formal, pasando de lo concreto a lo abstracto. Es analítico y crítico; lógico al deducir e inducir ideas y representaciones de objetos, seres y situaciones; capaz de sintetizar conceptos y circunstancias, así como de evaluar su aplicabilidad con hipótesis y probabilidades, tal como lo hace cualquier persona. Empezar a interpretar el mundo, las relaciones humanas y los temas de pareja y sexualidad pasan a ser vitales. Aprender con ellos al acompañar su proceso, deviene en una aventura fascinante. El manejo tecnológico se da por descontado.

Estas mismas características, potenciadas al máximo, se observan en las y los estudiantes del Cuarto Ciclo. Su mayor interés por temas existenciales respecto al sentido de la vida, a definiciones filosóficas, a los valores que rigen, orientan y orientarán su existencia, van aparejados con las inquietudes sentimentales y sexuales. El manejo científico y tecnológico, la curiosidad por los diferentes lenguajes artísticos, en simultáneo con la preocupación por aspectos sociales y culturales, el interés sobre los derechos y libertades de las personas, la forma de estar organizado (o desorganizado) el mundo, dentro de la curiosidad por saber y conocer de todo, nos permite ser una fuerte influencia positiva en sus vidas si aplicamos lo mejor de nosotros para que nuestros adolescentes nos permitan ingresar a sus dominios.

Foto: Entrepreneur.com    

                                                                                      Foto: Muyinteresante.es


Para acceder a “su” mundo y ser un buen ascendente en la pubertad y adolescencia de nuestras hijas e hijos, es preciso:

El diálogo franco, abierto y transparente sobre estos aspectos de la vida; que puede convertirse en un deleite lúdico y vital si nosotros, los adultos, tenemos saneados los aspectos básicos y sustantivos de amor propio, adopción de una filosofía y escala de valores consistente, así como perseverancia en nuestro despliegue como seres integrales, buscando ser mejores, mas no perfectos ni perfeccionistas.

La coordinación continua con el tutor o tutora del colegio dentro de una visión mancomunada casa-escuela, en la que juntos nos dediquemos a apoyar el proceso de formación integral de nuestros seres queridos[1].

                                                    Foto: Ciec.edu.com



[1] Para el presente artículo, se ha utilizado un resumen personal de las etapas del desarrollo evolutivo de Piaget y los lineamientos del Anexo 3 “Secuencia de objetivos generales de actitudes”, del libro: “Hacia la escuela posible”, de Mariano Moragues, fundador e ideólogo del Colegio la Casa de Cartón. 

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