sábado, 30 de octubre de 2021

La Casa de Cartón reabre sus puertas

Durante todo el mes de setiembre, casi como una alegoría al renacimiento que supone la primavera en el imaginario colectivo, el Colegio La Casa de Cartón reabrió sus puertas. Patios, jardines, canchas, ramadas y auditorio, cuanto espacio amplio y al aire libre pudiese dar cobijo a las y los estudiantes, respetando la distancia y las medidas de protección protocolares, se puso a disposición para que puedan reencontrarse entre ellos, con sus profesores y profesoras y con el colegio.



En coordinación constante con los familiares de los estudiantes, a través de circulares de la dirección del colegio y mediante la comunicación directa de cada tutor con las familias de los salones que supervisan, se acordó realizar jornadas de reencuentro escolar por grupos. Para el 3 de setiembre ya habían asistido las chicas y chicos de 4 años y los muchachos y muchachas de quinto de secundaria. Y del 6 al 24 de ese mes, cada grado o año tendría un día para retomar el contacto presencial con sus profesores y profesoras, así como para el tan ansiado reencuentro con sus compañeras y compañeros. Todo el colegio estuvo a disposición de un solo grupo de edad en cada jornada.

 

El Colegio La Casa de Cartón, sumido en el silencio y la soledad durante 18 largos meses, salió de su letargo y volvió a la vida. Saludos, risas, charlas, correteos y juegos, actividades comunes e individuales, les devolvieron sentido, alegría y vitalidad a los ambientes acondicionados para tan importantes acontecimientos. Las y los estudiantes de todas las edades escolares pudieron disfrutar de sus amigas y amigos, así como de los espacios abiertos que les permitieron moverse a sus anchas.

 

El equipo docente, administrativo y directivo había preparado las bienvenidas para cada salón. El cariño y la prolijidad en la cantidad de detalles desplegados para que se sientan bien en esas jornadas de reencuentro, permitió desarrollar actividades lúdicas de integración, recreativas y de reflexión para fortalecer los vínculos entre ellos, especialmente, y con la escuela y sus docentes.



Estos eventos no académicos sirvieron, asimismo, para evaluar el tema de los traslados al colegio vía diferentes modalidades y exigió al equipo mantener en paralelo la atención virtual para aquellos que decidieron no asistir, dado el carácter voluntario y respetando lo que cada familia resolviese.


La normativa del Ministerio de Educación (MINEDU RVM 211 – 2021), “Aprendo en Comunidad”, de julio de este año, y los requerimientos de la Unidad de Gestión Educativa (UGEL) 07 San Borja, a la que estamos integrados, favoreció la elaboración del “Plan de Implementación de la modalidad semipresencial”, en vista del retorno gradual, voluntario, flexible y, sobre todo, seguro a las aulas. El 17 de setiembre se envió a las madres y padres de familia el plan que enfatiza la asistencia de los menores del Primer Ciclo y de la Promoción 2021 “Arkadien”, para ser revisado y proceder a la encuesta que valide las iniciativas del colegio para la apertura formal con aprobación de la UGEL. La respuesta de apoyo fue mayoritaria y se agradece la confianza de las familias del colegio.

 

Tras las gestiones correspondientes, en la circular 10 del 07 de octubre, se informaba a la Comunidad Educativa que el colegio había sido declarado apto y habilitado, en una de las plataformas del MINEDU, especializada en seguimiento y alerta para el retorno seguro. Sólo faltaba la autorización de la UGEL.

 

En esa misma circular, se informó que, de acuerdo a la disposición de las familias en torno al regreso de sus hijos e hijas a la escuela en lo que restaba del año 2021, los grupos por salones de inicial de 4 años hasta cuarto de secundaria, asistirían una vez en octubre, dos veces en noviembre y una última en diciembre. La promoción tendría clases una vez por semana en el local escolar.



Todos estos esfuerzos e iniciativas para favorecer el retorno ya sea a la presencialidad o a la semipresencialidad en el 2022, implican mantener los espacios tutoriales de integración, recreación y reflexión de acuerdo a las edades de cada grupo, así como desarrollar actividades –ahora sí- académicas, de refuerzo y consolidación de aprendizajes.

 

Para el 11 de octubre, el MINEDU, había autorizado el inicio de actividades semipresenciales en los colegios y escuelas de Lima Metropolitana. El menor impacto epidemiológico del Covid-19 en niñas, niños y adolescentes, así como la ampliación de la campaña de vacunación a rangos de edad debajo de los 18 años motivaron esta decisión gubernamental.

 

En La Casa de Cartón, el equipo en pleno, todas y cada uno vacunados, seguía observando las condiciones y evaluaba los riesgos para ir ampliando la cobertura de ciclos, grados o años en simultáneo. Se vienen tomando medidas que continúen con los esfuerzos e inversiones que garanticen un retorno seguro a las aulas respetando los protocolos de bioseguridad exigidos por las autoridades del sector educación.

 

Las caritas felices, las correteaderas y juegos compartidos, la alegría del bullicio de estos reencuentros sociales, profundamente afectivos, que ven limitada su total espontaneidad solo por los protocolos, distancias y mascarillas, necesarios en la hora actual, y que retomarán los cauces del aprendizaje para que continuemos construyendo, al andar, el camino “hacia la escuela posible”. Para beneplácito de todas las personas que trabajamos ahí, las familias y, sobre todo, de nuestros chicos y chicas. 



Desde estas líneas del blog del Cole, nuestra más profunda admiración, gratitud y reconocimiento por la titánica labor de cada integrante del equipo institucional. Gracias por la dedicación y el amor incondicional que expresan en sus acciones, al habilitar el colegio para acoger de la mejor manera posible a nuestros pequeños y a los adolescentes, a quienes se les brinda una educación alternativa de calidad. Muchas gracias a todas y todos.



 

lunes, 18 de octubre de 2021

El retorno a clases presenciales tras la pandemia


Desde el 16 de marzo del 2020, al día siguiente del anuncio presidencial sobre la urgencia de adoptar la cuarentena ante el embate de la pandemia en el Perú, las aulas de los colegios quedaron vacías.  Los más optimistas supusieron que para el segundo semestre se podrían reabrir las escuelas, pero entre la primera y la segunda olas, el país fue devastado, causando orfandad y desgracia en muchísimos hogares peruanos.



Las cifras son muy crueles en su elocuencia: Somos el país con la mayor tasa de mortalidad por COVID-19 a nivel mundial (200 mil personas aproximadamente de 33 millones de peruanos en junio 2021) y estamos entre los que más niños, niñas y adolescentes perdieron a alguno de sus progenitores: Uno de cada 100 ha quedado huérfano (según The Lancer, citado en La Encerrona del 26 de agosto del 2021).

 

Las urbes más densamente pobladas fueron las más golpeadas, aunque también acusaron recibo las ciudades capitales de provincia y muchos pueblos alejados de las grandes ciudades. Paradójicamente, escuelitas perdidas en las serranías o escondidas en las selvas amazónicas continuaron funcionando y sirviendo de núcleo social y sanitario para las poblaciones en torno a ellas. Alrededor de 800 escuelas trabajaron en el 2020 en zonas rurales.

 

Tras la segunda ola y ya con las vacunas en franco proceso de distribución, el retorno de niñas, niños y adolescentes a los salones de clase volvió a la palestra. De marzo a julio del 2021, muchas voces se pronunciaron sobre la necesidad de que los menores de edad puedan socializar entre sí y que puedan acceder a espacios físicos donde desarrollar plenamente sus funciones psicomotrices (correr, saltar, subir a juegos y demás) y deportivas.

 

El ministro de educación del gobierno anterior, en julio, había expresado que se estaba evaluando la situación de las instituciones educativas del Estado, el porcentaje de docentes vacunados y la disposición de las madres y padres de familia para tomar una decisión de consenso sobre el retorno a las escuelas. El 25 de agosto, el nuevo gobierno, tras el cambio de mando de las Fiestas Patrias, declaró en emergencia al sector y la polémica sobre la vuelta a clases se intensificó (1).    


En el programa periodístico La Encerrona, del 26, titulado “La vuelta al cole… ¿Ahora sí?”, se comentaba críticamente la decisión de postergar la apertura de los colegios hasta el primer semestre del 2022 debido a que, en el Perú, a diferencia de los países del hemisferio norte del mundo, todos los negocios y establecimientos destinados para adultos han reabierto sus puertas, pero las escuelas siguen cerradas. “Se prioriza la economía a la educación aun cuando está más que demostrado que los niños contagian y se contagian muchísimo menos que los adultos”, afirmó Sifuentes en dicho programa.

 

El exministro de educación y actual jefe del Área Educativa del Banco Mundial, Jaime Saavedra, en ese mismo mini noticiero, expresó que “con la preparación y precauciones debidas, los niños podrían volver a las escuelas para gozar de ambientes que les permitan movimiento y contacto entre pares”. 

 

Dos organismos de las Naciones Unidas se pronunciaban mundialmente sobre la educación. UNESCO (2) declaró que, con los protocolos del caso, es necesario promover la apertura de escuelas dado que, la experiencia en la mayoría de países del mundo, evidencia que las instituciones educativas no se convierten en focos de contagio. En paralelo, UNICEF (3) emitió un comunicado llamando a los gobiernos a reabrir las escuelas y defendiendo el derecho a aprender como aspecto fundamental en el desarrollo, la seguridad y el bienestar de todos los niños. Lamenta la actividad social en restaurantes, salones y gimnasios mientras las aulas permanecen cerradas. El coste del cierre ha sido devastador para el aprendizaje, la salud y el bienestar general de las y los estudiantes. Ha provocado una reducción de la actividad física, empeoramiento de la alimentación, así como un aumento de los niveles de ansiedad, depresión, autolesión y mayor exposición a la violencia doméstica. Denuncia que, si bien todos los escolares están siendo afectados, los de menores recursos, los más vulnerables, sufren las peores consecuencias. En esa línea, indica que uno de cada tres estudiantes no tiene acceso a la virtualidad y se han quedado sin estudios. Concluyen con el lanzamiento de dos eslóganes: “Los niños deben recibir una enseñanza presencial lo antes posible” y “Las escuelas deben ser las últimas en cerrar y las primeras en reabrir” (4).



Por el lado del Estado Peruano, el ministro de educación reafirmó la decisión del Plan Nacional de Emergencia del Sistema Educativo Peruano de postergar el inicio de clases hasta el primer semestre del 2022, cuando –así se espera- todos los docentes y estudiantes estén vacunados. Afirmó que se han habilitado más de 68 mil instituciones educativas, el 97 % de ellas en zonas rurales, pero que el proceso de retorno semipresencial a las aulas se viene dando de forma segura, gradual, flexible y voluntaria en alrededor de 5 mil 300 colegios de 20 de las 25 regiones del país.

 

El 3 de setiembre, el diario La República informó que, de acuerdo a la contundente respuesta del ministro de educación, las clases presenciales quedarán suspendidas hasta el próximo año definitivamente, pero que las semipresenciales podrán irse realizando paulatinamente. En esa dirección, se dio a conocer el plan piloto para la vuelta semipresencial a las aulas desde el 15 de setiembre. Se presentó una lista de 16 colegios, de los cuales uno solo es público, que cuentan con autorización para reiniciar labores (5).

 

La polémica se intensificó al conocerse dicha lista, dando como resultado la iniciación de actividades físicas al aire libre en la gran mayoría de parques y espacios abiertos de la ciudad de Lima, especialmente.  Son iniciativas privadas que aglutinan a niños y sus familiares para practicar fulbito, vóley, patinaje y karate, entre otros. Los niños volvieron a los parques, pero las áreas de juegos infantiles siguen rodeadas de precintos que impiden el acceso.

 

Las declaraciones del ministro del sector educación se vieron avaladas, días más tarde, por el ministro de salud, cuando este último, el 23 de setiembre, pidió que no aceleren los procesos, se respete el término de la vacunación de todos los maestros y maestras, y que el rango de edades en vacunación siga bajando a los menores de 18 años. También le preocupan las cuestiones sanitarias de las escuelas (agua, ventilación, alimentación), así como las modalidades de transporte a las instituciones educativas.


El 7 de octubre, finalmente, a casi un mes del funcionamiento del plan piloto para colegios particulares y recogiendo las iniciativas del sector privado de salir a los parques a buscar actividades deportivas, la Oficina de Prensa del Ministerio de Educación anunció que “Un total de 43 instituciones educativas públicas de Lima Metropolitana abrieron sus puertas para que los estudiantes usen los espacios físicos de los locales escolares y desarrollen actividades físicas cumpliendo los protocolos de bioseguridad en el marco de la campaña Lima Retorna Segura que promueve el Ministerio de Educación (MINEDU).

 

En la misma Nota de Prensa se informa que en la actualidad, en todo el país, se ha incrementado a 8,012 servicios educativos que ofrecen clases semipresenciales a 363,795 estudiantes con la participación de 25,527 maestros.

 

En la próxima entrega, les contaremos cómo reinició las clases semipresenciales el Colegio La Casa de Cartón. No se lo pierda.

 

 

Notas

 

(1)  Sobre las razones para adoptar la Emergencia del Sistema Educativo Peruano y las medidas a ser implementadas, ver la página web de El Comercio del 25 de agosto. Fuente:

https://elcomercio.pe/peru/sistema-educativo-en-emergencia-por-que-el-gobierno-tomo-esta-decision-y-que-acciones-implementara-durante-la-pandemia-noticia/#:~:text=El%20%C3%BAltimo%20viernes%2C%20el%20Ejecutivo,la%20pandemia%20del%20COVID%20%2D19.

Para leer el Plan Nacional de Emergencia del Sistema Educativo Peruano, ver:

https://www.cne.gob.pe › publicaciones › 2021 y https://www.gob.pe ›  minedu

(2)  Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

(3)  Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.

  (4)  Recuperemos la educación. Página web de UNICEF. Fuente: https://www.unicef.org/

 (5) La relación comprende a los siguientes: Colegio Peruano Británico, Colegio San Silvestre, Colegio Pestalozzi, Colegio Franco Peruano, Colegio Hiram Bingham, Colegio Villa María Miraflores, Colegio Markham, Colegio Augusto Weberbauer, Colegio Inmaculado Corazón, Colegio Alexander Von Humboldt, San Ignacio de Recalde School, Cambridge College Lima y los nidos: IEI 42 Elizabeth Espejo de Marroquín, La Semilla Azul y Jardín de la Amistad.

 

lunes, 4 de octubre de 2021

Los Valores del ideario: La Creatividad

Los cuatro valores del Ideario, propuestos como actitudes a ser trabajadas en las aulas del colegio, tras constituirse en hábitos, se interrelacionan entre sí. La solidaridad requiere de enfoques creativos para plasmarse y ejercerse conforme cambian los tiempos y aparecen nuevos retos. La búsqueda de las verdades implica una renovación constante de métodos y técnicas, de adecuaciones a renovadas tecnologías de la información y el conocimiento que se modifican día a día y exigen la recreación de la forma en que indagamos científicamente las respuestas a las nuevas preguntas que se plantea esta generación, a diferencia de la anterior y de la que vendrá. El derecho a alcanzar una plena libertad individual y colectiva parece ser lo que menos cambia, pero igual, también demanda maneras alternativas para hacerla visible, abrir canales novedosos para que todas y todos puedan vivirla dignamente, con justicia, igualdad y equidad.


 

La creatividad surca los cuatro grandes valores de la misma forma en que la solidaridad los inunda, el afán por la verdad los airea o la libertad los abona. Se correlacionan y se influyen mutuamente al estilo de los ejes transversales de ciudadanía democrática y conciencia ecológica, que brindan cobertura longitudinal a todo el proyecto educativo, a cada una de sus áreas de trabajo, a cada proyecto, a cada actividad pedagógica que promueve experiencias de aprendizaje.

 

Pero, así como la solidaridad otorga fundamento afectivo, identidad e identificación con los demás para sentirse cercano, cálido y ocupado en la construcción del bienestar general mediante la cooperación, el servicio desinteresado y el amor incondicional; así también la búsqueda de verdad despliega soportes cognitivos e intelectuales que hagan posible plasmar mediante proyectos eco sostenibles, el bien común y la educación de calidad para todos; asimismo, tal como la libertad implica espacios, tiempos, accesos y oportunidades análogas para toda la ciudadanía en una saludable, responsable y participativa democracia; así pues, la creatividad será en todos los casos, la que sostiene la innovación y la apertura de nuevos caminos en las otras tres, la que fabrica con inventiva y novedad renovadas maneras y estilos de hacer las mismas o diferentes cosas. La creatividad es la artista y la divergente del grupo. Es la que puede proporcionar nuevos enfoques, diferente entendimiento de las cosas, así como transformar con originalidad cualquier aspecto de la vida.

 

En el Colegio La Casa de Cartón y desde EDUCALTER, el Centro de Educación Alternativa que lo promueve, se comprende la actitud creativa como “aquella que impulsa a responder innovadoramente a las situaciones que afronta el ser humano en su vida personal, académica y social y que, entre otros, favorece la sensibilidad y expresión artística a través de distintos lenguajes” (1).

 


Favorece también, la inventiva y la originalidad en la indagación científica y tecnológica. Plantearse nuevas preguntas ante hechos cotidianos o de interés académico, formular hipótesis novedosas para diseñar proyectos de investigación, plasmar en productos innovadores y útiles para resolver problemas prácticos o teóricos, implica hacer propia la creatividad como estilo de ser y estar en el mundo.

 

La cuestión ecológica requiere de una inédita manera de ver al medio ambiente y de buscar soluciones creativas a problemas de sobrevivencia de las especies. Modernas formas limpias de producir bienes en las industrias, con energías renovables y control de emisiones contaminantes para no seguir recalentando al planeta.

 

Todas y cada una de las diferentes esferas de la existencia pueden ser afrontadas creativamente. Desde la relación con uno mismo, las relaciones familiares y de pareja, pueden añadir un componente creativo y renovador. Los vínculos con los compañeros de trabajo, con la gente en la calle, pueden convertirse en un espacio alternativo si, por ejemplo, le sonreímos y saludamos a un desconocido. La maravilla de estar vivos se nos revela cuando cambiamos el estilo habitual de caminar cabizbajos y meditabundos por la ciudad y levantamos el rostro para mirar a los demás y evidenciar una actitud amplia y abierta hacia el contacto.


 

La sensibilidad que nos predispone al asombro, al descubrimiento, a admirar contemplativamente nuestro entorno: las personas, la naturaleza, las creaciones humanas de toda laya; la valoración del sentir, pensar y actuar siendo originalmente uno mismo; la flexibilidad ante todo orden de retos; el esfuerzo que supone disfrutar la ruta que trajinamos para llegar a una determinada meta y no solo estar pendientes del resultado de nuestro trabajo; el desplegar al máximo nuestro propio potencial a todo nivel, superando nuestras –muchas veces- auto impuestas limitaciones; el trabajo personal y social de hábitos y actitudes positivas que fundamenten nuestra opción por una escala de valores que nos permita desarrollar la espiritualidad y afrontar con serenidad la incertidumbre y los vaivenes de la vida, le producen un gran aporte al mundo que nos rodea, pero sobre todo, a nosotros mismos.

 

Hoy en día, para acercarnos a una sociedad más justa y equitativa, resulta tremendamente positivo, pacífico y creativo, cambiar uno mismo e irradiar esa transformación como una luz que abre el camino al cambio de los demás. Los valores del Ideario de La Casa de Cartón, el ejercicio creativo de la ciudadanía democrática y de la conciencia ecológica, -de asumirlos plenamente y ejercerlos-, pueden ser un sólido motor para el cambio personal y social, convertirse en esa luz que ilumine nuestro andar y el de los demás.

 

Fuerte abrazo y hasta pronto.


(1) Del Ideario de La Casa de Cartón, reformulado el 2021.






 

martes, 14 de septiembre de 2021

Los Valores del ideario: La Libertad

Una persona libre es aquella que no evidencia ataduras o dependencias mayores que le condicionen la vida para fluir y elegir. En el lenguaje cotidiano, se asocia libertad a independencia, a autonomía, a desapego, a una enorme capacidad de ser versátil y flexible ante las diferentes circunstancias y retos que presenta la vida.


Todos necesitamos aire, agua o líquidos, alimentos, vestidos, vivienda, pertenencia a una familia o grupo de referencia, afecto, acceso a medios de transporte, a educación, trabajo, recreación y un larguísimo etcétera. Satisfacer las necesidades humanas económicas, socio culturales, educativas, laborales, recreativas y hasta filosóficas, es un quehacer que abarca toda una vida si tenemos las posibilidades, condiciones y oportunidades favorables para lograrlo. Si no las tenemos, la vida se convierte en un afán inhumano de sobrevivencia, tal como la viven poco más del 30 % de peruanos afectados por la pandemia hoy en día (1). La pobreza restringe libertades e impide una toma de decisiones seleccionando opciones; pone techo demasiado bajo a las posibilidades humanas, así haya personas que son y se sientan libres en un contexto de carestía (2).

 

Libertad, en términos coloquiales, equivale a una actitud de desprendimiento general a la hora de satisfacer las necesidades humanas. No es necesario, ni mucho menos obligatorio, tener que utilizar determinada marca de bebidas, comidas, vestidos y otro largo etcétera de objetos, propiedades y lugares, para abastecernos de lo que la vida exige. Mientras mayor sea la flexibilidad para amoldarse a lo que hay, mayor la libertad del individuo o del grupo que integra.

 

Si nos planteamos la libertad como el punto medio de equilibrio entre dos extremos, podríamos distinguir el miedo a la libertad, por un lado; y al egocentrismo, por el otro. El miedo a la libertad implica seguir obedientemente al rebaño, sus reglas y parámetros sin cuestionamiento alguno; permitir que otros decidan lo que uno debe hacer, pensar y sentir para encontrar la paz del que no arriesga y se somete al mundo tal como está establecido. Al otro lado del espectro, se encuentra el ego inflado del egocéntrico: hago lo que quiero, cuando quiero, como quiero y no importan las consecuencias de mis actos ni a quienes afecte con ellos. Algunos denominarían libertinaje a esta manera de entender la libertad, que provoca un comportamiento individualista, discriminador e irresponsable con los demás y con el planeta Tierra.


 

A la mitad de camino entre ambos polos se encuentra la libertad, centrada y lúcida, esa que se postula en el Ideario del Colegio La Casa de Cartón. Veamos:

 

Una “actitud libre es aquella que, a partir de la conciencia crítica de la realidad, impulsa a actuar en consecuencia con autonomía y responsabilidad, permitiendo obrar con voluntad propia, sin mermar los derechos ajenos”, afirma literalmente el Ideario del colegio.

 

Para alcanzar la conciencia crítica de la realidad y la acción consecuente, se toma como punto de partida la autonomía y el autocontrol. Luego, se consideran la autoestima y la responsabilidad como componentes esenciales para perfilar una participación democrática en las esferas socio culturales y políticas que a cada quien le toque vivir como personas e integrantes de grupos, con un sentido de justicia equitativo e inclusivo.

 

La autonomía está relacionada con el desenvolvimiento físico, mental y espiritual, que permite a las personas actuar con criterio propio al satisfacer sus necesidades de acuerdo a edad y posibilidad. Implica desprendimiento de gustos, afectos y objetos con independencia de la tendencia consumista generalizada. Significa afirmarse como persona y como miembro de diferentes grupos, con seguridad, auto aceptación, tolerancia y flexibilidad. La consideración de que lo mismo que vale para mí, vale para los demás. Significa optar por un desarrollo sostenible respetuoso con las generaciones siguientes, consumiendo y produciendo lo que se necesita para favorecer la igualdad de oportunidades de sobrevivencia y calidad de vida para todos.

 

La autonomía, la autoestima, el autocontrol, una saludable auto aceptación del propio cuerpo y de uno mismo, así como una adecuada gestión de las emociones, son la base que hará posible desenvolverse con tino, mesura, realismo, pudiendo aprender de lo que nos toca vivir, sea positivo o negativo, viviendo con desapego en el aquí y el ahora.



Vivir el presente habiendo aprendido las lecciones del pasado y siendo amplio para afrontar compartiendo con alguien las experiencias del pasado, permite a las personas relacionarse armoniosamente consigo mismo y con los demás. La lógica humana parece radicar en que: si me respeto, respeto a otros; si me comprendo, comprendo, si me amo, puedo amar; si confío en mí, puedo confiar en los demás; si me acepto, los acepto; si me perdono, perdono.

Las habilidades y actitudes positivas que conocemos como asertividad, proactividad y resiliencia parten del hecho de sentirse bien con uno mismo, de cierta serenidad interior como para tomar decisiones responsables con lo que uno piensa y siente, para actuar en concordancia y mostrar integridad. Esa sensación de bienestar personal nos impulsa a dar lo mejor de nosotros en los grupos a los que pertenecemos o donde nos desenvolvemos. También incide positivamente a la hora de afrontar la incertidumbre y la adversidad.

 

El dar lo mejor de nosotros implica ser conscientes de las cualidades y de los defectos por mejorar, supone una justa autoevaluación de nosotros mismos. Así como las personas que viven en pobreza o en pobreza extrema ven limitadas sus posibilidades de ser libres, ya que no pueden elegir ni decidir sobre múltiples aspectos de sus vidas; así también, las personas inconscientes de sí mismos se alejan de la libertad ya que, al no poder reconocerse plenamente, son guiadas por ideas, actitudes y comportamientos basados en condicionamientos que suelen estar alimentados por el miedo, la vergüenza, la culpa, la cólera o el resentimiento. Estos cinco elementos son enemigos íntimos de la libertad. Ser libres supone liberarnos de opresiones, temores, debilidades, influencias inconscientes, acciones automáticas. Se pretende una verdadera libertad de ser.



Por el contrario, son buenos amigos de la libertad: la responsabilidad, la participación democrática y el sentido de justicia. El decidir asumir con solvencia determinadas tareas en todos los ámbitos de la vida: en el hogar, el colegio y los diferentes escenarios sociales, culturales, económicos o políticos donde se participe, comprometiéndose a aceptar y cumplir los quehaceres contraídos, nos habla de una libertad responsable y respetuosa de los demás, que considera las consecuencias de lo que uno hace o deja de hacer, así como el impacto que esto tiene en los demás, en uno mismo y en el medio ambiente.

Ya sea que una persona se constituya en líder de un grupo o sea un miembro más del equipo que conforma, la horizontalidad y participación democrática se configuran como valores en sí mismos, ya que el diálogo, el trato inclusivo y pluralista, que busca consensos en la toma de decisiones, permitirá consolidar un estilo de vida en la que los ciudadanos buscan el bienestar de todos como parte fundamental del logro personal. Algo así como: Soy libre y feliz si todos lo somos.

 

La convivencia saludable, por último, pasa por la identificación y defensa de los derechos humanos para todas y todos, así como por el compromiso con la construcción de una sociedad más justa, donde cada persona es un agente de cambio social. La búsqueda de igualdad de oportunidades y estilos de vida dignos y humanos para todos, erradicando la pobreza y la falta de accesos que supone, valorando la diversidad desde los enfoques intercultural y de género, aceptando la libertad de culto o la falta de este, así como respetando a los grupos minoritarios, son algunos de los cauces por donde discurre una ciudadanía democrática que enaltece a una persona libre.  

 

(1) Información vertida en el Programa La Encerrona de Marco Sifuentes (Setiembre del 2021), con motivo de la baja sufrida en las campañas de vacunación y los efectos de la pandemia en la economía nacional.

(2)  Según se afirma en la Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública del Instituto Nacional de Salud, el 19.5 % de las y los niños y niñas menores de 5 años presenta desnutrición crónica y anemia. Eso significa que uno de cada cinco menores está condenado a no desarrollar su cuerpo y su cerebro al máximo de su potencial. 

    Fuente: https://rpmesp.ins.gob.pe/rpmesp/article/view/377/2496

En el distrito de Acraquia en particular y en todos los distritos de la provincia de Tayacaja, en Huancavelica, donde el autor de este artículo trabajó durante tres años consecutivos (hasta el 2017), todos los menores de edad, estudiantes de las escuelas públicas de la provincia, presentaban desnutrición crónica. Obviamente, sus madres y padres, todos campesinos andinos, también. 



 

 

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Los Valores del ideario: La Búsqueda de Verdad

Esta segunda actitud fundamental del Ideario, la búsqueda de verdad, al igual que las demás, parte de la formación de hábitos saludables para llegar a constituirse en actitudes positivas, en la esperanza de que si las personas –los estudiantes, sus familiares y el equipo docente del colegio-, las asumen como sustantivas en sus vidas, se conviertan en parte de la escala de valores que orienta la existencia individual y colectiva.

 

 La búsqueda de la verdad abarca desde los grandes ideales que dan sentido a la vida, la verdad en términos filosóficos, hasta la averiguación de información mediante la investigación y la construcción de conocimientos con el aporte de cada estudiante en el proceso, guiados por sus maestras y maestros.



Sobre las grandes verdades y definiciones de las escalas de valores de los miembros de la comunidad educativa de La Casa de Cartón, se espera que cada familia, estudiante y docente, reflexione sobre las convicciones planteadas en el Ideario, enriqueciéndolas con las suyas propias y las adopte con plena responsabilidad y compromiso. Se propone a las familias y profesores que ingresan al colegio, que se identifiquen con los cuatro grandes valores del Ideario y que asuman el logro de estas actitudes positivas: solidaridad, verdad, libertad y creatividad, como el tránsito necesario para ordenar vivencial y conceptualmente, la búsqueda de verdades trascendentes en sus vidas.

 

Como aspiración pedagógica, la manera de trabajar la búsqueda de verdad en el colegio, considera prioritario apelar a la curiosidad natural de las niñas y niños. Se motiva esa inquietud por conocer y se promueven experiencias de aprendizaje que permiten dar rienda suelta a su curiosidad. Los proyectos de indagación científica se inician con preguntas relativas a lo que las y los estudiantes quieren saber y estudiar sobre algún tema. Después, se fomenta la observación atenta y concentrada, la exploración y la experimentación, para contestar las inquietudes o para plantearse nuevas preguntas. Se toma en cuenta los intereses, necesidades y posibilidades y se les asume como protagonistas de su propio aprendizaje con alta disposición a compartir saberes.

 

Este proceso gradual de acceso y sistematización de información de manera activa y participativa, requiere de esfuerzo. Se motiva y acompaña de forma personalizada a cada estudiante y a los sub grupos de trabajo que conforma, a que dé lo mejor de sí con alegría, orden y método, para que la decisión de ser parte del equipo que integra les permita a todos gozar de un buen ambiente de trabajo, lúdico y entretenido, a la vez que tenaz y perseverante para alcanzar las metas que se han propuesto.



Así como el método y la autodisciplina ayudan a buscar información, compartirla y analizarla críticamente para construir saberes, así también se pretende que el trabajo cooperativo con miras a la socialización de conocimiento le permita, a cada persona que integra un salón, auto conocerse, aceptarse y valorarse como ser humano.  

 

Para alcanzar el autoconocimiento y una autoestima lo más alejada de las inflaciones y deflaciones del ego, es preciso trabajar con los niños y las niñas la honestidad. Ser honestos, veraces con uno mismo y con los demás, genera auto aceptación y confianza en las cualidades que se tienen, así como asumir autocríticamente lo que se puede mejorar de uno mismo. La objetividad del auto análisis, la conciencia de sí como persona y miembro de un colectivo, la objetividad, la sinceridad, la franqueza respetuosa, el cumplir compromisos y el acatar la palabra empeñada, no hacen más que fortalecer la imagen ética e íntegra de sí mismo, fomentando una autoestima serena y equilibrada, que deviene en ser auténtico, el ser quien se es, en el mejor esfuerzo por armonizar lo que se siente y piensa en coherencia con cómo se actúa.

 

La criticidad es uno de los componentes más valorados dentro de la búsqueda de las verdades. Verdades filosóficas y trascendentes que dan sentido a la vida, verdades cognoscitivas que permiten buscar activamente información para conocer y aprender individual y colectivamente, siendo protagonistas de su propio proceso; verdades personales que posibilitan la conciencia, la transparencia, la consistencia, la integridad y la coherencia. Además, se valora la criticidad ante las ocurrencias de la realidad concreta que cada quien vive y de la sociedad en su conjunto, observando con ojos cuestionadores las contradicciones, inequidades e injusticias del sistema que enmarca el estilo de vida que la especie humana tiene hoy en día, así como las variables históricas, sociales, culturales, económicas, políticas y filosóficas que le dieron forma.  

 

Trabajar explícitamente la criticidad implica identificar, comprender e interpretar las distintas ubicaciones de las personas en contexto que les ha tocado vivir, así como las diferentes realidades que la convivencia humana presenta. Supone no dejarse llevar por las modas, ni por el consumismo, ni por las ideas y maneras de entender generalizadas que suelen justificar las inequidades, sino, por el contrario, tener independencia de criterio y opinión suficientes como para develar las verdaderas intenciones detrás del statu quo: el afán de poder, lucro y estatus, que tanto daño generan a sectores mayoritarios de la población mundial y al medio ambiente que sustenta todas las formas de vida.

En síntesis, el Ideario del Colegio La Casa de Cartón define operacionalmente la actitud de Búsqueda de la Verdad como “aquella que induce a una apertura comprensiva, crítica y transformadora de sí mismo y de la realidad en torno, persiguiendo una consistencia y coherencia de vida”.

Es muy claro que la búsqueda de verdad se articula y ensambla sólidamente con la solidaridad, la libertad y la creatividad. Las cuatro actitudes fundamentales del Ideario, que pueden convertirse en valores si las personas así lo asumen, están íntimamente interrelacionadas y son el sustento axiológico de la ciudadanía democrática y de la conciencia ecológica.

En el próximo artículo, la libertad pasará a primer plano. Hasta pronto.