martes, 11 de junio de 2019

Abejas y ciudadanía ambiental (Primera parte)

El artículo del blog institucional que se presenta hoy, trata de dos temas complementarios: las abejas, su importancia en la biología planetaria y en la alimentación humana; y el asunto del comportamiento de las ciudadanas y los ciudadanos ecológicos para promover acciones coherentes y consecuentes con la preservación de la vida y del ambiente que la hace posible.

El 20 de mayo se celebró el Día Mundial de las Abejas, declarado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) e implementado por la oficina especializada en Alimentación y Agricultura de dicha organización (FAO). La idea es hacer que las personas se den cuenta de la importancia de las abejas en la preservación del equilibrio ecológico, de su trascendencia para la alimentación y la agricultura, así como de los riesgos de extinción que enfrentan.



Las abejas son fundamentales para el equilibrio planetario ya que resguardan la biodiversidad de la flora terrestre. Gracias a las abejas las plantas se pueden reproducir y se procrean las múltiples especies vegetales que existen.

Expertos como Dave Goulson, biólogo y catedrático de la Universidad de Sussex en Inglaterra, afirman que “el destino de la humanidad y las abejas está íntimamente entrelazado” (Publimetro del 20/05/2019). Eso se debe a que las abejas son vitales en la polinización del 90% de las flores silvestres para producir semillas y del 35% de las tierras agrícolas del planeta. “Aproximadamente la tercera parte de los alimentos que consumimos, incluyendo la mayoría de verduras y frutas, dependen de estos polinizadores”, explica el especialista.

La polinización es el proceso vital que lleva el polen de las flores desde el estambre (órgano floral masculino), hasta el pistilo o estigma (órgano floral femenino). Esa transferencia de polen provoca la germinación o fecundación de óvulos de la flor, lo que origina la producción de nuevas semillas y frutos.

En la página web de las Naciones Unidas, sobre el Día Mundial de las Abejas, se expresa que:
“La polinización es un proceso fundamental para la supervivencia de los ecosistemas, esencial para la producción y reproducción de muchos cultivos y plantas silvestres. Los polinizadores no solo contribuyen directamente a la seguridad alimentaria, sino que además son indispensables para conservar la biodiversidad, piedra angular en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Asimismo, sirven para alertarnos sobre los nuevos riesgos ambientales, indicando la salud de los ecosistemas locales”.

  “Al polinizar las plantas y los árboles, los polinizadores son indispensables en los ecosistemas agrícolas para el cultivo de frutas, la horticultura y la producción de forraje, así como para la producción de semillas de muchas plantas que de las que se extraen sus raíces y sus fibras, como el algodón o el lino. Sirven también como productos básicos para la elaboración de medicamentos, biocombustibles o materiales de construcción.
La gran mayoría de las especies de plantas con flores producen semillas solo si los animales polinizadores transportan el polen desde las anteras hasta los estigmas de las flores. Sin este trabajo, desaparecerían muchas especies y muchos procesos del mismo ecosistema.
La polinización es, por lo tanto, un proceso clave tanto para los ecosistemas naturales como para aquellos gestionados por el ser humano. Se trata de una contribución esencial en la producción de alimentos y los medios de subsistencia humana, y vincula directamente los ecosistemas silvestres con los sistemas de producción agrícola” .




Las abejas son estimadas como los principales polinizadores ya que existen no menos de 20,000 especies diseminadas en todos los continentes, salvo en la Antártida . Las abejas son insectos invertebrados de la misma familia que las hormigas y avispas. Además de ellas, son polinizadores las mariposas, las polillas, las moscas, los escarabajos, los colibríes y los murciélagos.

La actividad humana es la principal amenaza para la supervivencia de las abejas, a pesar de ser ellas aliadas fundamentales en la preservación de la vida y de la alimentación de las personas. El uso de pesticidas, los cambios en el uso de las tierras y los monocultivos pueden reducir los nutrientes disponibles y suponer un peligro para las colonias de abejas. Peor aún, la destrucción directa del hábitat natural de estos insectos puede costarles su existencia. Otros riesgos son: la pérdida de zonas geográficas ricas en flores, la invasión de insectos o parásitos no nativos, y los efectos del cambio climático.

“Conservar la biodiversidad de este tipo de especies es crucial para la resiliencia de los agro eco sistemas y la adaptación al cambio climático”, concluyen los expertos de Naciones Unidas.

Para conocer otros datos interesantes sobre las abejas la Infografía y el documento Sobre las abejas elaborados por NNUU.



¿Por qué se celebra el 20 de mayo del Día Mundial de las Abejas?
El 20 de mayo coincide con el aniversario del nacimiento de Anton Janša que, en el siglo XVIII, fue pionero de la apicultura moderna en su Eslovenia natal. Janša elogiaba lo buenas trabajadoras que son las abejas y la poca supervisión que necesitan de su trabajo.

¿Qué puede hacer una o un ciudadano ambiental por las abejas y por la biodiversidad del planeta?

No se pierda la continuación de estas interesantes reflexiones … en la próxima entrega para el blog de ¡¡¡ La Casa de Cartón !!!

martes, 21 de mayo de 2019

Ciudadanía ambiental y minkas en el Colegio La Casa de Cartón

Ser ciudadanos(as) ambientales en el Cole

Llegar a ser una ciudadana o un ciudadano, en cuanto a ciudadanía democrática, significa: Pensar, sentir y actuar con conocimiento, respeto y compromiso en relación a los derechos de los demás y de uno mismo. Supone ser consciente y asumir con responsabilidad los deberes que implica tener derechos y convertirse en defensor de las libertades fundamentales de toda persona y de toda sociedad. En cuanto conciencia ambiental, supone el cuestionamiento de un sistema y modo de vida depredador y anti ecológico, asumiendo la defensa activa y preservación del entorno que nos brinda los recursos naturales para satisfacer las necesidades de todos(as).

La ciudadanía ambiental o ecológica es un concepto que integra los ejes transversales de formación ciudadana y conciencia ecológica del Colegio La Casa de Cartón. De esa integración resulta que formar ciudadanos y ciudadanas ambientales en el colegio, puede entenderse como la formación de personas solidarias, libres, creativas y buscadoras de verdad, que participan activa y democráticamente en la sociedad, con acciones inclusivas y de respeto a las diferencias y minorías, siendo agentes de cambio para una distribución más justa y no depredadora de los bienes y recursos naturales; personas que valoran lo que tienen, saben y son; que desean compartirlo y promoverlo en los demás y que se sienten comprometidas con la conservación y defensa del medio ambiente, por ser el patrimonio fundamental de toda la vida terrestre.



Las minkas escolares son un espacio de interacción de la comunidad educativa y un recurso pedagógico para el ejercicio de la ciudadanía ambiental

       Desde sus inicios, el Colegio La Casa de Cartón acogió la tradicional minka andina entre las actividades participativas de la comunidad educativa en su quehacer pedagógico.
Entre los años de 1984 y 1994, especialmente, faltaban manos para realizar labores que iban desde la ambientación de los salones, hasta el pintado de paredes de las aulas y de la fachada, reparación del mobiliario escolar o habilitación de espacios para pequeños huertos. Entre estudiantes y profesores se había tratado de organizar ese trabajo durante o después del horario escolar, pero había tareas que los niños no podían ejecutar y que para el equipo docente resultaba superior a sus capacidades físicas y técnicas. Se contaba con la relación de madres y padres y se observó que muchos tenían habilidades para el arte, la ciencia y la técnica… así que ¿por qué no contar con su apoyo?
        Las minkas escolares intentan emular el espíritu comunitario de nuestros ancestros para organizar festivamente el trabajo mancomunado a favor de una causa común: el mantenimiento del colegio. En los inicios, el colegio invitaba a las familias de los estudiantes y se organizaban por salones para establecer las necesidades prioritarias. La dirección y el psicopedagógico establecían con la AMAPAFA y los representantes de los Comités de Aula, los requerimientos a nivel de toda la escuela. Las familias de nuestros(as) estudiantes aportaban el trabajo y la sapiencia, mientras que el colegio les retribuía con refrescos y alimentos, aunque desde la primera minka, varias familias colaboraron llevando ollas llenas para compartir solidariamente entre los participantes.


        Ayer y hoy, las minkas son fiestas de trabajo solidario compartido. Hoy son más variadas en las actividades y el espacio escolar hace posible que asistan todos: familias, estudiantes y docentes… la Comunidad Educativa en pleno, aunque actualmente, con la participación de todos, quedan mucho menos pendientes por hacer.
        Junto con el trabajo comunitario por la mejora, habilitación o reparación de un bien común del colegio, se ha vuelto tradicional que se promuevan variadas actividades complementarias para satisfacer expectativas y recreación de los diferentes rangos de edad: Talleres para padres, madres y niñ@s, que son desarrollados por madres o padres expertos en algún campo de la ciencia, la técnica o el arte; expendio de comidas ya sea para el desayuno, al inicio, o para el almuerzo, al mediodía, están a cargo de la promoción que egresa ese año; exposiciones de trabajos escolares y de productos artesanales fabricados por algunas madres o padres de familia o bienes manufacturados con los que trabajan otros familiares de los estudiantes. Una especie de feria comunal que ofrece al visitante una serie de alternativas en las que conocemos y compartimos lo que los integrantes de la comunidad educativa realizan como trabajo fuera y los estudiantes dentro, del colegio.
         La faena comunal se sigue realizando dentro de los salones para cubrir algún aspecto que lo requiera y, especialmente, a nivel de todo el local colegial. El equipo docente, con las autoridades escolares, se responsabilizan del conjunto de actividades centrales que conglomeran en torno a un escenario estratégicamente ubicado a todos los participantes. 
         Este momento o acto central comienza con la ofrenda a la Madre Tierra, la Pachamama. Luego se realza el sentido de la minka escolar y se presentan los resultados de los talleres. También se alude a la consigna y su importancia para la vida escolar. Este año sobresalió la canción compuesta por el profesor de música y su grupo de intérpretes, que con un vals criollo que remata en un tondero, fortalece la toma de consciencia sobre el no consumismo y la necesidad del cuidado ecológico: “Si en un mejor ambiente quiero vivir, mi consumo debo cuidar y reducir”. Asimismo, se presentaron varios números artísticos preparados por los diferentes salones o por ciclos. 




          En las minkas del colegio participa la Asociación de Madres y Padres de Familia  (AMAPAFA), que suele hacerse cargo de la organización de los talleres para niños y adultos; los Comités de Aula en coordinación con las o los profesores responsables de cada ciclo; el Consejo Estudiantil (COES), que apoya tanto a la promoción que egresa como al colegio en general; el Consejo de Dirección (CODI), a cargo de la organización general del evento coordinando con los ciclos y el equipo administrativo que brinda logística y mantenimiento durante toda la minka. En un clima democrático y de manera integral, participa la Comunidad Educativa del Colegio La Casa de Cartón, promoviendo participación democrática y consciencia ecológica, es decir, aportando un granito de arena para construir en conjunto ciudadanía ambiental.
          ¡¡¡ Felicitaciones a todos(as) por su entusiasmo, participación y valioso aporte al colegio !!!


martes, 30 de abril de 2019

Las consignas en el Colegio La Casa de Cartón



 El rol de las consignas dentro de la propuesta pedagógica del colegio

El Colegio La Casa de Cartón organiza su propuesta educativa sobre la base de cuatro actitudes y valores fundamentales: la Solidaridad, la Libertad, la Búsqueda de Verdad y la Creatividad. La Solidaridad es el valor nuclear y más importante, que engloba a los otros tres y que articula la formación de los estudiantes con el propósito de hacerlos ciudadanos democráticos para un mundo ecológicamente viable[1].
El trabajo de actitudes y valores, a partir de la formación de hábitos, constituye el quehacer pedagógico prioritario y sirve de soporte al trabajo de habilidades cognitivas, intelectuales y de conocimientos, así como al de destrezas manuales, psicomotrices y artísticas. Los grandes objetivos planteados para estos aspectos educativos determinan los principios pedagógicos y los recursos metodológicos para alcanzarlos.


Los principios pedagógicos del afecto -sobre la base de relaciones interpersonales sanas y saludables-, del ejemplo, de la actividad, del partir de la realidad, de la democracia, del espíritu científico y la investigación; del partir de los intereses, posibilidades y necesidades de los estudiantes; del ludismo y trabajo esforzado, de la globalización, de la personalización, la integralidad y el descubrimiento, que se yuxtaponen en los ejes transversales de la formación ciudadana y de la consciencia ecológica, son las características fundamentales o rasgos típicos que identifican la pedagogía del colegio. Estos principios regulan la vida escolar y matizan todas las actividades que se implementan. A ese esfuerzo se aboca el proyecto educativo.

Los recursos metodológicos o herramientas para el abordaje directo y vivencial de los grandes objetivos –especialmente actitudinales- y de los principios pedagógicos que implican, son los siguientes: Las asambleas, los retos personales y grupales, los acuerdos de aula, la organización estudiantil, las responsabilidades de aula y colegio, las noticias, la consigna, las tutorías, los campamentos y la proyección social, entre los fundamentales. 

La consigna, como uno de los recursos metodológicos sustantivos de La Casa de Cartón, “es una frase corta o eslogan que pretende expresar de forma atractiva y resumida, un llamado a vivir en grupo (aula, ciclo o colegio) y con énfasis, alguna actitud o comportamiento durante un periodo”, explica Mariano en “Hacia la escuela posible”[2].

“El objetivo que se persigue es que los chicos y chicas, como grupo, tengan una meta común a corto plazo, en torno a un punto de referencia motivador, que les ayude a vivenciar determinadas conductas bajo la orientación de la “consigna””. Se busca conseguir “una atención selectiva y controlada del colectivo hacia componentes específicos de las actitudes básicas que postula el colegio, de modo que adquieran cierta fuerza de sugestión o imperativo retador. Es una forma de ir internalizando, colectiva y vivencialmente, determinadas actitudes en relación con valores”; continúa explicando.
La fuerza motivadora de las consignas aumenta “cuando ha surgido de un interés o un problema generalizado que se ha convertido en una necesidad sentida… o cuando… hemos sido capaces de plantearla motivadoramente con una frase “pegajosa” y ha tenido un buen seguimiento”, sigue diciendo nuestro ideólogo fundador. El resultado esperado es fortalecer decididamente una actitud o comportamiento positivo, así como facilitar la convivencia colectiva. 
     El tema del cuidado del ambiente natural y socio cultural, es decir, el eje transversal de la ciudadanía ecológica, ha estado y está presente en múltiples consignas, que para ser implementadas han requerido asambleas, proyectos, talleres de arte, comisiones productivas, atravesando el quehacer del colegio en casi todas sus áreas y utilizando todos los principios pedagógicos y recursos metodológicos. Este año, para el primer trimestre, se está trabajando la consigna: “Si en un mejor ambiente quiero vivir, mi consumo debo cuidar y reducir”.







    Durante los 35 años de vida institucional, el colegio La Casa de Cartón ha promovido una amplia variedad de consignas ligadas a las necesidades de reflexión y acción escolares. Unas promovían los cuatro grandes valores del Ideario, otras, la convivencia armónica, así como algunas, la ciudadanía democrática y la consciencia ecológica.

    Por ejemplo: “A la violencia, tolerancia cero. No la ejerzo ni la promuevo”, se dio en el contexto de casos de violencia de género. “Soy honesto, sin excusas ni pretextos”, se generó en el contexto de los audios de jueces y corrupción. Ambas consignas se trabajaron durante el año 2018.

    “Ordena tu espacio y tu tiempo… y tendrás 100% en cumplimiento” y “Respeta mi espacio y mi esencia, valoremos nuestras diferencias”, fueron implementadas en el 2014. “Si quieres crecer y aprender, ponte pronto a leer” y “Con mis creaciones, comparto mi opiniones y expreso mis emociones” fueron las consignas del 2013.

    “Toma conciencia, escucha a la ciencia” y la segunda “Si la meta quieres alcanzar, comprométete a participar”, fueron las consignas promovidas durante el 2012. “Agua, luz, papel, ahorremos todo a la vez”, “Con fruta y verdura, mi fuerza perdura” y “Respeto, ingrediente secreto para un Perú diverso”, corresponden a las fomentadas en el 2011. Y las consignas del 2008 fueron: “Si llegamos a un acuerdo, que no quede en el recuerdo”, “Me esfuerzo en todo momento hasta quedar contento” y “Si la vida quieres cuidar, entonces a reciclar”, del 2008.




NO LO OLVIDES:
“Si en un mejor ambiente quiero vivir, mi consumo debo cuidar y reducir”.



[1] Ver la página web del colegio.
[2] Mariano Moragues Ribas de Pina, uno de los fundadores, ideólogo y director del colegio durante los primeros 20 años, escribió “Hacia la escuela posible: Sistematización del proyecto educativo del colegio La Casa de Cartón”; que fue publicado en 1996 por TAREA. Se están citando textos de la segunda edición, publicada por EDUCALTER, en el 2014. 

Ciudadanía ambiental en el Colegio La Casa de Cartón


La idea fuerza de la propuesta educativa, explicitada en el Ideario y desarrollada en el libro Hacia la escuela posible, de Mariano Moragues, implica formar personas competentes en todas las áreas que caracterizan lo humano, comprometidas con lo más valioso de la Humanidad y que puedan, si así lo deciden libre y conscientemente, ser transformadores de su vida y de su entorno. O dicho en otras palabras: ser ciudadanos ambientales[1].
Mariano sintetizó la filosofía humanista del Ideario de la siguiente manera:
“La “felicidad” de las personas que tratamos de formar y el aporte que puedan dar a la humanización de su sociedad serán dos de los indicadores sustantivos evaluadores de la validez de nuestras convicciones. (…) Son dos convicciones que darán sustento a la opción por el cambio social y a determinada intencionalidad política, marcada por una búsqueda de una democracia real”[2].






La pretensión de una democracia real, que sea activa, verdaderamente representativa, inclusiva y redistributiva, con opciones para el cambio socio cultural, configuran componentes de la ciudadanía. La humanización de la sociedad pasa no solo por la reivindicación de derechos y libertades, asumiendo responsablemente los deberes, sino además, por el esfuerzo para detener la depredación destructiva que viene sufriendo la fuente de recursos naturales para la vida: el ambiente planetario.
En el acápite “Nuestros fines”, del primero de la serie de tres fascículos, con el mismo título del libro morado[3], puede leerse que: “Nosotros pretendemos que nuestra escuela logre agentes de cambio, gestores del autogobierno, con perspectiva y ética de la solidaridad, asumiendo como valor supremo el respeto a la vida y a la dignidad de todos”. 
Los fines, desagregados en tres áreas: personal, sector educativo nacional y ámbito político social; plantean para lo personal: “que nuestros alumnos sean personas más sanas –física y psicológicamente-, más lúcidas, más solidarias y por lo tanto más éticas y críticas ante la realidad”.
Para el sector educativo nacional se busca: “contribuir a la formación de una red de escuelas innovadoras y a impulsar un movimiento de renovación pedagógica a escala nacional”; y para el ámbito político social: “Apostamos por una verdadera libertad para todos, por la justicia social, la honestidad en el manejo de los recursos públicos, el mejoramiento de las condiciones de vida, la democratización del poder y por una real democracia de participación más directa”[4].

Para lograr estos fines se han diseñado –como componentes sustantivos y distintivos de la propuesta educativa del colegio-, una serie de objetivos actitudinales, de habilidades y destrezas; principios pedagógicos y recursos metodológicos.

Los principios pedagógicos y los valores del Ideario se han reestructurado a través de dos ejes transversales que los organizan: la formación ciudadana y la consciencia ecológica. 
     Con la formación ciudadana, se explica en el mismo fascículo: “buscamos responder al urgente llamado por construir una sociedad justa y democrática. Consideramos a la escuela un espacio de construcción de ciudadanía participativa, porque hace énfasis en la formación de personas capaces de ser parte activa de la sociedad (…)”.
Sobre la consciencia ecológica se expresa que: “… surge como necesidad de dar respuesta urgente e inmediata a la realidad ecológica del planeta. Pretende que el alumno sea capaz de establecer una relación de respeto con su medio ambiente, asumiéndose como sujeto de cambio dentro de su entorno ecológico” [5].
La síntesis de ambos ejes transversales reúne las características sustantivas de la ciudadanía ambiental o ecológica, es decir: formar personas solidarias que participan activa y democráticamente en la sociedad, con acciones inclusivas y de respeto a las diferencias y minorías, siendo agentes de cambio para una distribución más justa y no depredadora de los bienes y recursos naturales; personas que valoran lo que tienen, saben y son; que desean compartirlo y promoverlo en los demás y que se sienten comprometidas con la preservación del medio ambiente por ser la fuente natural de todos los recursos existentes.
Las minkas y las consignas son oportunidades para ejercer la ciudadanía ambiental.



[1] Se está utilizando como sinónimos “Ciudadanía Ambiental” y “Ciudadanía Ecológica”.
[2] El libro morado, como coloquialmente se le denomina a “Hacia la escuela posible”, y los tres fascículos con ese mismo nombre, se encuentran en la página web de La Casa de Cartón.

[3] Páginas 30 y 31 de Hacia la escuela posible: Sistematización del proyecto educativo del colegio La Casa de Cartón; de Mariano Moragues Ribas de Pina, que fue publicado en 1996 por TAREA. Las citas corresponden a la segunda edición, publicada por EDUCALTER, en el 2014. 
[4] Pág. 14 del Fascículo I. Nuestra propuesta pedagógica.
[5] Pág. 18 del mismo Fascículo I. 

viernes, 29 de marzo de 2019

Si en un mejor ambiente quiero vivir, mi consumo debo cuidar y reducir

            El lunes 18 de marzo, se realizó la Asamblea General del colegio donde se planteó la primera consigna del año. En este espacio escolar se reúnen todos los salones y ciclos, con los docentes y directivos, para motivar a las y los estudiantes a asumir la consigna como propia y promover su aplicación práctica, que orientará las actividades del colegio durante el primer trimestre.

Esta primera consigna refuerza el eje transversal de ciudadanía ambiental al fomentar el cuidado del ambiente a partir de tomar consciencia de lo que se consume, del origen de los materiales o insumos que se usan para elaborar o fabricar los productos o bienes que se van a ingerir o adquirir.
Si cada vez que se compra o usa algún producto, nos damos el tiempo para revisar de qué está hecho o cómo se elabora y notáramos el efecto sobre el medio, podríamos decidir, con buenas razones ecológicas, si es conveniente adquirirlo o no, si podemos evitar consumirlo dadas las consecuencias que provoca en el ambiente o –al menos- reducir su uso.


Estar alertas y ser conscientes de cómo se producen los productos que utilizamos, nos permite ser parte activa de pequeños cambios en nuestros hábitos que pueden contribuir a cambios mayores, conforme seamos parte de un movimiento de irradiación cada vez más amplio y que involucre a más personas.
Averiguar cuánta agua requiere elaborar un bien o producto puede ser un criterio importante para establecer en qué medida, esa mercancía afecta el equilibrio ecológico del ambiente. En las últimas Ferias de Ciencias del colegio, los estudiantes de todos los ciclos han realizado proyectos sobre la huella hídrica que tiene la elaboración de los alimentos que ingerimos. También se han realizado experimentos sobre la huella de carbono, es decir, la cantidad de gases de efecto invernadero que emite la fabricación de determinado producto o que gasta una persona o institución. La cantidad de agua o de carbono que supone producir un artículo, serían unidades de medida interesantes para evaluar si se adquieren o no determinados bienes. Se podría acompañar la implementación de esta primera consigna con el establecimiento de una línea de base o diagnóstico de inicio sobre cuánta agua o carbono se necesita para elaborar determinado producto; cuál es la huella hídrica o carbónica de cada estudiante y docente; y cuáles las huellas de La Casa de Cartón como institución educativa. 

Otro aspecto interesante para tomar en cuenta es la Regla de las Tres Erres (3 Rs): Reducir, reutilizar y reciclar. 
La Regla de las 3 Rs viene aplicándose en el colegio desde que se diseñó e implementó el circuito ecológico con sus ocho zonas de trabajo: El módulo de separación de residuos sólidos, los ecosilos, la zona de acopio, el taller de reciclado, los huertos,  el pozo de compostaje o de tratamiento de restos vegetales, la zona de frutales y la zona de reproducción de plantas en macetas (Ver página web del colegio). 

Dos sugerencias sobre el trabajo en el circuito ecológico: Una, repotenciar y maximizar el aprovechamiento que se puede obtener de él, ahora que se ha presentado la consigna “Si en un mejor ambiente quiero vivir, mi consumo debo cuidar y reducir”. Otra: Considerar la posibilidad de aumentar al menos dos zonas; una de paneles solares y otra con un molino de viento que genere energía eléctrica o que acceda al agua del subsuelo, para comparar de manera experimental la enorme diferencia en inversión y costo ecológico entre las diferentes formas de generar energía.
Otros criterios que se pueden considerar para implementar la consigna son dos archiconocidos:
(1) Hacer un plan de manejo de plásticos y derivados, investigando la mejor manera de reemplazarlos por plásticos biodegradables o por otros materiales (una parte de este criterio está incluida en el reciclaje que plantea el circuito ecológico). Una alternativa práctica puede ser llevando las bolsas que en el mercado nos dieron, o mejor aún, nuestras propias bolsas de tela o envases de plástico o vidrio para que en lugar de nuevas bolsas, reciclemos las que ya tenemos.
(2) Seguir estudiando el impacto de las carnes rojas –especialmente-  y sus derivados, en la salud y en la ecología planetaria.



Tomando en cuenta algunos o todos los criterios que se proponen desde este blog institucional y, sobretodo, desarrollando las canciones, lemas, juegos y actividades de aprendizaje que el equipo docente y directivo plantee con motivo de la consigna “Si en un mejor ambiente quiero vivir, mi consumo debo cuidar y reducir”, se espera fortalecer especialmente el respeto y cuidado del ambiente y el ejercicio consciente de deberes y derechos para seguir viviendo en una sociedad mejor, en un mundo ecológicamente viable.
En el próximo artículo veremos el rol de las consignas dentro de la propuesta pedagógica del colegio; la ciudadanía ambiental y los valores del Ideario como parte del concierto de iniciativas y prácticas por mejorar la calidad de vida de un planeta ecológicamente amenazado, así como el significado de la ecología como bandera para contrarrestar el modo de producción depredador y destructivo que todavía caracteriza al actual sistema económico internacional del que formamos parte.
Hasta la próxima y que sea satisfactoria la implementación y práctica de la primera consigna del año.



Costa norte (Máncora-Piura), Callejón de Huaylas (Ancash) y Río Huallaga (Tarapoto-San Martín)







Vamos todos al colegio…


El miércoles 6 de marzo comenzaron las actividades formativas del año 2019 en el Colegio La Casa de Cartón. Durante las dos primeras semanas de marzo, las instituciones educativas particulares empezaron las labores académicas del presente año escolar; mientras que las escuelas y centros educativos estatales iniciaron clases el 11.
El reencuentro de compañeros y compañeras; y de éstos con sus profesoras y profesores es lo más significativo del primer día de clases. En La Casa de Cartón,  tras la reunión informal conforme van llegando, se destina un tiempo en cada salón para ya, de manera formal, compartir algunas anécdotas de las vacaciones y proceder a la organización de los salones. Normas, responsabilidades y acuerdos se establecen en un clima de camaradería y ciudadanía democrática. Escogen a qué taller de arte y a qué comisión productiva asistirán. Cada grado tiene su asamblea y definen las reglas de juego, al menos para el primer trimestre, dentro de los lineamientos del Ideario y los principios pedagógicos del colegio.
Los chicos y chicas vienen de un largo periodo de vacaciones, de poco menos que tres meses, y la primera semana, de miércoles a viernes, les sirve para reencontrarse con compañeros y docentes, así como para reubicarse, tanto en el nuevo salón, como con la reorganización del trabajo académico.



El colegio antes y después del inicio de clases
Las vacaciones significaron un merecido espacio de descanso, un periodo de goce del tiempo libre tras el cumplimiento de las responsabilidades del año escolar. Ellas y ellos han dispuesto del tiempo, en coordinación y acuerdo con sus madres y padres, como mejor pudieron.  Seguramente lograron descansar, tener mayor libertad de hacer lo que quisieron en el momento que desearon, estar más tiempo con la familia y las amigas y amigos, jugar, pasear, conversar, ver películas o series, escuchar o tocar música, leer, dormir más o hacer siesta, ir a la playa, salir de viaje o de campamento, quedarse hasta más tarde despiertos, asistir a algún curso o taller sobre asuntos que escogieron… En fin, en líneas generales, en vacaciones se pueden desarrollar muchas aficiones y hacer las cosas que nos gustan. También suponen cumplir las responsabilidades que se tienen en casa, tal como lo hayan acordado con sus familias.
Mientras que volver a clases significa seguir desarrollando hábitos, actitudes y valores; habilidades cognitivas, intelectuales y sociales; así como también, destrezas corporales, artísticas y laborales; pero en el marco del trabajo grupal de un salón o de un ciclo, dentro de la organización de una institución escolar.   
En el Colegio La Casa de Cartón ello significa que cada persona tiene espacios para desarrollar su ser personal dentro de un planteamiento colectivo, con horarios de trabajo y recreos para el descanso, con retos personales y grupales, de forma lúdica y responsable, con espacios para la diversión y el esfuerzo, pero ya no enteramente al ritmo de cada quién –como supuestamente se puede hacer en las vacaciones-, sino respetando el ritmo de cada estudiante dentro de una estructura escolar que organiza actividades por áreas para el mejor despliegue de las actitudes positivas, de las habilidades y destrezas, que a partir de hábitos de estudio y trabajo, así como de saludables relaciones humanas, respetuosas y afectivas, buscan alcanzar los valores que propone la propuesta educativa.







Hace muchos años, una empresa comercial de plásticos para forrar libros y cuadernos escolares, lanzó una propaganda en la televisión en blanco y negro de aquel entonces, que decía musicalmente así:
 ♫ Vamos todos al colegio, llenos de felicidad ♫
En el Colegio La Casa de Cartón quisiéramos que las chicas y los chicos, nuestros queridos estudiantes, vengan al colegio y vuelvan a sus casas contentos, llenos de felicidad, con la expectativa satisfecha pues encontraron experiencias de aprendizaje, de juego-trabajo, de investigación en contacto con la realidad, que los llevarán a ser la mejor persona que pueden ser, desplegando al máximo su potencial a todo nivel. Ilusionados por un ambiente de ciudadanía democrática y ecológica que les permita sentir ese clima institucional solidario, libre, de búsqueda de verdad  y creativo que con afecto, alegría, inspiración y transpiración se viene construyendo en nuestras aulas y en toda la institución.
Esperamos que sea un gran año de logros y mejoras. Que los chicos y chicas aprendan de manera divertida y exigida. Fuerte abrazo a las familias, estudiantes y equipo docente del colegio, que este año cumple 35 años. Que sean felices!!!

♫ Me voy… me voy a la Casa de Cartón… donde aprendemos y jugamos… todos un montón ♫













miércoles, 13 de marzo de 2019

El equipo docente de La Casa de Cartón y el trabajo de preparación del año escolar 2019


Las profesoras y profesores del colegio acaban de reiniciar sus labores profesionales el 07 de febrero. Tras el merecido descanso de fin de año, el equipo docente ha vuelto al colegio a planificar y preparar el año lectivo 2019.

¿En qué consiste este trabajo?
Desde hace 35 años, las y los docentes del colegio se reúnen durante el verano, un mes antes del inicio de clases aproximadamente, para realizar las siguientes actividades:

1. Reencuentro y acogida del equipo, con dinámicas de grupo y actividades de integración entre directivos y docentes, especialmente si se ha incorporado alguna o algún docente nuevo/a.



2. Establecer estrategias de trabajo respecto a los temas priorizados en el Plan Operativo Anual. Son tres o cuatro aspectos que han sido considerados como muy importantes en la Evaluación Institucional del año anterior y que sirven como directrices orientadoras para el trabajo de todo el año que se inicia. Este año se trabajará con especial énfasis: La Atención a la Diversidad e Inclusión Educativa (ADIE), la Educación Sexual Integral (ESI) y el enfoque de género; y la propuesta pedagógica mediante el desarrollo de competencias a través de proyectos con la metodología ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos de Ágora).

3. Actualizarse y/o capacitarse en alguno de esos temas priorizados. Este año y el anterior se dio énfasis al Aprendizaje basado en Proyectos (ABP) y a la propuesta de Atención a la Diversidad. También se suele revisar el Ideario y algún aspecto pertinente del libro “Hacia la escuela posible”.

4. Coordinar dentro de cada ciclo y a nivel general, tanto aspectos de atención personalizada e intercambio de buenas prácticas; como asuntos referidos a las fechas clave del cronograma anual: primera semana de clases, minka, día del/de la docente, olimpiadas, Fiestas Patrias, aniversario del colegio, campamentos y viajes, semana cultural, entrevistas con las familias, entre otras.




5. Formular la programación anual y trimestral, por grado y ciclo, que incluye el diseño y secuencia de proyectos, las programaciones por área y por comisión productiva, el esquema de responsabilidades y todo lo relativo a planificación académica de actitudes, habilidades y destrezas, así como de los ejes transversales de ciudadanía y medio ambiente.

6. Organizar las actividades generales de atención y recepción para las entradas y salidas, en los recreos y en los eventos multitudinarios. Establecer roles y responsabilidades previas a cada gran actividad escolar.

7. Constatar que la infraestructura de los salones y el mobiliario estén en óptimas condiciones para recibir a los y las estudiantes; al tiempo que ambientan y decoran el salón para que resulte funcional, cómodo y atractivo para los proyectos y las acciones de aprendizaje que se están programando.

Muchísimas gracias profesoras y profesores por la tarea que están efectuando.
¡Que sea un buen año de trabajo en equipo!