lunes, 4 de octubre de 2021

Los Valores del ideario: La Creatividad

Los cuatro valores del Ideario, propuestos como actitudes a ser trabajadas en las aulas del colegio, tras constituirse en hábitos, se interrelacionan entre sí. La solidaridad requiere de enfoques creativos para plasmarse y ejercerse conforme cambian los tiempos y aparecen nuevos retos. La búsqueda de las verdades implica una renovación constante de métodos y técnicas, de adecuaciones a renovadas tecnologías de la información y el conocimiento que se modifican día a día y exigen la recreación de la forma en que indagamos científicamente las respuestas a las nuevas preguntas que se plantea esta generación, a diferencia de la anterior y de la que vendrá. El derecho a alcanzar una plena libertad individual y colectiva parece ser lo que menos cambia, pero igual, también demanda maneras alternativas para hacerla visible, abrir canales novedosos para que todas y todos puedan vivirla dignamente, con justicia, igualdad y equidad.


 

La creatividad surca los cuatro grandes valores de la misma forma en que la solidaridad los inunda, el afán por la verdad los airea o la libertad los abona. Se correlacionan y se influyen mutuamente al estilo de los ejes transversales de ciudadanía democrática y conciencia ecológica, que brindan cobertura longitudinal a todo el proyecto educativo, a cada una de sus áreas de trabajo, a cada proyecto, a cada actividad pedagógica que promueve experiencias de aprendizaje.

 

Pero, así como la solidaridad otorga fundamento afectivo, identidad e identificación con los demás para sentirse cercano, cálido y ocupado en la construcción del bienestar general mediante la cooperación, el servicio desinteresado y el amor incondicional; así también la búsqueda de verdad despliega soportes cognitivos e intelectuales que hagan posible plasmar mediante proyectos eco sostenibles, el bien común y la educación de calidad para todos; asimismo, tal como la libertad implica espacios, tiempos, accesos y oportunidades análogas para toda la ciudadanía en una saludable, responsable y participativa democracia; así pues, la creatividad será en todos los casos, la que sostiene la innovación y la apertura de nuevos caminos en las otras tres, la que fabrica con inventiva y novedad renovadas maneras y estilos de hacer las mismas o diferentes cosas. La creatividad es la artista y la divergente del grupo. Es la que puede proporcionar nuevos enfoques, diferente entendimiento de las cosas, así como transformar con originalidad cualquier aspecto de la vida.

 

En el Colegio La Casa de Cartón y desde EDUCALTER, el Centro de Educación Alternativa que lo promueve, se comprende la actitud creativa como “aquella que impulsa a responder innovadoramente a las situaciones que afronta el ser humano en su vida personal, académica y social y que, entre otros, favorece la sensibilidad y expresión artística a través de distintos lenguajes” (1).

 


Favorece también, la inventiva y la originalidad en la indagación científica y tecnológica. Plantearse nuevas preguntas ante hechos cotidianos o de interés académico, formular hipótesis novedosas para diseñar proyectos de investigación, plasmar en productos innovadores y útiles para resolver problemas prácticos o teóricos, implica hacer propia la creatividad como estilo de ser y estar en el mundo.

 

La cuestión ecológica requiere de una inédita manera de ver al medio ambiente y de buscar soluciones creativas a problemas de sobrevivencia de las especies. Modernas formas limpias de producir bienes en las industrias, con energías renovables y control de emisiones contaminantes para no seguir recalentando al planeta.

 

Todas y cada una de las diferentes esferas de la existencia pueden ser afrontadas creativamente. Desde la relación con uno mismo, las relaciones familiares y de pareja, pueden añadir un componente creativo y renovador. Los vínculos con los compañeros de trabajo, con la gente en la calle, pueden convertirse en un espacio alternativo si, por ejemplo, le sonreímos y saludamos a un desconocido. La maravilla de estar vivos se nos revela cuando cambiamos el estilo habitual de caminar cabizbajos y meditabundos por la ciudad y levantamos el rostro para mirar a los demás y evidenciar una actitud amplia y abierta hacia el contacto.


 

La sensibilidad que nos predispone al asombro, al descubrimiento, a admirar contemplativamente nuestro entorno: las personas, la naturaleza, las creaciones humanas de toda laya; la valoración del sentir, pensar y actuar siendo originalmente uno mismo; la flexibilidad ante todo orden de retos; el esfuerzo que supone disfrutar la ruta que trajinamos para llegar a una determinada meta y no solo estar pendientes del resultado de nuestro trabajo; el desplegar al máximo nuestro propio potencial a todo nivel, superando nuestras –muchas veces- auto impuestas limitaciones; el trabajo personal y social de hábitos y actitudes positivas que fundamenten nuestra opción por una escala de valores que nos permita desarrollar la espiritualidad y afrontar con serenidad la incertidumbre y los vaivenes de la vida, le producen un gran aporte al mundo que nos rodea, pero sobre todo, a nosotros mismos.

 

Hoy en día, para acercarnos a una sociedad más justa y equitativa, resulta tremendamente positivo, pacífico y creativo, cambiar uno mismo e irradiar esa transformación como una luz que abre el camino al cambio de los demás. Los valores del Ideario de La Casa de Cartón, el ejercicio creativo de la ciudadanía democrática y de la conciencia ecológica, -de asumirlos plenamente y ejercerlos-, pueden ser un sólido motor para el cambio personal y social, convertirse en esa luz que ilumine nuestro andar y el de los demás.

 

Fuerte abrazo y hasta pronto.


(1) Del Ideario de La Casa de Cartón, reformulado el 2021.






 

martes, 14 de septiembre de 2021

Los Valores del ideario: La Libertad

Una persona libre es aquella que no evidencia ataduras o dependencias mayores que le condicionen la vida para fluir y elegir. En el lenguaje cotidiano, se asocia libertad a independencia, a autonomía, a desapego, a una enorme capacidad de ser versátil y flexible ante las diferentes circunstancias y retos que presenta la vida.


Todos necesitamos aire, agua o líquidos, alimentos, vestidos, vivienda, pertenencia a una familia o grupo de referencia, afecto, acceso a medios de transporte, a educación, trabajo, recreación y un larguísimo etcétera. Satisfacer las necesidades humanas económicas, socio culturales, educativas, laborales, recreativas y hasta filosóficas, es un quehacer que abarca toda una vida si tenemos las posibilidades, condiciones y oportunidades favorables para lograrlo. Si no las tenemos, la vida se convierte en un afán inhumano de sobrevivencia, tal como la viven poco más del 30 % de peruanos afectados por la pandemia hoy en día (1). La pobreza restringe libertades e impide una toma de decisiones seleccionando opciones; pone techo demasiado bajo a las posibilidades humanas, así haya personas que son y se sientan libres en un contexto de carestía (2).

 

Libertad, en términos coloquiales, equivale a una actitud de desprendimiento general a la hora de satisfacer las necesidades humanas. No es necesario, ni mucho menos obligatorio, tener que utilizar determinada marca de bebidas, comidas, vestidos y otro largo etcétera de objetos, propiedades y lugares, para abastecernos de lo que la vida exige. Mientras mayor sea la flexibilidad para amoldarse a lo que hay, mayor la libertad del individuo o del grupo que integra.

 

Si nos planteamos la libertad como el punto medio de equilibrio entre dos extremos, podríamos distinguir el miedo a la libertad, por un lado; y al egocentrismo, por el otro. El miedo a la libertad implica seguir obedientemente al rebaño, sus reglas y parámetros sin cuestionamiento alguno; permitir que otros decidan lo que uno debe hacer, pensar y sentir para encontrar la paz del que no arriesga y se somete al mundo tal como está establecido. Al otro lado del espectro, se encuentra el ego inflado del egocéntrico: hago lo que quiero, cuando quiero, como quiero y no importan las consecuencias de mis actos ni a quienes afecte con ellos. Algunos denominarían libertinaje a esta manera de entender la libertad, que provoca un comportamiento individualista, discriminador e irresponsable con los demás y con el planeta Tierra.


 

A la mitad de camino entre ambos polos se encuentra la libertad, centrada y lúcida, esa que se postula en el Ideario del Colegio La Casa de Cartón. Veamos:

 

Una “actitud libre es aquella que, a partir de la conciencia crítica de la realidad, impulsa a actuar en consecuencia con autonomía y responsabilidad, permitiendo obrar con voluntad propia, sin mermar los derechos ajenos”, afirma literalmente el Ideario del colegio.

 

Para alcanzar la conciencia crítica de la realidad y la acción consecuente, se toma como punto de partida la autonomía y el autocontrol. Luego, se consideran la autoestima y la responsabilidad como componentes esenciales para perfilar una participación democrática en las esferas socio culturales y políticas que a cada quien le toque vivir como personas e integrantes de grupos, con un sentido de justicia equitativo e inclusivo.

 

La autonomía está relacionada con el desenvolvimiento físico, mental y espiritual, que permite a las personas actuar con criterio propio al satisfacer sus necesidades de acuerdo a edad y posibilidad. Implica desprendimiento de gustos, afectos y objetos con independencia de la tendencia consumista generalizada. Significa afirmarse como persona y como miembro de diferentes grupos, con seguridad, auto aceptación, tolerancia y flexibilidad. La consideración de que lo mismo que vale para mí, vale para los demás. Significa optar por un desarrollo sostenible respetuoso con las generaciones siguientes, consumiendo y produciendo lo que se necesita para favorecer la igualdad de oportunidades de sobrevivencia y calidad de vida para todos.

 

La autonomía, la autoestima, el autocontrol, una saludable auto aceptación del propio cuerpo y de uno mismo, así como una adecuada gestión de las emociones, son la base que hará posible desenvolverse con tino, mesura, realismo, pudiendo aprender de lo que nos toca vivir, sea positivo o negativo, viviendo con desapego en el aquí y el ahora.



Vivir el presente habiendo aprendido las lecciones del pasado y siendo amplio para afrontar compartiendo con alguien las experiencias del pasado, permite a las personas relacionarse armoniosamente consigo mismo y con los demás. La lógica humana parece radicar en que: si me respeto, respeto a otros; si me comprendo, comprendo, si me amo, puedo amar; si confío en mí, puedo confiar en los demás; si me acepto, los acepto; si me perdono, perdono.

Las habilidades y actitudes positivas que conocemos como asertividad, proactividad y resiliencia parten del hecho de sentirse bien con uno mismo, de cierta serenidad interior como para tomar decisiones responsables con lo que uno piensa y siente, para actuar en concordancia y mostrar integridad. Esa sensación de bienestar personal nos impulsa a dar lo mejor de nosotros en los grupos a los que pertenecemos o donde nos desenvolvemos. También incide positivamente a la hora de afrontar la incertidumbre y la adversidad.

 

El dar lo mejor de nosotros implica ser conscientes de las cualidades y de los defectos por mejorar, supone una justa autoevaluación de nosotros mismos. Así como las personas que viven en pobreza o en pobreza extrema ven limitadas sus posibilidades de ser libres, ya que no pueden elegir ni decidir sobre múltiples aspectos de sus vidas; así también, las personas inconscientes de sí mismos se alejan de la libertad ya que, al no poder reconocerse plenamente, son guiadas por ideas, actitudes y comportamientos basados en condicionamientos que suelen estar alimentados por el miedo, la vergüenza, la culpa, la cólera o el resentimiento. Estos cinco elementos son enemigos íntimos de la libertad. Ser libres supone liberarnos de opresiones, temores, debilidades, influencias inconscientes, acciones automáticas. Se pretende una verdadera libertad de ser.



Por el contrario, son buenos amigos de la libertad: la responsabilidad, la participación democrática y el sentido de justicia. El decidir asumir con solvencia determinadas tareas en todos los ámbitos de la vida: en el hogar, el colegio y los diferentes escenarios sociales, culturales, económicos o políticos donde se participe, comprometiéndose a aceptar y cumplir los quehaceres contraídos, nos habla de una libertad responsable y respetuosa de los demás, que considera las consecuencias de lo que uno hace o deja de hacer, así como el impacto que esto tiene en los demás, en uno mismo y en el medio ambiente.

Ya sea que una persona se constituya en líder de un grupo o sea un miembro más del equipo que conforma, la horizontalidad y participación democrática se configuran como valores en sí mismos, ya que el diálogo, el trato inclusivo y pluralista, que busca consensos en la toma de decisiones, permitirá consolidar un estilo de vida en la que los ciudadanos buscan el bienestar de todos como parte fundamental del logro personal. Algo así como: Soy libre y feliz si todos lo somos.

 

La convivencia saludable, por último, pasa por la identificación y defensa de los derechos humanos para todas y todos, así como por el compromiso con la construcción de una sociedad más justa, donde cada persona es un agente de cambio social. La búsqueda de igualdad de oportunidades y estilos de vida dignos y humanos para todos, erradicando la pobreza y la falta de accesos que supone, valorando la diversidad desde los enfoques intercultural y de género, aceptando la libertad de culto o la falta de este, así como respetando a los grupos minoritarios, son algunos de los cauces por donde discurre una ciudadanía democrática que enaltece a una persona libre.  

 

(1) Información vertida en el Programa La Encerrona de Marco Sifuentes (Setiembre del 2021), con motivo de la baja sufrida en las campañas de vacunación y los efectos de la pandemia en la economía nacional.

(2)  Según se afirma en la Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública del Instituto Nacional de Salud, el 19.5 % de las y los niños y niñas menores de 5 años presenta desnutrición crónica y anemia. Eso significa que uno de cada cinco menores está condenado a no desarrollar su cuerpo y su cerebro al máximo de su potencial. 

    Fuente: https://rpmesp.ins.gob.pe/rpmesp/article/view/377/2496

En el distrito de Acraquia en particular y en todos los distritos de la provincia de Tayacaja, en Huancavelica, donde el autor de este artículo trabajó durante tres años consecutivos (hasta el 2017), todos los menores de edad, estudiantes de las escuelas públicas de la provincia, presentaban desnutrición crónica. Obviamente, sus madres y padres, todos campesinos andinos, también. 



 

 

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Los Valores del ideario: La Búsqueda de Verdad

Esta segunda actitud fundamental del Ideario, la búsqueda de verdad, al igual que las demás, parte de la formación de hábitos saludables para llegar a constituirse en actitudes positivas, en la esperanza de que si las personas –los estudiantes, sus familiares y el equipo docente del colegio-, las asumen como sustantivas en sus vidas, se conviertan en parte de la escala de valores que orienta la existencia individual y colectiva.

 

 La búsqueda de la verdad abarca desde los grandes ideales que dan sentido a la vida, la verdad en términos filosóficos, hasta la averiguación de información mediante la investigación y la construcción de conocimientos con el aporte de cada estudiante en el proceso, guiados por sus maestras y maestros.



Sobre las grandes verdades y definiciones de las escalas de valores de los miembros de la comunidad educativa de La Casa de Cartón, se espera que cada familia, estudiante y docente, reflexione sobre las convicciones planteadas en el Ideario, enriqueciéndolas con las suyas propias y las adopte con plena responsabilidad y compromiso. Se propone a las familias y profesores que ingresan al colegio, que se identifiquen con los cuatro grandes valores del Ideario y que asuman el logro de estas actitudes positivas: solidaridad, verdad, libertad y creatividad, como el tránsito necesario para ordenar vivencial y conceptualmente, la búsqueda de verdades trascendentes en sus vidas.

 

Como aspiración pedagógica, la manera de trabajar la búsqueda de verdad en el colegio, considera prioritario apelar a la curiosidad natural de las niñas y niños. Se motiva esa inquietud por conocer y se promueven experiencias de aprendizaje que permiten dar rienda suelta a su curiosidad. Los proyectos de indagación científica se inician con preguntas relativas a lo que las y los estudiantes quieren saber y estudiar sobre algún tema. Después, se fomenta la observación atenta y concentrada, la exploración y la experimentación, para contestar las inquietudes o para plantearse nuevas preguntas. Se toma en cuenta los intereses, necesidades y posibilidades y se les asume como protagonistas de su propio aprendizaje con alta disposición a compartir saberes.

 

Este proceso gradual de acceso y sistematización de información de manera activa y participativa, requiere de esfuerzo. Se motiva y acompaña de forma personalizada a cada estudiante y a los sub grupos de trabajo que conforma, a que dé lo mejor de sí con alegría, orden y método, para que la decisión de ser parte del equipo que integra les permita a todos gozar de un buen ambiente de trabajo, lúdico y entretenido, a la vez que tenaz y perseverante para alcanzar las metas que se han propuesto.



Así como el método y la autodisciplina ayudan a buscar información, compartirla y analizarla críticamente para construir saberes, así también se pretende que el trabajo cooperativo con miras a la socialización de conocimiento le permita, a cada persona que integra un salón, auto conocerse, aceptarse y valorarse como ser humano.  

 

Para alcanzar el autoconocimiento y una autoestima lo más alejada de las inflaciones y deflaciones del ego, es preciso trabajar con los niños y las niñas la honestidad. Ser honestos, veraces con uno mismo y con los demás, genera auto aceptación y confianza en las cualidades que se tienen, así como asumir autocríticamente lo que se puede mejorar de uno mismo. La objetividad del auto análisis, la conciencia de sí como persona y miembro de un colectivo, la objetividad, la sinceridad, la franqueza respetuosa, el cumplir compromisos y el acatar la palabra empeñada, no hacen más que fortalecer la imagen ética e íntegra de sí mismo, fomentando una autoestima serena y equilibrada, que deviene en ser auténtico, el ser quien se es, en el mejor esfuerzo por armonizar lo que se siente y piensa en coherencia con cómo se actúa.

 

La criticidad es uno de los componentes más valorados dentro de la búsqueda de las verdades. Verdades filosóficas y trascendentes que dan sentido a la vida, verdades cognoscitivas que permiten buscar activamente información para conocer y aprender individual y colectivamente, siendo protagonistas de su propio proceso; verdades personales que posibilitan la conciencia, la transparencia, la consistencia, la integridad y la coherencia. Además, se valora la criticidad ante las ocurrencias de la realidad concreta que cada quien vive y de la sociedad en su conjunto, observando con ojos cuestionadores las contradicciones, inequidades e injusticias del sistema que enmarca el estilo de vida que la especie humana tiene hoy en día, así como las variables históricas, sociales, culturales, económicas, políticas y filosóficas que le dieron forma.  

 

Trabajar explícitamente la criticidad implica identificar, comprender e interpretar las distintas ubicaciones de las personas en contexto que les ha tocado vivir, así como las diferentes realidades que la convivencia humana presenta. Supone no dejarse llevar por las modas, ni por el consumismo, ni por las ideas y maneras de entender generalizadas que suelen justificar las inequidades, sino, por el contrario, tener independencia de criterio y opinión suficientes como para develar las verdaderas intenciones detrás del statu quo: el afán de poder, lucro y estatus, que tanto daño generan a sectores mayoritarios de la población mundial y al medio ambiente que sustenta todas las formas de vida.

En síntesis, el Ideario del Colegio La Casa de Cartón define operacionalmente la actitud de Búsqueda de la Verdad como “aquella que induce a una apertura comprensiva, crítica y transformadora de sí mismo y de la realidad en torno, persiguiendo una consistencia y coherencia de vida”.

Es muy claro que la búsqueda de verdad se articula y ensambla sólidamente con la solidaridad, la libertad y la creatividad. Las cuatro actitudes fundamentales del Ideario, que pueden convertirse en valores si las personas así lo asumen, están íntimamente interrelacionadas y son el sustento axiológico de la ciudadanía democrática y de la conciencia ecológica.

En el próximo artículo, la libertad pasará a primer plano. Hasta pronto.  



miércoles, 18 de agosto de 2021

Los Valores del ideario: La Solidaridad

En el presente artículo, se dará inicio a una serie de publicaciones relacionadas con los valores y actitudes positivas del Ideario del Colegio La Casa de Cartón. Estos valores y actitudes se establecieron como fundamentos de la pedagogía que el Centro de Educación Alternativa – EDUCALTER, fundado en 1983, propondría para el proyecto de educación escolarizada, que daría lugar al colegio en el año siguiente.

 

Durante 1983 y liderados por Mariano Moragues, se revisaron diferentes proyectos educativos de todo el mundo, así como sus fuentes filosóficas y psicológicas. Makarenko, Tolstoy y las escuelas rusas de avanzada; Summerhil y la educación democrática de Neil en Inglaterra; la Escuela Barbiana de Milani y la educación personalizada de Montessori en Italia; la pedagogía progresiva de Dewey en Estados Unidos; Freire y la pedagogía del oprimido en Brasil, Freinet y la escuela nueva francesa, junto con tantos autores de la Pedagogía Activa, que revolucionaron la educación y sus fundamentos en sus respectivos países de origen, fueron examinados en ese lapso. También se analizaron los lineamientos de Piaget, Freud, Watson, Skinner, Bloom y otros psicólogos que aportaron a redefinir los postulados de la pedagogía vigente.

 

 

Se realizó el Primer Encuentro de Colegios Alternativos y se pudo recoger, así participaran o no en el evento, las experiencias educativas del Colegio Cooperativo San Felipe -pionero en educación alternativa de Lima-, del Colegio Los Reyes Rojos, del Colegio José Antonio Encinas, del Colegio Héctor de Cárdenas y del Colegio Atusparia. También fue un gran aporte la participación del Nido ABC y de La Escalerita, entre otros centros de educación inicial con propuestas innovadoras. Por último, el encuentro vivencial, en el lugar de trabajo, con los proyectos innovadores del MANTHOC (Movimiento de Adolescentes y Niños Trabajadores Hijos de Obreros Cristianos), dirigido por Cusiánovich, y el de Los Niños Trabajadores del Mercado de Frutas de Cerro El Pino, con Siguas al frente, quienes orientaban a los niños y niñas trabajadores en la calle sobre sus derechos y una vida digna, fue altamente formativo y terminó de ayudar a ponerle los “pies en tierra” a los lineamientos del colegio.  

 

Con todos esos elementos filosóficos, educativos y psicológicos -y muchos más que se han omitido en este sucinto recuento-, se establecieron como valores decisivos para el proyecto educativo de La Casa de Cartón: la Solidaridad, la Búsqueda de Verdad, la Libertad y la Creatividad.

 

Sin que exista una jerarquía de valores predeterminada, ya que todos son importantes en educación y en la vida, hubo consenso en destacar a la solidaridad como el valor por excelencia. Hace treinta y siete años, al igual que hoy, la solidaridad se presentaba y se presenta como la más profunda urgencia humana, ante las iniquidades en el acceso a bienes y servicios, las discriminaciones étnicas, los maltratos y explotaciones de unos pocos sobre poblaciones enteras, el machismo, la falta de igualdad entre los géneros, las abismales diferencias entre los sectores rurales y los urbanos, así como entre pocas zonas urbanas prósperas y aquellas en la marginalidad.

 


La solidaridad tuvo y tiene la potestad de humanizar a los miembros de las sociedades, de sensibilizarlos ante las necesidades vitales de los demás, ante la posibilidad de una verdadera sociedad democrática, con agua, comida saludable y una vivienda digna para todos, con una educación de calidad para las mayorías y minorías, con áreas verdes y campos deportivos. La solidaridad puede transformar a las personas hacia una ciudadanía democrática y hacia mayores niveles de consciencia social, cultural y ecológica para una convivencia más armónica entre humanos y con el ambiente que nos permite existir.

 

La solidaridad, que va hermanada a la justicia, estuvo vigente hace 37 años y más, y está vigente hoy, hasta quizás con más fuerza por la amenaza planetaria que los sapiens venimos infligiendo al planeta y a sus habitantes. Es por ello que, en el Ideario del colegio, actualizado este año (2021), se dice de la Solidaridad que Es una actitud que induce a responder a las necesidades humanas con sensibilidad y sentido de justicia, a partir de la identificación y valorización de la propia dignidad y la de los demás, complementando la autorrealización con la realización colectiva”.

 

Al educar a las y los estudiantes del Colegio La Casa de Cartón, se toma como punto de partida la valoración y el respeto, que se aplica al cuidado y mantenimiento de la naturaleza y de los objetos de la escuela, al buen trato a sí mismo y a los demás considerando los derechos fundamentales de las personas, con los deberes y compromisos concomitantes, para que todos los seres humanos puedan alcanzar una vida digna.



El segundo componente de la solidaridad es la sensibilidad, que implica reconocer al otro como ser total, con un mundo de vivencias y con sus características propias, al igual que el de uno mismo. Significa que uno se acerca al otro tratando de desarrollar la empatía, la comprensión y la compasión, que permite adoptar la perspectiva del otro sin perder objetividad, pero con resonancia afectiva. De la aceptación y comprensión de uno mismo se pasa a la aceptación y comprensión inclusiva del otro, con una inteligencia emocional práctica que puede devenir en compromiso y participación social.

 

El tercer elemento contemplado en el Ideario, en lo que a solidaridad se refiere, es la convivencia e integración. El buen trato deviene en amabilidad y afectuosidad en las relaciones cotidianas, rechazando cualquier forma de prejuicio, discriminación, estigmatización y –menos aún- acoso o cargamontón. Se promueve que se reconozcan como parte de un grupo, motivados por las ocurrencias de este y su organización, por el buen ambiente de estudio, trabajo y juego, sin aislarse ni aislar.

 

El compartir fue y es un buen sinónimo de ser solidario. Se comparten objetos, juegos, experiencias, ideas, sentimientos, estudios y trabajo, con compañerismo y en el marco grande de una cultura de paz. Esa cultura significa resolver conflictos a través del diálogo y sin pleitos y menos aún, violencia.

 

Otro componente es el servicio, entendido como disposición de ayuda efectiva a los demás en todos los ámbitos de la vida. El estar atento a las necesidades de los otros con una actitud de desprendimiento, desinterés o humildad, constituye una de las ambiciones axiológicas del colegio que se fomenta a diario pero que resulta un reto interesantísimo de alcanzar, en uno mismo primero, para poderlo dar a los demás después.


 

La responsabilidad planetaria y la defensa de la supervivencia de todas las especies que lo habitan, dentro de la idea fuerza del desarrollo sostenible, es uno de los añadidos al Ideario que ha realizado este año el equipo de EDUCALTER, liderado por Susana de Vivanco, y que se ha parafraseado en el presente artículo.

 

No se pierda el próximo artículo del Blog de La casa de Cartón que tocará el tema: La búsqueda de verdad. Hasta pronto.

 




 

 

miércoles, 4 de agosto de 2021

Recuento semestral sobre el ambiente – Capítulo II

En el presente artículo, continuaremos pasando revista a las fechas importantes que celebra la humanidad sobre el ambiente, para fomentar su cuidado y llegar a consensos legales, políticos y ciudadanos que permitan la preservación de nuestro planeta.

 

En mayo se conmemora el Día Mundial de la Luz (el 16) y el Día Mundial Sin Tabaco (el 31). 

 

La luz, -al igual que el agua, el aire y el calor-, es fundamental para la vida en general. Todas las especies vegetales, por ejemplo, realizan la fotosíntesis gracias a la luz solar, que consiste en transformar la energía luminosa en materia orgánica dentro de las plantas, convirtiéndola en azúcares, minerales, agua y oxígeno.

 

La luz solar establece el día y la noche, las estaciones y sus implicancias en el ciclo agrícola y pecuario, que fueron la base de la manera de construir cultura por parte de los sapiens. El manejo del fuego, descubierto antes de la revolución agraria, en la prehistoria de los cazadores y recolectores, fue el inicio de una serie de descubrimientos e inventos que nos permitió pasar de fogatas y teas, a velas y candelabros, hasta llegar a la revolución industrial de la luz eléctrica y el láser.  

 

 

Las nociones y la utilización práctica de la luz, han permitido al ser humano tener una visión cada vez más científica y consistente del espacio, del tiempo y de la vida misma. El aprovechamiento tecnológico de las propiedades de la luz ha alcanzado niveles insospechados en la ciencia, la medicina, las comunicaciones y en el manejo de la energía, así como en la cultura, el arte, la educación y el desarrollo sostenible. Este día es un llamado al fortalecimiento de la cooperación científica entre las naciones, en homenaje a la invención del láser por Maiman en 1960, para implementar medidas ciudadanas que fomenten la paz y métodos de producción limpios que aporten a la sostenibilidad de los ecosistemas vitales.

 

La Organización Mundial de la Salud, promueve el Día del No Fumador o Día Sin Tabaco, dado el carácter pandémico y altamente nocivo de tan nefasto hábito. El 12 % del total de muertes en el mundo están directamente asociadas al tabaquismo. Un alto porcentaje de muertes por infartos al corazón se vinculan indirectamente al fumar.

 

En junio, todos los años se conmemora el Día Mundial del Ambiente (el 5), el Día Internacional de la Lucha contra la Pesca Ilegal, No Declarada y No reglamentada (también el 5 de junio), el Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos (el 7), el Día Mundial de los Océanos (el 8), el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación (el 17), el Día de la Gastronomía Sostenible (el 18) y el Día Internacional de los Trópicos (el 29).

 

El Día Mundial del Ambiente engloba todas las iniciativas relacionadas con la preservación y cuidado de la ecología planetaria. Los temas sobre: manejo de ecosistemas y diversidad biológica, gobernanza ambiental y cuidado de las especies de flora y fauna, uso eficiente de recursos, cambio climático, desastres naturales y conflictos sociales por depredación ambiental, productos químicos y desechos (del mercurio especialmente por su letalidad), son considerados por las Naciones Unidas desde la óptica de la sostenibilidad (1).

 

En el marco de esta celebración, se destaca a personas o instituciones que realizan esfuerzos para preservar o recuperar aspectos comprometidos del ambiente o que vienen logrando prácticas saludables para manejar los recursos con altos niveles de eficiencia. Asimismo, se efectúa una revisión minuciosa de aquellas actividades humanas y proyectos productivos que depredan y atentan contra el medio, con el fin de denunciarlas y reducir su impacto negativo en los ecosistemas.

 

 

La idea fuerza para las celebraciones del 2021 ha sido la restauración de los ecosistemas, sobre los cuales se sustentan todas las formas de vida planetaria y los factores que la permiten (agua, aire, calor y luz).

 

El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA o UNEP), propone múltiples maneras sencillas de apoyar comprometidamente a la restauración de los ecosistemas: “Plantar árboles, reverdecer ciudades, reintroducir especies silvestres en los jardines, cambiar la dieta o limpiar ríos y costas”, escriben como ejemplos en su página web.

 

Muchas de estas maneras sencillas se realizan metódicamente en el Colegio La Casa de Cartón. Por ejemplo: el manejo de residuos orgánicos (restos de frutas, verduras y otros alimentos), mediante los ecosilos o el compostaje. La reutilización de la mayor cantidad de residuos (no orgánicos), con la consigna de “Re usa, recicla, reduce”. La siembra de plantas medicinales para contar con “botiquines naturales” o plantar especies de pan llevar en el huerto escolar, son algunas de las actividades que apoyan la restauración ecosistémica desde la escuela. Al menos dos veces al año, todos los estudiantes con sus docentes se dirigen a los Pantanos de Villa y a las orillas del mar a retirar desechos. Es urgente y necesario educar a las chicas y chicos en un estilo de ciudadanía ecológica que les permita hacer las paces con el ambiente y difundir en sus hogares el respeto y la acción coherente en el cuidado de la naturaleza.  

 

Los otros Días Mundiales rememorados en junio, se enmarcan dentro de los grandes criterios que implica la toma de conciencia en favor del ambiente en general y de las áreas temáticas descritas líneas arriba. La Pesca Ilegal, aquella que depreda indiscriminadamente, de forma clandestina y sin control, a especies marinas que requieren la consideración de su ciclo vital y de la cantidad de bancos de peces para efectuar una explotación sostenible, supone la articulación de esfuerzos entre las naciones costeras para formalizar y normar dicha actividad productiva, como se vio en el artículo anterior al hablar del atún.

 


Idénticos esfuerzos son necesarios para evitar la tala indiscriminada de árboles en zonas silvestres, en selvas y bosques, especialmente en los trópicos, ya que la falta de supervisión y control, ocasiona la nefasta desertificación de ecosistemas antes frondosos y llenos de vida (2). Igual ocurre con los océanos que son utilizados como basureros, especialmente de plásticos y otras formas de desechos de lentísima biodegradación, aquellos que los estudiantes de La Casa de Cartón recogen en un par de campañas anuales.

 

El Día de la Gastronomía Sostenible y el Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos tienen en común la selección de alimentos saludables o inocuos (que no causan daño ni riesgo) para la salud de las personas. Se toma en cuenta el origen de los alimentos, cómo se cultivan y llegan a los mercados, para ser finalmente servidos en diferentes platos. Se trata de gestionar los riesgos que pueden provocar los alimentos, distinguiendo productos y platos saludables de aquellos saturados de grasas, azúcares, toxinas animales o carentes de nutrientes y que solo brindan calorías, a fin de fomentar la salud mediante la seguridad alimentaria, la prosperidad económica desde maneras limpias de trabajar la agricultura y los accesos al mercado, fomentando el turismo y el desarrollo sostenible (3).

 


Notas

 

(1) En el blog del Colegio La Casa de Cartón se han publicado diversos artículos relacionados con la conciencia ecológica, la ciudadanía ambiental y la preservación de diferentes aspectos de la vida natural.

(2) Los trópicos representan el 40% de la superficie total del planeta y albergan el 80% de la biodiversidad de la Tierra, de acuerdo a la información de las Naciones Unidas (https://www.un.org/es/observances/tropics-day).  

(3) La Organización Mundial y Panamericana de Salud (OMS y OPS) expresan en su página web que: El tema de este año, "Alimentos inocuos ahora para un mañana saludable", destaca la necesidad de sistemas de producción sostenibles para garantizar la salud de las personas, el planeta y la economía a largo plazo. Es importante reconocer que la salud de las personas, los animales y el medio ambiente están interrelacionados y cualquier incidente adverso en la inocuidad puede tener un impacto global en la salud pública, el comercio y la economía. 

(https://www.paho.org/es/eventos/dia-mundial-inocuidad-alimentos-2021).



Las fotos fueron tomadas de las páginas web de las Naciones Unidas que se han citado y de la Fundación Aquae.